Carpio intenta robar el balón a un jugador canario.
Carpio intenta robar el balón a un jugador canario.

Cádiz CF

Trofeo Carranza Cádiz CF 0-1 Las Palmas: Acompañen a Alvarito

Las Palmas se mete en la final del Trofeo gracias a un testarazo de Calleri ante un Cádiz CF con ganas

Por  21:59 h.
Cádiz
0
Las Palmas
1
Cádiz CF: David Gil, Carpio (Rober Correa, 58'), Servando (Villanueva, 58'), Marcos Mauro, Lucas Bijker, Garrido (Alex, 72'), Abdullah (José Mari, 72'), Álvaro García, Moha Traoré (Aitor, 72'), Rubén Cruz y Romera (Imaz, 58').
UD Las Palmas: Raúl, Míchel, David García, Aythmai, Borja Herrera, Hernán, Javi Castellano, Momo (Jontahan Vieraa, 78'), Halilovic (Hernán Toledo, 46'), Calleri (Boateng, 78') y Araujo (Tana, 69').
0-1: Calleri (27');
Árbitro: Luis Mario Villa Alvéndiz. Amonestó a los locales Servando, Alvarito, Moha Traoré, Correa y a los visitantes Halilovic
Primer partido del Trofeo Carranza. Se guardó un minuto de silencio en recuerdo de Ángel Nieto, al que la firma Torrot, patrocinadora del Cádiz CF, homenajeó con una moto de la época de los triunfos del piloto vallecano.
Estadio Ramón de Carranza.

No es que hiciera un partido estelar, ni tan siquiera estuvo de ’10’, pero el chico está. Y si el pequeño de Utrera está, el cadismo puede estar tranquilo porque el barco será difícil que se hunda esta temporada. Crucen dedos y hagan nudos porque no venga un chiflado muy cuerdo con seis kilos por delante para llevarse a la joya de la corona. Es una delicia tenerlo en el equipo y si el equipo le responde, lo más probable es que se puedan comprar papeletas para soñar un año más. Alvarito ha llegado con chispa al comienzo liguero y si sus compañeros se ponen a su nivel, el arranque debe ser crucial para coger buenas posiciones y tener un añito placentero.

Hoy se jugaba contra Las Palmas, un equipo que solo con su toque responde a la categoría en la que está. Muy superior sobre el papel, a los canarios les valió un golito del argentino y canchero Calleri para meterse en una final del Trofeo que no tendrá a su anfitrión.

Su bandita de música, su himno del Trofeo que pone a los más nostálgicos y su Levante. Tan típico todo que el Cádiz CF no tenía otra que salir a su campo a agradar el personal, ilusionado  y de amarillo y rabioso de ver a su equipo, ese que le lleva dando alegrías desde que en Alicante Güiza confirmase la proeza.

Y ni dos minutos habían pasado para que Alvarito profundizara por su banda para meter un balón en la boca de gol en donde no estaba Romera. La jugada, al pasearse el balón por la línea de gol, siguió en la otra banda, donde Moha metía un balón similar para que tampoco conectara el ariete almeriense. El Cádiz CF dominaba en los primeros compases. Abdullah se sentía libre y los suyos campaban a sus anchas. En esas, Alvarito metió un gran pase a Romera para que el ex del Barça B se revolviera ante tres contrarios buscando un disparo que fue colocado pero bastante flojo.

Estaba el partido tontorrón y de pronto, tras un posible penalti a Romera por agarrón y una posterior amarilla a Servando por un derribo en el centro del campo, quiso el árbitro del asunto entrar en escena y calentó el dormido ambiente del estadio. La gente se vino arriba, calentada por un trencilla que ya desde antes estaba mostrándose demasiado ‘tipismiquis’ con los amarillos. Y eso, en su Trofeo, está muy feo, hombre.

Encendida la grada, el equipo se reactivó por momentos. Se quiso divertir tanto que perdió la perspectiva y olvidó con quien se estaba jugando las castañas. Y se las jugaba con un ‘primera’. Y las categorías están para algo. Entre otras cosas para advertir que cuando uno de estos equipos se acerca al marco contrario no suele avisar. Y Calleri no avisó antes de cabecear a gol un centro de Míchel tras una jugada del croata Halilovic. Media hora de partido, buenas sensaciones pero marcador adverso. Fútbol es fútbol, compañeros.

Pasada la media hora se paró el partido para beber agua en lo que con el tiempo, seguro, se convertirá en un tiempo muerto estipulado por ambos equipos. En la charla en el banquillo, Cervera abroncó a los suyos y estos salieron con la idea de empatar antes del descanso. Y casi lo consiguen. Y como no, siempre, gracias a Álvaro García. Un centro suyo sirvió para que Moha engatillase una volea en semifallo que le llegó a Romera para que el almeriense, de media chilena casi pusiera en pie a Carranza. Seguidamente, el de Utrera volvió a internarse por su pasillo para que probar fortuna disparando al muñeco.

Salió el Cádiz CF convencido de darlo todo y desde el comienzo de la reanudación se intensificó la búsqueda de la portería contraria. Una buena jugada ofensiva acabó en banda de Alvarito para que pusiera un gran balón al primer palo al que casi llega por poco Moha.

No obstante, aquello fue solo los primeros minutos porque el encuentro entró en un estado de sopor insoportable del que cerca estuvo de aprovecharse Las Palmas, pero Hernán Toledo quiso gustarse tanto en su mano a mano con David Gil que al final el que más se gustó más fue el cancerbero cadista.

Tener a Alvarito es tener un arma. Por mucho que el equipo no esté, si está el utrerano el Cádiz CF siempre podrá morder. De su banda se alimentó el ataque amarillo todo el partido y de sus botas salían las oportunidades de los de Cervera, que por momentos parecían entregar la cuchara quedando un mundo por delante.

Otra vez gracias a un saque de esquina conseguido gracias a la enésima galopada del utrerano llegó una magnífica ocasión tras una asociación entre Imaz y Abdullah que acabó con una rosca desmasiado centrada del marsellés. Esta acción espoleó a Carranza, que se animó a empujar a los suyos dentro de un frenesí cadista que casi culmina en gol si Moha llega a conectar un buen centro desde la derecha de Imaz, convertido desde su entrada en el canalizador del juego atacante gaditano. Sí, sí, Imaz, ese semidesconocido para la afición cadista que muchos pueden ‘ver’ como otro fichaje de este año.

Cervera, aprovechando el segundo ‘water time’, dio una vuelta de tuerca al equipo con la entrada de Álex Fernández y José Mari en la medular y lo cierto es que el equipo, sino en ocasiones, sí que ganó en empaque y verdad.

El Cádiz CF acabó avanzando más por impulsos que por juego. Al margen estaba Alvarito, que seguía a lo suyo y se acercaba a los veinte centros por partido. Bestial lo de este chaval. Moría el partido cuando Aitor, con una volea al saque de un córner, consigue el empate pero el balón desapareció por encima del larguero canario.

Los amarillos, cumpliendo con su papel, acabaron el choque en el área rival y con su afición orgullosa del escudo. Otra vez. En una semana, comienza lo serio y si la tropa que lidera Alvarito se pone las pilas estos días, hay mimbres como para ilusionarse.