Los futbolistas del Rayo Vallecano sufren la presión por ascender.
Los futbolistas del Rayo Vallecano sufren la presión por ascender.

CÁDIZ CF

Análisis: Un Rayo en plena tormenta

El dramático descenso del curso pasado duele en un equipo que cambió su filosofía

Por  11:55 h.

El Rayo Vallecano y Paco Jémez habían construido un presente conmovedor, fraguado con buen fútbol en la máxima categoría y permitiendo que el orgullo proletario de un barrio obrero campara con dignidad por los escenarios rutilantes del panorama nacional. La comunión era idílica, el futuro se presentaba esperanzador. El sol lucía bien alto iluminando los rostros de una hinchada fiel y animosa.

Pero la tormenta descargó una tarde inesperada en Anoeta, con una derrota decisiva embarrada por las suspicacias, y desde entonces el Rayito no ha vuelto a ver la luz. Una semana después se confirmaba el descenso y eso provocaba la catarata lógica que termina por hundir todo proyecto.

Jémez abandonaba el barco en plena tempestad, dejando el timón a un conocido como Sandoval, si bien al menos se mantenía a parte de la tripulación. Que en situaciones tan críticas nunca se sabe. Toda esa ilusión se ha transmutado en exigencia, la alegría en presión, y esa misma ola que antes impulsaba ahora arrastra en la resaca. Que en Cádiz saben de mareas.

Un flojo inicio liguero, decepcionante a domicilio y enmendado en casa (con dos victorias y un empate), aumenta el nerviosismo, y dentro han rociado de gasolina el vestuario con el enfrentamiento de Sandoval con Miku y Trashorras. Un club en ebullición con la suficiente experiencia y calidad para enfriar el asunto en cualquier momento.

La portería

El veterano Toño es indiscutible, con la mácula del error en el gol en Miranda de Ebro que le costaba los puntos a los franjirrojos. Aún así, se mantiene en buena forma pese a haber estado parado la temporada pasada por una grave lesión del ligamento cruzado anterior de la rodilla. Su suplente, Gazzaniga, cedido por el Southampton, sólo ha disputado la primera jornada de Liga y el choque copero.

La defensa

Sandoval cuenta con hasta seis bajas seguras para el duelo ante el Cádiz CF y varias dudas por molestias musculares. Uno de los tocados es Galán, quien pelea el lateral derecho con Quini. Este último aporta velocidad y profundidad ofensiva por su carril, dejando espacios atrás para el extremo rival, mientras que su competidor es más seguro atrás pero con menor proyección. En la izquierda también percute con energía Nacho, aunque cuesta correr hacia atrás, y se erige como la mejor solución ante la ineficacia del rumano Rat.

Pese a las ausencias, el centro de la defensa se mantiene aún irrompible y sobre él se apoya la fortaleza del conjunto madrileño. Antonio Amaya es el líder, mariscal del equipo en la retaguardia, contundente por arriba (1,92 de estatura) y rápido al cruce. Lo ha jugado absolutamente todo, Liga y Copa. Ordena a sus compañeros aunque le falta salida de balón, por lo que sufría en la ‘filosofía Jémez’. Ahora ya no se complica como en épocas pretéritas.

Compensa en ese aspecto su pareja de baile, Ze Castro, con más capacidad para sacar el balón jugado y al que Amaya le tiene que apoyar en las coberturas. Es una pareja consagrada en Primera División.

El centro del campo

Trashorras, Trashorras y Trashorras. El catalán es el motor del Rayo, que danza según interprete la melodía. Es uno de los futbolistas con más calidad técnica y visión de juego de la categoría, y retrasa su posición a la medular para recibir el balón como a él le gusta, de cara, para iniciar las jugadas ofensivas de la escuadra franjirroja. El capitán es el hombre a anular siempre por los adversarios, no en vano se ha consagrado en el fútbol español pese a los devaneos del inicio.

Como escudero cuenta con Zuculini, joven argentino cedido por el Manchester City que no terminó de despegar ni en Valencia ni en Córdoba. Una de las sorpresas agradables de la campaña es la irrupción del canterano Pablo Claverías. Ambos limpian la salida de balón de Trashorras y se encargan del trabajo defensivo.

Por banda derecha se consolidaba Aguirre pero su lesión le priva del compromiso ante el Cádiz CF. A Sandoval parece que no le queda más remedio que optar por Lass, ese rapidísimo extremo que ilusionaba en su estreno y que se ha ido quedando en su progresión. Potencia sin control, rapidez y desborde con total anarquía, necesita mayor calidad técnica e interpretación del juego para culminar sus intenciones. En izquierda se ha consolidado Álex Moreno: zurdo pequeño que juega tanto por dentro como por fuera y que progresará en los próximos meses si gana en carácter.

La delantera

El talón de Aquiles de este curso y no por la falta de calidad sino porque es donde cojea el titán. El venezolano Miku está señalado por la hinchada por su falta de actitud y su deseo de tomar nuevos rumbos este verano, y a su baja forma le une el conflicto con el entrenador, del que se filtró una supuesta agresión. El excadista Javi Guerra aporta compromiso y goles pero no ha empezado con buen pie y esta semana se ha roto en el bíceps femoral. Sólo queda Manucho, trabajador incansable, potente en el juego aéreo y con mucha movilidad pero que se le cierran las puertas en el remate.

Por detrás aparece Patrick Ebert, jugador con muchísima calidad que desequilibra en la mediapunta con su visión de juego y un buen disparo desde media distancia. Sufre problemas en el codo que no le impedirán jugar. En esta demarcación Piti también tiene algo que decir.

Una pléyade de excelentes futbolistas para la categoría acosada por la presión y mermada por las lesiones musculares. La filosofía Jémez aún mantiene coletazos, pero cada vez queda menos de ese Rayito que emocionó al fútbol español con su descaro y valentía. Siempre amigo, hoy será el rival.