POlEMICA

Mirandilla, Irigoyen o Mágico González, entre las opciones para designar al feudo del Cádiz CF

También se contemplan opciones como ponerle el nombre del barrio, de una marca e, incluso, de la exalcaldesa

CÁDIZActualizado:

El Nuevo Estadio Ramón de Carranza pierde el nombre. Se lo arrebatan. En cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica, el equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Cádiz cambiará la denominación del principal campo de fútbol de la ciudad, como ya ha hecho con su avenida homónoma, en el Paseo de Canalejas.

El proceso de sustitución será distinto. No se llamará 4 de diciembre, como han decidido hacer los concejales con la citada calle. El Estadio es un símbolo de los gaditanos, y con 62 años de antigüedad forma parte de la vida de los vecinos de la Tacita de Plata. El factor sentimental se multiplica al jugar allí el Cádiz CF, la pasión de muchos, seña de identidad de una tierra que se identifica con el amarillo. En esta ocasión el nombre no se impondrá, sino que se elegirá en un proceso participativo abierto a todos los ciudadanos.

Descartado el nombre Estadio Carranza, el deseado por muchísimos aficionados que se niegan a cambiar ahora esta parte de su historia, quedan otras posibles denominaciones entre las que escoger. Pocas, escasísimas, reúnen todos los requisitos necesarios para hacerse un hueco en el corazón de la ciudad. Pero haberlas, haylas.

Debido a ese elemento sentimental, es una grata posibilidad recuperar el nombre del antiguo campo. El Nuevo Estadio Mirandilla, en recuerdo de aquel terreno de juego y el equipo del que brota el actual Cádiz CF, no suena mal. Opción histórica.

Y también se encuentra la opción del barrio, del lugar donde se ubica. Estadio La Laguna seguiría la estela de Anoeta (Real Sociedad), Ipurúa (Eibar), La Rosaleda (una zona donde había rosales en Málaga), Mestalla (Valencia), Balaídos (Celta de Vigo) o Riazor (Deportivo de la Coruña). Suele ser la elección típica.

Le sigue aquella que sirve para homenajear a esa persona, presidente o dirigente público, que ha dado más lustre a la institución deportiva o más ha luchado por hacer realidad la construcción del recinto. Benito Villamarín (Betis) y Ramón Sánchez-Pizjuán (Sevilla) están muy cerca. El mandamás por excelencia del Cádiz CF es Manuel de Irigoyen, que se mantuvo en el sillón desde el 79 al 93 y con él se vivió la época dorada del Cádiz CF.

Ya da nombre a otro complejo deportivo en la ciudad. También ha sido distinguido Manuel de Diego por su labor en la adquisición de la actual Ciudad Deportiva Bahía de Cádiz, con la gestión de la compra de los terrenos del Rosal. Uno de sus campos registra su denominación. En cuanto a alcaldes, eliminando a Carranza, queda Teófila Martínez, la impulsora del nuevo estadio y además la única fémina de la lista. Calvo Sotelo (Puertollano) y Lluis Companys (en Barcelona, antiguo del Espanyol) son políticos, sin olvidar el Príncipe Felipe de Cáceres.

En España no se estila, pero hay quien ha aprovechado esta variación para poner sobre la mesa a Mágico González, el mejor futbolista de la historia y reconocido en todo el mundo, y a Pepe Mejías, el mejor producto de la cantera gaditana. Kiko Narváez alcanzó el cielo saliendo de esta factoría, Paco Baena es el máximo goleador y Ramón Blanco lo ha sido todo en la entidad, por ello el homenaje en la Ciudad Deportiva. En cuanto a entrenadores,Víctor Espárrago posee la marca de la mejor clasificación histórica del Cádiz CF y un ascenso a Primera, mientras que Enrique Mateos logró el sueño de esa primera llegada a la élite.

Como guiño al gran activo del Cádiz CF, se podría manejar el apelativo de Macarty, su máximo exponente, y que se ha utilizado para otro terreno de juego del Rosal. Y por buscar excepciones, con el Estadio Cádiz se emularía al Gran Canaria (La Palmas) o con Estadio Virgen del Rosario a Butarque (Leganés) y el Arcángel (Córdoba).

Para el final queda la mejor opción para los que entienden la vida como un negocio más allá del sentimiento: el patrocinio. Un estadio con nombre de una marca o una empresa que costea sus servicios e ingresa jugosos emolumentos en el club. El Wanda Metropolitano del Atlético de Madrid es el último ejemplo, como ya ocurrió con el Ono de Mallorca, el Reyno de Navarra o el Allianz Arena del Bayern de Munich. Fernando Roig cambió El Madrigal por el estadio de la Cerámica. Cuestión de pasta.