Alberto Cifuentes, en su etapa en el Mallorca.
Alberto Cifuentes, en su etapa en el Mallorca.

Cádiz CF

Alberto Cifuentes, frente a su pasado bermellón

El guardameta del Cádiz CF se medirá por primera vez al Mallorca, conjunto en cuyo filial estuvo en dos etapas, llegando a debutar con el primer equipo

Por  11:46 h.

Muchos van a ser los reencuentros que se produzcan en el encuentro que el Cádiz CF disputará este domingo ante el Mallorca. Y es que son varios los integrantes del equipo amarillo que cuentan con pasado bermellón. Mucho se ha hablado de Güiza y Ortuño, o de Álvaro Cervera y los tres anteriores entrenadores que han pasado por el banquillo gaditano.

Pero el guardián de la portería amarilla también conserva un vínculo particular con el club de la isla balear. El veterano meta manchego tiene muchas batallas que contar, no en vano fue durante varias temporadas la promesa de su filial. En la temporada 2000-2001, con apenas 21 años, el Mallorca se fijaba para su cantera en un joven cancerbero que había despuntado en Segunda B en el modesto Dos Hermanas, y a quien se le auguraba un futuro brillante.

Comenzaba una bonita etapa que se prolongaría por espacio de tres temporadas. El año de su llegada se hizo dueño y señor de la portería del filial, disputando 36 partidos en la categoría de bronce en los que encajó 40 goles. Su progresión llamaba a la puerta del primer equipo, con el que trabajó y fue citado en varias ocasiones el curso siguiente. Tiempos en los que aprendió de legendarias estrellas como Leo Franco, Roa, Moyá o Westerveld. En la 2001-2002 participó en 34 encuentros, encajando 38 goles.

Cifuentes era ya un valor seguro de la cantera mallorquinista y eso le sirvió para abrirle la puerta del primer equipo. En la 2002-2003, de hecho, asumió el rol de tercer portero del primer plantel, en una temporada brillante para el Mallorca, que llegó a proclamarse campeón de la Copa del Rey. Ese año, el manchego estuvo a caballo entre el primer equipo y el filial, con el que actuó en 13 partidos, encajando 16 goles.

Ante la dificultad que entrañaba abrirse camino en un equipo con tantas exigencias, Cifuentes decidió hacer las maletas y buscar fortuna en un incipiente Ciudad de Murcia, el club que había armado desde la nada Quique Pina y que rompía esquemas en Segunda, rozando incluso el ascenso a la máxima categoría. Esa temporada se consagró en el conjunto murciano y el Mallorca no perdió la oportunidad de repescarlo. En la 2004-2005 regresó a la entidad bermellona como miembro de pleno derecho del primer equipo, pero entonces tuvo que competir con un jovencísimo Moyá y Westerveld y terminó ejerciendo de tercer guardameta.

Cifuentes asomó la cabeza por el primer equipo del Mallorca, pero le quedó la espina clavada de no haber podido tener mayor protagonismo, y ahora el fútbol le brinda la oportunidad de enfrentarse por primera vez al que fue su club, una década después, con una dilatada trayectoria a sus espaldas y tras haber podido triunfar en el fútbol profesional.