La grada de A Malata, en un partido de la presente campaña.
La grada de A Malata, en un partido de la presente campaña.

Cádiz CF

A Malata, muy lejos de otros infiernos sufridos por el Cádiz CF

El campo donde se juega el pase el Cádiz este domingo no aprieta como otros

Por  8:00 h.

Luego habrá que marcar goles. Y correr más que el rival. Y jugar mejor al fútbol, pero de entrada, este Cádiz CF puede estar tranquilo porque el estadio donde se jugará las castañas el próximo domingo (17.00 horas) no será un infierno. Sabiendo eso, es más fácil centrarse en lo único que debe mandar en un campo del fútbol, el balón. Ni árbitro influenciado por la grada, ni hostilidad nacida de la afición local, ni nada que se le parezca. El estadio A Malata es, a priori, un campo dulce, noble, amable para el conjunto visitante. Y es ahí donde el Cádiz CF debe hacer lo posible para que el ambiente no se caliente como se calentó en otros campos a los que ha visitado y salió derrotado tras un apretón del equipo local de turno, llevado en volandas por su afición.
Desde que está el nuevo formato de ‘play off’, el Cádiz CF ha visitado varios campos de parecidas características y con distinta fortuna al final de los 90 minutos.

Sin lugar a dudas, uno de los campos donde más se sufrió el ambiente para al final acabar disfrutando de lo lindo fue el Stadium Gal de Irún, donde se ascendió con Javi Gracia en el banquillo y se mantuvo el tipo en un partido de vuelta donde cayeron chuzos de punta. El gol de Toedtli en Carranza sirvió para que en la vuelta prevaleciera con éxito el 0-0 y se olvidase rápidamente la tormenta de granizo que cayó sobre una hinchada amarilla maltratada en un minúsculo fondo del estadio. La grada irundarra animó con fuerza durante todo el choque, espoleada, además, por los propios jugadores del Real Unión, que en el calentamiento ya calentaron el ambiente mientras disparaban con furia balones hacia la grada donde estaban colocados los sufridos aficionados cadistas.

Dos años después, el siguiente infierno de ‘play off’ que se encontró el Cádiz CF fue en Miranda de Ebro, donde una hora antes del choque –al que se llegó con ventaja de Carranza de 2-0– diluvió hasta dejar el césped de Anduva encharcado en algunas zonas. Todo pudo haber quedado resuelto si el árbitro no anula un gol legal de cabeza de Juanse que hubiera puesto la eliminatoria 0-3 para el Cádiz CF, pero el gol no subió al marcador y el Mirandés se fue al descanso ganando 1-0 y con su afición entregada. La reanudación siguió por los mismos derroteros hasta el 2-0 que convirtió Anduva en un manicomio al que enfrió un portentoso cabezazo de Pachón. Sin embargo, al minuto del 2-1, Baquero se metía, con malísima suerte, un gol en propiameta por la escuadra de Álvaro Campos que hacía enloquecer de nuevo las gradas de Anduva, un estadio que estalló con el 4-1 definitivo que apeaba al Cádiz CF del camino a la Segunda A. Desde entonces, este equipo aún no se ha levantado.

Jose González siguió al frente del Cádiz CF la temporada próxima, donde tras pasar la humillación del Real Madrid Castilla y pasar (por penaltis) ante el Albacete esperaba un nuevo infierno, esta vez en Galicia, en el Anxo Carro de Lugo, donde también cayó la intemerata sobre un césped que quedó embarrado para la hora del partido. En aquella ida del último ‘play off’ se unió todo. Una ciudad en fiestas con el Arde Lucus y volcada con su equipo, un día de perros para el encuentro y un arbitraje desastroso para los intereses del Cádiz CF. Cerca estuvo de irse la eliminatoria al abismo de no ser por un gol de Óscar Pérez que dejaba el 3-0 en un factible 3-1 para el partido de vuelta en el que no estaría en el banquillo Jose González, que fue expulsado por el trencilla del encuentro en el Anxo Carro de Lugo. Un partido infernal para olvidar y que se convirtió en una losa que no pudo levantarse en Carranza.

Hubo que esperar dos años para otro ‘play off’ y otro infierno, este en L’Hospitalet, aunque en este caso, más por el calor asfixiante de la mañana y el césped artificial del campo de la barriada Feixa Larga que por el ambiente en sí. Los de Calderón, en una tétrica réplica de Anduva, se adelantaron en el marcador para ver como en los últimos minutos se veían remontados ante la euforia de la grada local y la desolación de los cadistas desplazados.

Más recientes son los últimos infiernos visitados. Uno fue superado con nota y no fue tan fiero como se podía presagiar. El Nuevo Tartiere de Oviedo pretendió intimidar a los hombres de Claudio, que lejos de amilanarse se vinieron arriba en un choque que acabó empatado.

Luego pasó lo que pasó en Carranza y llegó el Rico Pérez de Alicante, donde se pasó mal pero debido al baño de fútbol del conjunto alicantino, que aún recuerda el arbitraje que permitió que el gol de Airam dejase el marcador en 2-1.

Por último, el Nuevo San Mamés de Bilbao no debía ser un campo inhóspito para un Cádiz CF que sorprendentemente se vino abajo y fue superado por la situación para acabar perdiendo 2-0.

Este domingo, en A Malata, el ambiente no debe ser una excusa para un Cádiz CF que necesita jugar con calma.