Una imagen de los campeones del Mundo de 2006 de los que la mitad ya no sigue en activo
Una imagen de los campeones del Mundo de 2006 de los que la mitad ya no sigue en activo - ABC

EurobasketUn ocaso con destellos de esperanza

El agotamiento de la generación de oro deja paso a un relevo con mucha calidad al que aún le falta madurar

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El domingo, cuando la bocina decrete el final del encuentro, España sabrá si mantiene su idilio con el podio en el Eurobasket, del que no se baja desde 2007, y al mismo tiempo verá cómo el final de la generación de oro da un paso más hacia su extinción con la retirada de Juan Carlos Navarro. Su marcha es un símbolo del ocaso inevitable que se cierne sobre la selección de baloncesto. Un período brillante, difícil de repetir, que el trabajo de la federación confía en seguir prolongando como ha hecho hasta ahora.

Ante Eslovenia quedó claro que España vuelve a ser un equipo vulnerable. Atrás quedó el conjunto casi invencible al que temían todos, incluido Estados Unidos. Toca asumir que el periplo más glorioso del baloncesto español hace tiempo que tocó su punto más alto y que solo queda trabajar para amortiguar esa caída y que sea lo menos pronunciada posible. De los campeones del mundo de 2006, apenas quedan ya Navarro (que dice adiós), los Gasol –37 años Pau y 32 su hermano Marc–, Sergio Rodríguez (31), Felipe Reyes (37) y Rudy Fernández (32). Estos dos últimos, ausentes en el Eurobasket por sus evidentes problemas físicos, apurarán hasta 2019 para volver a jugar con España, aunque su presencia en cualquier caso ya no será capital.

Sin plazos para Pau Gasol

«Mi futuro en la selección es ganar el bronce el próximo domingo», afirmaba Pau Gasol nada más caer ante Eslovenia. Hace tiempo que el catalán no se marca plazos. Aunque su idea es retirarse del equipo nacional en los Juegos de 2020, sabe que a su edad y con el desgaste que produce cada campaña en la NBA lo mejor es ir año a año calibrando su cuerpo.

Con Navarro fuera y con Pau y Felipe Reyes encarando la recta final de su carrera, toca mirar hacia el futuro para ver quiénes pueden encarnar ese relevo. Un papel de liderazgo que, por galones y edad, deben asumir Ricky Rubio (26) y Sergio Llull (29), eslabones generacionales entre los veteranos que aún pueden aportar cosas interesantes, más los jóvenes que apuntan alto como los Hernangómez o Álex Abrines.

El principal problema de España es que la renovación que se ha venido haciendo hasta ahora buscaba reemplazar piezas de reparto. Jugadores fundamentales en su día, como Carlos Jiménez o Jorge Garbajosa, pero sin el peso decisivo que han tenido Navarro o Pau Gasol. Las dos piezas esenciales. Los pilares que comenzaron el ciclo dorado con su llegada a la selección a principios de siglo. De su mano han llegado once medallas en grandes campeonatos, que pueden ser doce si se logra el bronce mañana.

Tras la salida de Ángel Palmi, director técnico de la federación durante décadas, fue Sergio Scariolo el que asumió hace unos meses dirigir el relevo generacional. El italiano tiene ante sí una misión apasionante y complicada que dio sus primeros pasos este verano, con la concentración de Benahavís a la que acudieron los jóvenes que aspiran a ser los «navarros y los gasol»del futuro.

Rusia, rival el domingo

Aunque los éxitos siguen llegando en las categorías de formación, se echa de menos que haya algún talento precoz que despunte como lo hacían en su día los júnior de oro, campeones del mundial juvenil en 1999. Aquellos imberbes generaron un ciclo glorioso que se apaga lentamente y cuyos destellos de esperanza no terminan de aparecer. Mientras cuaja esa renovación, la selección buscará mañana (16.00 horas, Cuatro) un consuelo de bronce ante Rusia, que perdió contra Serbia el otro duelo de semifinales disputado ayer.

El duelo servirá para comprobar la capacidad de recuperación física y anímica de la selección. Un equipo acostumbrado a lamerse las heridas y levantarse ante las dificultades. Un espíritu que debe ayudar también en la reconstrucción de futuro para que los éxitos de la canasta nacional no decaigan.