Al Zaragoza le cuesta tener estabilidad.
Al Zaragoza le cuesta tener estabilidad.

CÁDIZ CF

Análisis del Zaragoza: Las urgencias pasan factura a un histórico

La inestabilidad vuelve a estar presente en La Romareda, donde ya han pasado tres entrenadores esta temporada

Por  13:57 h.

Hablar del Zaragoza es hacerlo de uno de los clubes más historia y solera del fútbol patrio. Media docena de Copas del Rey (dos en el presente siglo, la última de ellas lograda ante el Real Madrid en el año 2004), una Supercopa de España, una Copa de Ferias y una Recopa (siempre se viene a la mente el golazo de Nayim ante el Arsenal en París) dan brillo a un palmarés envidiable. Pero no sólo de historia y recuerdos se vive y en la capital aragonesa sufren ahora uno de esos dolorosos periodos de crisis.

En su cuarto año consecutivo en Segunda A, el Zaragoza sigue viviendo un auténtico infierno. La irregularidad ha acabado con sus opciones de ascenso en una temporada convulsa en la que tres entrenadores han pasado por su banquillo: Luis Milla, Raúl Agné y ahora César Láinez, que dio el salto desde el filial blanquillo. Ahora toca amarrar la permanencia para no pasar más apuros de los previstos después de las dos últimas derrotas ante Getafe y Reus.

En otras palabras, todo un infierno para un equipo que según un estudio realizado en 2014 era el octavo club español con más aficionados. Y es que a los problemas financieros que arrastra desde la etapa de Agapito Iglesias, se le unen los deportivos.

En Carranza ya sufrió el Zaragoza un severo correctivo por parte de un Cádiz CF imperial. Así lo ha recordado el propio César Láinez, aunque por aquel entonces era aún el excadista Raúl Agné el encargado de dirigir la nave aragonesa. Demasiados cambios de rumbo para no encontrar la estabilidad necesaria.

Desde la 14ª posición y con 46 puntos, a nueve del ‘play off’ de ascenso a Primera y a tan sólo cuatro del descenso a Segunda B, en La Romareda desean cuanto antes que la pesadilla termine con un final feliz. Al fin y al cabo, la continuidad de la histórica entidad depende en buena medida de seguir en la LFP. Es el objetivo y hay que cumplirlo.

Para ello, César Láinez suele optar últimamente (si lesiones y sanciones lo permiten) con un once base formado por Álvaro Ratón; Isaac, Marcelo Silva, Leandro Cabrera, José Enrique; Zapater, Edu Bedia, Pombo, Javi Ros, Manu Lanzarote; y Ángel. Eso sí, el fondo de armario es amplio y con jugadores con teórico nivel y experiencia (Cani, Samaras, entre otros) que no terminan de dar un golpe sobre la mesa.

La portería

Tal es el desconcierto en el Zaragoza durante la temporada que hasta ahora no ha habido portero fijo. Desde Irureta hasta Álvaro Ratón pasando por Saja han tenido oportunidades y ninguno se había afianzado bajo el marco. Pero todo ha cambiado en los últimos tiempos. El gallego Álvaro Ratón es el hombre de confianza de César Láinez en esta posición. El que fuese portero blanquillo apuesta con firmeza para una demarcación tan exigente al que fue cancerbero de Montañés, Arroyo, Algeciras, Betis B y Villanovense antes de recalar en la cantera maña. En su debut en la categoría de plata, ahora es cuando cuenta con la plena confianza para ejercer su valor. Es uno de los grandes beneficiados con la llegada del actual entrenador.

“Es raro verle equivocarse” llegó a decir César Láinez en su día. Sobrio, poco espectacular, muy alto (supera los 190 centímetros de estatura) y con  personalidad, sabe que es su momento. Y aún es joven: 24 años.

Este hecho provoca que sus competidores vean pasar las oportunidades desde el banquillo y la grada. Hoy estará en el primer sitio el veteranísimo Saja (37 años). Llegó en el mercado de invierno procedente del Nástic, pero el argentino no ha convencido. Demasiado irregular. Asimismo, el sitio en la grada será para Xabi Irureta, que llegó el pasado verano desde Eibar para ser el portero titular. Tampoco se ha ganado un puesto y desde la jornada 25 no juega. Arquero de movilidad y grandes reflejos, este curso no ha dejado buenas sensaciones. Decepción enorme con tremendos errores en algunos encuentros. Nada de lo esperado. En ambos casos, la veteranía no ha sido suficiente para asentarse en la meta.

La defensa

César Láinez también ha apostado por una línea base de cuatro zagueros: Isaac Carcelén (lateral derecho), José Enrique (lateral izquierdo) y los centrales Marcelo Silva y Leandro Cabrera.

En el lateral derecho se ha consolidado Isaac Carcelén. El canterano bético estuvo cerca de ir cedido al Nástic, pero él se negó a salir de La Romareda y se ha afianzado en el flanco derecho. Superados sus problemas físicos (le llevaron a la suplencia después de su titularidad inicial), el portuense es menos ofensivo que Fran Rodríguez. Isaac le ha ganado el puesto al canterano madridista, que también tuvo su momento durante la extensa temporada pero hoy, sin ir más lejos, no está citado.

Por el lateral izquierdo aparece José Enrique. El ex del Liverpool aporta veteranía y versatilidad, ya que también puede actuar como central zurdo. Llegó con la Liga empezada cuando estaba sin equipo y el primer mes de competición se lo pasó cogiendo la forma. Salvo lesión, se trata de un jugador indiscutible y llegó con un papel complicado: suplir a Diego Rico, ahora en el Leganés. Su reserva es Casado, pero apenas le esta haciendo competencia ya que ha estado muy desafortunado cada vez que le ha tocado jugar. Esta semana ni va convocado.

