Alvarito, extremo del Cádiz CF, conduce el balón en el Carranza.
Alvarito, extremo del Cádiz CF, conduce el balón en el Carranza.

Cádiz CF

Alvarito, entre dos aguas

El utrerano deshoja la margarita: la felicidad de jugar como ídolo en el Cádiz y las miradas de muchos clubes que le harían progresar en todos los sentidos

Por  19:00 h.

Deshojando la margarita, cuál enamorado, se encuentra estos días el jugador franquicia del Cádiz CF. Álvaro García, Alvarito, estuvo muy cerca de salir del equipo amarillo el pasado verano cuando el Getafe lo tentó, y de qué manera, haciendo que el futbolista dejara de entrenar unos días ante la imposibilidad de centrarse en su club.

Por entonces, la entidad de Ángel Torres apostó fuerte por el futbolista pero no lo suficiente como para ficharlo. Los 5.2 millones que el Getafe ofreció hicieron que Alvarito se quedara en un Cádiz CF que quiere y desea aguantar lo máximo posible a su estrella, teniendo asumido que más pronto que tarde cogerá las maletas.

Porque es ley de vida y ley del fútbol. Todo jugador joven con condiciones, calidad y proyección debe progresar en su carrera en equipos de superior categoría que le hagan jugar con los mejores y le permitan cobrar un salario mayor. No hay otra, el cadismo debe entender y comprender que Álvaro García se marchará del Cádiz CF si su rendimiento con la camiseta amarilla sigue así.

Pero, ¿cuándo? ¿Cuándo se marchará Alvarito del Cádiz? Esa es la pregunta, sin respuesta por ahora. La situación es clara: la cláusula del jugador es actualmente de ocho millones de euros, aunque si el equipo gaditano asciende a Primera dicha cantidad casi se duplica alcanzando los 15 millones. Por tanto, queda clara la postura de la dirección deportiva del Cádiz, aguantar lo máximo posible al futbolista de Utrera por dos razones. La primera, el rendimiento deportivo que da un jugador clave en el esquema de Cervera y cuya marcha ahora dejaría muy tocado al equipo cadista. La segunda, el beneficio económico de una venta en verano con un hipotético ascenso.

Con todo, el propio Álvaro Cervera reconocía que pagar ocho millones de euros en Segunda División no es poca cosa. Con esa cantidad el Cádiz quedaría prácticamente libre de deudas y sería un empujón económico brutal para las arcas amarillas. Beneficio inversamente proporcional al perjuicio deportivo. Sin Alvarito en la segunda vuelta, las aspiraciones del Cádiz quedarían muy mermadas.

La ambigüedad del jugador

La postura de Pina y Cordero es clara, el que quiera a Alvarito tiene que abonar la cláusula en su totalidad. No hay negociación posible.

¿Y el jugador? Álvaro, feliz en Cádiz, sabe que se encuentra en el mejor momento de su carrera. Máximo goleador cadista con siete dianas entre Liga y Copa, empatado con Barral, el utrerano está en la agenda de clubes importantes, españoles y extranjeros, y precisamente ahora es cuando más está en el escaparate.

Su actuación ante el Sevilla, tanto en Carranza como en el Pizjuán, en los veinte minutos que jugó en cada partido, han sido suficientes para llamar aún más la atención de clubes importantes. A ello se le une su doblete ante el Córdoba en la semana de los representantes del Napolés…

Cuestionado por todo ello, el jugador se maneja en la ambigüedad y la inocencia de un futbolista que quiere más pero que tampoco quiere decepcionar a nadie. Es feliz en Cádiz, vive cerca de su casa, se siente querido y valorado por el club, afición, entrenador y compañeros. Sabe que ahora mismo es capitán general en la entidad cadista, pero todo ello no quita para que entienda que no puede dejar pasar más trenes. 

Su representante le marea cada día con las ofertas o clubes que preguntan por él, y Alvarito, como es lógico, se deja en parte querer aunque no quiera hablar del asunto.

Lo mejor para el Cádiz CF es que el extremo se quede al menos hasta verano por todo lo que ello supone, cosa que no sería mala para el jugador si su rendimiento sigue al nivel que está actualmente. El jugador deshoja una margarita entre la tentación, la ilusión y el agradecimiento.