Los futbolistas del Rayo Vallecano pasan por una delicada situación.
Los futbolistas del Rayo Vallecano pasan por una delicada situación.

CÁDIZ CF

Análisis del Rayo Vallecano: Rayos, truenos y centellas en Vallecas

Los franjirrojos llegan a Cádiz con Míchel, su tercer entrenador del curso, y en zona de descenso a Segunda B

Por  20:16 h.

El Rayo Vallecano es esta temporada lo más parecido a ‘La casa de los horrores’. Casi nada sale bien este año en Vallecas durante el año I después de Paco Jémez. Con el técnico en el banquillo franjirrojo se había construido un equipo con identidad propia en el que el buen juego prevalecía sobre todas las cosas. Vallecas mostraba con orgullo su proyecto en la máxima categoría.

Sin embargo, la tormenta descargó una tarde inesperada en Anoeta, con una derrota decisiva embarrada por las suspicacias, y desde entonces el equipo del barrio obrero por antonomasia de Madrid no ha vuelto a ver la luz.

Siete días después llegaba el descenso a Segunda después de un lustro de buenas noticias en Primera. Jémez decía adiós y José Ramón Sandoval, un viejo conocido (entrenó al Rayo en Segunda y Primera), tomaba el mando. Pero segundas partes dicen que no son buenas y se confirmó la teoría. A principios de noviembre se acababa su periplo en el barrio madrileño.

Rubén ‘Pipo’ Baraja’ fue el elegido para revertir la situación, pero todo quedó en un espejismo. Pasaban las jornadas y la reacción no llegaba. Seis derrotas, cuatro empates y tres victorias fue su balance. En febrero tuvo que abandonar la nave.

El remedio, como en todos los casos de urgencia, lo buscan en casa. Miguel Ángel Sánchez ‘Míchel’ ha dado el salto hace menos de un mes para buscar la reacción. Ídolo franjirrojo sobre el césped, ahora le toca hacer historia en el banquillo. Para ello tendrá que sacar a los vallecanos de la quema. Su intención es hacerlo con un estilo de juego basado en el toque de balón. Lo ha dejado claro.

Toda la ilusión se ha transmutado en exigencia, la alegría en presión, y esa misma ola que antes impulsaba ahora arrastra en la resaca. Una trayectoria demasiado irregular deja por ahora al Rayo en zona de descenso a Segunda B (categoría de la que salía hace menos de una década) y aumenta el nerviosismo. Para más inri, el clima de tensión se apodera de las gradas y del palco. En Vallecas truenos y centellas se suman al Rayo en una temporada llena de incertidumbre que puede acabar en tragedia (si nada lo remedia). Eso sí, haría bien el Cádiz CF en no confiarse ante una escuadra que, pese a su estado de ebullición, tiene calidad y tablas de sobra. El 3-0 de la primera vuelta es un ejemplo.

La portería

Gazzaniga, cedido por el Southampton, es a día de hoy el cancerbero titular de la escuadra rayista. El arquero argentino aprovechó la lesión del veterano Toño (sigue sin poder entrar en las convocatorias) para ocupar el marco y hacerse indiscutible, mezclando buenas actuaciones con algún que otro fallo garrafal.

Desde el banquillo espera su oportunidad Tomás Mejías, un producto de la cantera madridista que llegó cedido por el Middlesbrough en el mercado de invierno debido a la prolongada ausencia de Toño. Aún no ha debutado en la competición liguera con la zamarra vallecana.

La defensa

Quini, Amaya, Dorado y Nacho apuntan a la zaga rayista en Carranza. Experiencia más que sobrada la de una línea defensiva en la que todos sus hombres han jugado en la máxima categoría.

El cordobés Quini aporta velocidad y profundidad ofensiva por el carril derecho, dejando espacios atrás para el extremo rival. Más seguro atrás, pero con menor proyección, es Ernesto Galán, que no ha viajado.

Nacho, de características similares a Quini, hace lo propio por la banda izquierda, lo que demuestra la importancia de los laterales en el equipo. El rumano Rat, su competidor, se ha quedado en Madrid.

