Aficionados del Marsella celebran la clasificación de su equipo para la final de la Europa League
Aficionados del Marsella celebran la clasificación de su equipo para la final de la Europa League - AFP
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Atlético-Marsella, la final más inquietante

El partido en Lyon contará con un dispositivo policial sin precedentes y no habrá «Fan Zones» para las aficiones

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La UEFA y las autoridades francesas se han encontrado con un importante problema en la final de la Europa League que disputarán el Atlético de Madrid y el Marsella el próximo miércoles. La presencia del conjunto galo en ese partido y el hecho de que el título se decida en Lyon obliga a multiplicar la seguridad porque los aficionados más radicales de ambos clubes son enemigos irreconciliables por motivos deportivos, pero también ideológicos. En una decisión sin precedentes en las finales de los últimos años y para evitar incidentes en las horas previas, en esta ocasión no habrá fans zones y se aumentarán los controles y la vigilancia por toda la ciudad. Entre los aficionados rojiblancos, que en una eliminatoria de Champions disputada en el Vicente Calderón va vieron cómo se las gastan los marselleses, existe preocupación porque vivirán una de las finales más inquietantes en las últimas décadas.

Las reiteradas amenazas de aficionados marselleses en las redes sociales tras la clasificación de su equipo para la final han disparado la intranquilidad de las autoridades galas, que no dejan de realizar llamamientos a la calma. «Aulas (presidente del Lyon), te vamos a destrozar la casa!», es el cántico que entonan estos días los radicales marselleses. La UEFA confía en la capacidad organizativa del país galo para evitar incidentes, pero la cercanía entre ambas ciudad (300 kilómetros) provocará una invasión de hinchas del Marsella, y muchos de ellos acudirán a Lyon sin entrada. El próximo lunes se celebrará una nueva reunión de seguridad para terminar de ultimar los detalles y analizar si es necesario incrementar el dispositivo policial programado.

Ante la amenaza de ver destrozado su estadio, el Lyon ha acudido a la Justicia. «El Olympique de Lyon ha recurrido a la Fiscalía para presentar una demanda por provocaciones relacionadas con el delito de destrucciones y degradaciones voluntarias peligrosas para las personas», explicó en una nota el club presidido por Jean-Michael Aulas. El enfrentamiento personal que mantiene desde hace tiempo con el máximo dirigente del Marsella, Jacques-Henry Eyraud, ha aumentado la tensión entre aficiones en los días previos a la final del próximo 16 de mayo.

Amistades peligrosas

El hecho de que la rivalidad entre ambas hinchadas no sea solo por motivos deportivos aumenta la sensación de intranquilidad. Los ultras del Lyon, de ultraderecha, y del Marsella, de ultraizquierda, son también irreconciliables ideológicamente. Para enredar más la final, las peligrosas amistades de ambos grupos con radicales de otros clubes genera mayor inquietud. Miembros de Bad Gones (Lyon) mantienen muy buenas relaciones con los peligrosos ultras del Anderlecht belga y también con componentes de los Ultra Sur del Real Madrid, que podrían viajar a Francia para buscar un enfrentamiento con los ultras del Frente Atlético. Los radicales marselleses, por su parte, también tienen buenas relaciones con líderes ultras del AEK griego, otra afición violenta de marcado carácter ultraizquierdista. La Gendarmería gala vigila desde hace días las redes sociales para tener controlados los movimientos de los radicales y evitar que esta final se convierta en una especie de «todos contra todos».

Los precedentes también asustan. Los radicales del Marsella, que esta temporada ya dieron muchos problemas y protagonizaron agresiones en su desplazamiento a San Mamés, no dejaron tampoco buen recuerdo hace una década entre la afición del Atlético en una visita de Champions. Los radicales se enfrentaron a la Policía Nacional en las gradas del Vicente Calderón y uno de sus líderes, Santos Mirasierra, fue detenido y estuvo encarcelado varios meses por orden judicial. Aquel partido provocó el cierre del campo del Atlético por parte de la UEFA y, aunque no han vuelto a coincidir desde entonces, las relaciones entre ambas aficiones no son buenas.

Las autoridades galas quieren tener todo bien atado y el dispositivo de seguridad se multiplicará por cuatro respecto a lo que se suele hacer en Francia para un partido de alto riesgo. Además, en esta final no habrá las fans zones habituales en este tipo de partidos. Nadie quiere encender la mecha y las declaraciones de los protagonistas en la previa han resultado un alegato a la calma. «Debe ser una fiesta y que todo vaya bien. Que podamos ir a Lyon para ver esta final de forma segura con mujeres y niños. Los aficionados tienen que disfrutar mucho antes durante y después del partido. Exijo que nuestros seguidores sean ejemplares», reclamó Rudi García, técnico de los marselleses, durante el Media Day de su equipo.