Marcelo Silva y Leandro Cabrera son indispensables en el centro de la zaga. Una dupla uruguaya  con tablas en la categoría, pero con años de fútbol por delante. Aquí tampoco hay dudas. De hecho, el camerunés Bagnack, irregular esta temporada, no va convocado al estar con la selección sub 23. La otra opción es la de Jesús Valentín, jugador que cambió El Alcoraz por La Romareda el pasado mercado de invierno, aunque tampoco se ha ganado un puesto en el once pese a la confianza inicial de Agné en él. Parece que no eligió bien el cambio de aires. Ahora es suplente.

La polivalencia de Rolf Feltscher, ex del Getafe y también fichaje invernal, completa las posibilidades del Zaragoza en la zona defensiva. Puede jugar en ambos laterales y en el centro de la retaguardia. Sin embargo, tampoco entra en los planes de César Láinez con demasiada frecuencia.

Pasado es ya el rumano Popa, que se marchó de la entidad aragonesa con más pena que gloria. El canterano del Inter de Milán pasó totalmente desapercibido. Uno de esos fichajes inexplicables.

El centro del campo

Zapater es el capitán y el estandarte del proyecto. Lo juega todo y es la extensión del entrenador, cualquiera que esté: Milla, Agné o Láinez. Su misión no es otra que mantener al Zaragoza en todo momento enchufado al partido. Suele compartir el doble pivote con Javi Ros, que fue baja por sanción en el Carranza. Junto a ellos, el cántabro Edu Bedia, que suele ser titular pero rara vez completa los 90 minutos del encuentro. Este último llegó en enero desde el Oviedo y vuelve esta semana tras su sanción, por la que no pudo jugar en Reus.

Desde el filial ha dado el salto el canterano Pombo, una de las joyas de la cantera maña. Renovado tres temporadas más, cuenta con la plena de confianza de César Láinez, que ya lo conocía muy bien de su etapa en el filial. Es una de las escasas sorpresas agradables de la temporada en La Romareda.

Todos ellos y Manu Lanzarote suelen dar forma al centro del campo aragonés con el actual entrenador. La prodigiosa zurda del barcelonés es una de las grandes amenazas de este Zaragoza. Sobre todo a balón parado. Con un carácter difícil, se trata del segundo máximo goleador del equipo con seis dianas, aunque bien es cierto que cinco de ellos llegaron en un arranque espectacular. Ha bajado su rendimiento después de un inicio soberbio. Pese a todo es indiscutible.

El resto de opciones pasan por un amplio fondo de armario que no termina de dar el nivel esperado. Un claro ejemplo es el de Cani. El talentoso jugador zaragozano regresó esta temporada tras muchas temporadas en Primera con Villarreal, Atlético y Deportivo. Su calidad está fuera de toda duda, pero la temporada se le está haciendo demasiado larga al futbolista de 35 años. Demasiados altibajos en su juego que le hicieron perder la titularidad con César Láinez. No estará ante el Cádiz CF por sanción.

El asturiano Álex Barrera (desde el centro) y el potencial de Xumetra y Edu García dan más opciones desde el banquillo. Eso sí, las lesiones les han pasado factura a los dos últimos. Ellos y el lesionado Wilk, que fue operado ayer de una lesión en su rodilla derecha, completan un centro del campo en el que ya no está Erik Morán. El vizcaíno no desaprovechó su oportunidad y, curiosamente, pasó de no ser titular en el Zaragoza a ser importante en el club pepinero. De Segunda a Primera. Un ejemplo más de la exigencia de La Romareda. Los agobios de un histórico.

La delantera

Ángel, Ángel, Ángel y más Ángel. Si el Zaragoza no está camino de Segunda B esta temporada es, sin lugar a dudas, por el delantero insular. Delantero menudo y de gran movilidad, no es el típico ‘9’ de referencias pero ya acumula 20 goles (3 de ellos de penalti). Una auténtica pasada para un ariete de una escuadra tan desequilibrada. Su temporada es sobresaliente. Si Ortuño tuvo que salir de La Romareda fue porque con él no tenía los minutos deseados.

El camerunés Dongou, que no podrá estar hoy en La Romareda, ha sido la segunda opción esta temporada. Tres son las dianas aportadas por el canterano del Barça hasta ahora, dos de ellas en el derbi ganado ante el Huesca en El Alcoraz.

Sus minutos busca Giorgios Samaras. Llegó en el mercado de invierno, en Reus estrenó titularidad y dejó buenas sensaciones. Le ha costado entrar en el once al que en su día fue ídolo de la afición del Celtic, pero ahora espera sumar. Podría actuar por detrás de Ángel o en el lugar de Pombo. Por banda se desenvuelve bien. Una estrella que busca volver a brillar en LaLiga 123.

El brasileño Raí, que también ha entrado en la convocatoria, aporta ilusión y desparpajo. Recién renovado por cuatro temporadas, lo tienen claro en La Romareda: es un futbolista diferente. César Láinez también ha apostado por él.

Otros jóvenes como Xiscu y Buenacasa completan una línea ofensiva en la que ya no está Juan Muñoz, una de las gran decepciones de la temporada. El canterano sevillista llegó con un gran cartel y acabó marchándose al Levante, equipo con el que ha ascendido a Primera, aunque su participación nunca fue determinante.