España-RusiaUn bronce para el capitán

Navarro dice hoy adiós a la selección tras 18 años de éxitos a los que quiere sumar una medalla más ganando a Rusia

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Terminado el último entrenamiento del Eurobasket, Juan Carlos Navarro reunía ayer a los medios en una pequeña sala del Sinan Erdem Arena. Allí, rodeado de sus compañeros y con lágrimas en los ojos, anunciaba su adiós a la selección. Una despedida, que era un secreto a voces, con la que pondrá hoy punto final a un periplo maravilloso en el partido ante Rusia (16.00 horas, Cuatro), donde el capitán tratará de poner un broche de bronce a sus 18 años con el equipo nacional.

«Le das mucho a la cabeza y estoy un poco más nervioso de lo habitual. Llevo días pensando en que tenía que llegar este momento. Es ley de vida, hay gente por debajo que viene con fuerza y hay futuro», afirmaba Navarro emocionado en su última rueda de prensa como jugador de España. El «7», leyenda de la selección, disputará hoy ante Rusia su partido número 253 de rojo. El único de la historia que ha llegado a esa cifra. Más de media vida defendiendo el escudo de la selección por todo el mundo, con un bagaje magnífico que le ha regalado nueve medallas... que pueden ser diez si el equipo supera esta tarde a Rusia en el duelo por el tercer puesto del Eurobasket. «Sería ideal que esta carrera, que ha estado llena de éxitos, acabara con una medalla», deseaba mientras toda la plantilla le dedicaba una cerrada ovación.

Cuando Scariolo le abrió las puertas de este Europeo, Navarro ya sabía que su papel iba a ser marginal. Después, con la lesión de Llull y de Abrines, le tocó dar un paso adelante, aunque el paso de los partidos y la carga de minutos le ha terminado por pasar factura. «Estar aquí estos dos meses ha sido un honor, pero no quiero centrarlo todo en esta despedida, porque nos queda un reto importante y tenemos que ganar como sea», apuntaba el escolta, que sabe como pocos que el paso del tiempo dará valor a la medalla de bronce. «A muchos les gustaría estar en nuestro lugar y, aunque me hubiera gustado que el escenario fuera diferente y estuviéramos a punto de jugar la final, no es así y hay que luchar por el tercer puesto», apuntó.

Lágrimas y aplausos

Echando la vista atrás, Navarro recuerda el Europeo de 2005, cuando dejaron escapar la medalla de bronce ante Alemania. Oportunidades perdidas que escuecen con el tiempo. Sensación que no quiere repetir cuando esté en su casa dentro de unos años y recuerde su paso por la selección. «Nos tenemos que levantar y ganar el bronce. Es impresionante todo lo que ha pasado en estos años y solo puedo tener palabras de agradecimiento para todos los entrenadores que he tenido aquí y todos los compañeros con los que he compartido vestuario», decía el capitán, cuando el resto de jugadores comenzaron a corear su nombre.

Las lágrimas fueron inevitables, emocionado el «7» de España como nunca antes. Porque él no es un tipo de sentimientos públicos, aunque ayer no pudiera esconderlos ni contagiar al resto de los integrantes del vestuario como su amigo Pau, con el que ha compartido todos estos años, o el propio seleccionador nacional. «Me siento un privilegiado por vivir este momento de despedida de un grandísimo jugador, una grandísima persona y un grandísimo compañero con el que he compartido años, entrenamientos, viajes, partidos, momentos muy bonitos y algunos menos, y que me ha demostrado cómo debe comportarse un deportista en un momento como este», señaló Scariolo.

El técnico, que solo se quedó sin premio como seleccionador en el Mundial 2010, dio importancia al duelo contra Rusia, «el más importante de España en los próximos dos años». La regularización del calendario ha trasladado el Mundial a 2019, por lo que el próximo verano no habrá opción de sumar una medalla. Un acicate más para luchar por el triunfo esta tarde. «Nos hemos preparado bien. Primero, intentando recuperarnos psicológicamente, y luego entrando en profundidad en los aspectos técnicos y tácticos. Nos gustaría acabar este campeonato con la cabeza muy alta, con un gran partido en ambos lados de la cancha y ojalá podamos regalar a Juan Carlos (Navarro), a todos nosotros y a los aficionados españoles otra gran alegría», apuntó.

El peligro de Shved

Para acabar con una sonrisa, España debe superar a una Rusia a la que nadie esperaba al principio del torneo y que se ha colado en semifinales gracias a su buen juego y al acierto de Aleksei Shved, máximo anotador del torneo con más de 25 puntos por partido. «Es un jugador muy listo, que genera asistencias y tiene mucha velocidad para lanzar de tres o hacer penetraciones imprevisibles. Además, está en un momento muy dulce, por lo que hará falta mucha concentración para sacar cuándo hay que ayudar y cuándo hay que aceptar que haga un tiro complicado», desveló el técnico, que espera la mejor versión de España para despedir al capitán. Un adiós alegre para Navarro, que todos esperan que sea de bronce.