Real Madrid

Rudy Fernández: «Antes vivía solo por y para el baloncesto y ahora tengo otras prioridades»

El jugador del Real Madrid, que hoy comienza la Liga Endesa ante el Unicaja, muestra para ABC su cara más cercana

Rudy Fernández, durante la entrevista con ABC
Rudy Fernández, durante la entrevista con ABC - IGNACIO GIL

Mientras charla sobre las vacaciones, Rudy Fernández (Palma de Mallorca, 1985) posa para ABC. Los meses de incertidumbre tras su tercera operación en la espalda han dado paso a un Rudy nuevo que sonríe y se muestra alegre sobre la cancha. Una transformación física y mental que se pudo apreciar ya durante los Juegos y que el balear confía en poder exhibir esta temporada en el Real Madrid desde hoy frente al Unicaja (20.00 horas).

—¿Qué hace Rudy para cargar las pilas cada verano?

—Lo importante, sobre todo, es desconectar y creo que este año era más necesario que nunca. El calendario es cada vez más exigente para los jugadores europeos y eso obliga a mantener un nivel alto durante más tiempo. Por eso, en verano intento desconectar totalmente. Tengo una familia con la que estoy encantado, dos perros y me gusta disfrutar de ellos. Antes era más de llevarme el trabajo a casa y ahora no lo hago.

—¿Y es más de quedarse en casa o de salir a disfrutar de su tiempo libre?

—Soy muy casero, porque como hay tantos viajes me tira mucho estar en casa. Pero también tanto a mi mujer como a mí nos gusta salir y estar a la última en el panorama gastronómico. Vamos mucho a «Tatel», que es un restaurante del que soy socio, y a muchos sitios más. Nos gusta disfrutar de Madrid, que es una ciudad que tiene infinidad de cosas para hacer.

—¿Y le cuesta empezar el curso?

—Cada vez cuesta más. Cada vez tira más la familia, poder estar en mi isla con los amigos de toda la vida... Y según vaya pasando el tiempo supongo que me costará un poco más.

—Se le ve más feliz que nunca...

—¡Es que tengo motivos para estarlo! Creo que en el deporte hay épocas en las que se pasa mal y otras que son todo lo contrario y yo ahora estoy en un estado tanto personal, como físico muy bueno. Me encuentro muy bien de la espalda y, además, estoy esperando un hijo, que es algo que me ha hecho cambiar el concepto que tenía de entender la vida.

—¿Es el mejor Rudy de siempre?

—Sí, es posible. Creo que el nivel de madurez al que he llegado me permite ver las cosas de otra forma y eso se refleja de manera positiva en mi juego. Antes vivía solo por y para el baloncesto, pero ahora tengo otras prioridades también. El año pasado lo pasé muy mal y fue muy duro por todo el tema de la espalda y volver a estar bien físicamente después de una tercera operación me hace estar muy feliz.

—¿Teme otra recaída?

—Creo que es algo que depende de mí. Soy consciente de todo lo que he trabajo física y mentalmente para estar donde estoy ahora y sé lo que tengo que hacer para que no vuelva a ocurrir. Tengo 31 años y aún me quedan muchos años de baloncesto a alto nivel, así que la prioridad ahora mismo para mí es estar bien físicamente.

—Hablaba antes del calendario, que cada vez se parece más al de la NBA en cuanto a la carga de partidos...

—Sí, es algo que se nos va de las manos. No tenemos ni voz ni voto para intentar hablar de ello. La Euroliga está acaparando mucho y eso repercute en las ligas nacionales. La ACB, aún con un equipo menos, acabará el 18 de junio. Es mucho baloncesto y luego viene la selección... Al final, a un jugador como yo o a otros compañeros que hayan tenido mucha carga durante la temporada nos costará más tomar la decisión de ir a la selección.

—¿Le preocupa la crisis de identidad de esta ACBsin apenas españoles?

—Es bastante sorprendente que pasen estas cosas cuando una selección como la española lo está haciendo tan bien en todas sus categorías. Creo que hay muchos españoles que se merecerían estar jugando la ACB. La Asociación de Jugadores (ABP) está luchando para cambiarlo, pero parece que la ACB mira por sus intereses. Al final, estamos olvidando que tener un jugador español es algo que anima a la afición a venir a ver un partido. Me acuerdo que en mi época en el Juventud siempre se apostaba por la cantera y el equipo era competitivo y llenaba el pabellón. El aficionado se identifica más con un jugador de casa que con uno extranjero.

—Tuvo ofertas este verano para ir a la NBA, ¿por qué no lo hizo?

—Estoy muy feliz en Madrid y nuestra vida está muy hecha a esta ciudad. No llegamos a un acuerdo, no tenía previsión de irme porque estoy muy a gusto y ellos lo único que hicieron fue preguntar por mí, pero no hubo nada más. Al final, el acuerdo de dos años que tengo con el Real Madrid tiró mucho más, porque estoy muy bien aquí.

—¿Era su último tren?

—No, yo creo que el tren de la NBA nunca se va a ir y menos ahora con los salarios que hay allí. Ahora mismo solo me centro en el Real Madrid, que fue el club que confió en mí hace cinco años, pero no cierro ninguna puerta a la NBA. Este verano les escuché, porque eso nunca va mal, y el año que viene, si hago una buena temporada, volveré a hacerlo.

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