En el centro de la zaga aparece la veteranía de Antonio Amaya y Dorado. El primero aporta contundencia por arriba (1,92 de estatura). Ordena a sus compañeros aunque le falta salida de balón, por lo que sufría en la ‘filosofía Jémez’. Ahora ya no se complica como en épocas pretéritas.

Sin Ze Castro en la lista de convocados (otro jugador con tablas en la máxima categoría), Dorado se hace fuerte con su experiencia. Ninguno baja ya de los 33 años.

Su momento espera Pablo Íñiguez, joven valenciano de la cantera del Villarreal que estará en el banquillo de Carranza. «Es un jugador que puede aportar salida de balón. Confiamos en sus cualidades», señaló Míchel, su entrenador, al hablar sobre él.

El centro del campo

200 partidos con el Rayo ha cumplido Roberto Trashorras. El gallego es una auténtica institución en Vallecas y sabe que de su clase depende en gran medida la permanencia del equipo en la LFP. «Es momento de estar juntos», ha recalcado esta semana, justo ahora que vuelve a contar con el ‘cariño’ del entrenador. Míchel cuenta con él. Su calidad técnica y visión de juego pueden marcar diferencias. El capitán es el hombre a anular siempre por los adversarios.

La llegada de Jordi Gómez en el mercado de invierno (recaló libre en el club franjirrojo tras terminar su etapa en el Wigan) ha aportado más variedad a un centro del campo en el que se nota la ausencia del lesionado Baena, pues Zuculini se marchó con más pena que gloria de Vallecas. Cristaldo, por su parte, no termina de coger el ritmo.

Mientras, jóvenes como Santi Comesaña, Pablo Clavería y Fran Beltrán dan desparpajo y vitalidad a la medular. Los dos primeros viajan a Cádiz, mientras que el tercero (aunque es el más alineado de los tres) se queda en tierra.

La movilidad de Ebert es fundamental. El alemán, talentoso, experto y con remate desde media distancia, podrá ser alineado por Míchel al no tener que cumplir finalmente una sanción por acumulación de cartulinas amarillas. Gran noticia para los vallecanos. Por lo tanto, Lass, ese rapidísimo extremo que ilusionaba en su estreno y que se ha ido quedando en su progresión, podría esperar desde el banquillo su momento. Potencia sin control, rapidez y desborde con total anarquía son sus señas de identidad, aunque necesita mayor calidad técnica e interpretación del juego para culminar sus intenciones.

La habilidad de Adri Embarba y la verticalidad de Álex Moreno (juega tanto por dentro como por fuera) dejan claro que Míchel tiene recursos para elegir. De hecho, Diego Aguirre tampoco estará en la capital gaditana.

La delantera

El Rayo tiene, al menos sobre el papel, una delantera envidiable para la categoría de plata. Pero la teoría no siempre es sinónimo de realidad. El venezolano Miku, al que Míchel le da una nueva oportunidad, está señalado por la hinchada por su falta de actitud y su deseo de tomar nuevos rumbos desde el pasado verano. A su baja forma se le ha unido esta temporada el conflicto con Sandoval, del que se filtró una supuesta agresión.

Compromiso aporta el excadista Javi Guerra, aunque no termina de estar fino este curso. Las lesiones también han jugado en su contra. No está siendo una temporada sencilla para él, aunque su calidad está fuera de toda duda.

El espigado Manucho, trabajador incansable, es potente en el juego aéreo y suele entrar como revulsivo, aunque sin demasiado tino de cara a gol.
En resumidas cuentas, una pléyade de excelentes futbolistas para la categoría acosada por la presión y mermada por las lesiones musculares. Entre los tres acumulan una decena de dianas este curso. Un bagaje paupérrimo para un teórico favorito al ascenso. Los números han demostrado que subir es un espejismo.

Complicada etapa para el Rayito, un ‘eterno amigo de Carranza’ que este domingo tendrá que dejarse la vida en la capital gaditana para no entrar en un estado de nerviosismo aún mayor.