Vuelo acrobático Arabescos con el cielo a sus pies

Cástor Fantoba es campeón de Europa de vuelo acrobático, un deporte minoritario y desconocido

Vuelo acrobático: 
Arabescos con el cielo a sus pies

Dicen que la vida da muchas vueltas, pero si eres Cástor Fantoba (1966, Sangüesa) y estás montado en un avión, todavía más. Este navarro estudió ingeniería aeronáutica y acabó volando como un ave. Es uno de los mejores pilotos acrobáticos del planeta y en España poco se sabe de él.

Cástor Fantoba lo tuvo claro desde pequeño: se quería dedicar a la aviación. Lo que nunca imaginó es que acabaría triunfando con el cielo a sus pies. Ha recorrido el mundo como piloto de vuelo acrobático, un deporte tan minoritario como desconocido, y lleva más de diez años sin bajarse de lo más alto. En sus vitrinas descansan seis campeonatos de España, un campeonato de Europa, dos bronces mundiales y recientemente se ha alzado con otros dos bronces en el campeonato europeo celebrado en la República Checa.

Movimientos geométricos

Por extraordinario que parezca, comenzó a surcar los cielos por casualidad. «Un amigo había ido a un curso de vuelo acrobático y pasó una mala tarde, le afectó el vuelo que había hecho. Yo, como buen amigo, me harté a reírme de él. Como venganza, me regaló uno de estos cursos, pero mira, la cosa salió bien y descubrí mi afición y mi forma de vida». Su transición no fue la natural. «Comencé con acrobacias. Y esto me permitió ser más tarde piloto comercial».

El vuelo acrobático es una disciplina en la que hay que pilotar el avión en un espacio determinado (1.000 x 1.000 metros), durante un tiempo establecido y ejecutar diferentes movimientos con la mayor perfección posible. «Como el patinaje artístico, para que la gente lo entienda. En nuestro vuelo lo que se busca es la geometría», matiza el campeón navarro. Compiten encajados en la cabina de la aeronave con un mono ignífugo, un casco de protección con sistema de comunicación y un paracaídas, por si tienen que eyectarse ante una emergencia.

Se prepara con un buen entrenamiento físico para tener tono muscular. No es la única faceta importante en este deporte. La técnica de los movimientos en el aire es imprescindible y emplea su tiempo libre en ensayar el amplio catálogo de figuras de las competiciones, sin olvidarse de métodos de relajación y control psicológico como «el yoga o la meditación». Reconoce que los «loopings» y los giros agresivos pueden llegar a afectarle. «Los primeros vuelos de la temporada suelen ser bastante malos porque el cuerpo todavía se resiente de que lo centrifuguen. ¡Es su manera de quejarse!», cuenta entre risas. Pese a ser un deporte a vida o muerte, el miedo no habita en él. «Hay que tener respeto. Lo que hacemos es controlar mucho la mecánica con un mantenimiento previo muy exhaustivo».

A pesar del riesgo que implica su actividad, cuenta con el apoyo de su familia. Son su hélice. Sus mayores fans. «Mi mujer está encantada, de hecho, es mi manager y se ocupa de gran parte de la organización de campeonatos y todo tipo de eventos». Para financiarse, realiza exhibiciones durante el año y recibe el apoyo de algunos patrocinadores. No obstante, advierte que no puede ganarse la vida únicamente con las competiciones. «Es deporte puro. Ganas un Mundial y te dan una palmada en la espalda».

Además de llevar una década involucrado en el vuelo acrobático, también es vicepresidente de la Federación Internacional. Su gran reto es lograr una mayor repercusión para el deporte que ama y, en este sentido, es consciente de que la clave estriba en la continua transformación. Pero, ¿qué acrobacia necesita este deporte para convertirse en mayoritario? «Necesitamos un formato más cercano al público. Es un deporte sumamente técnico en el que al espectador le cuesta entender por qué un piloto tiene mejores puntuaciones que otro».

Su futuro está en el aire

Tiene mucho trabajo por delante y giros que ejecutar, además de un Mundial pendiente que todavía se le resiste. Sueña con profesionalizar el vuelo acrobático y que las próximas generaciones disfruten de un deporte de motor «serio» para que no solo forme parte de la diversión de los pilotos, sino que pueda ser un «modo de vida» y «hacer carrera» de ello. En definitiva, darle alas a esta disciplina.

Su futuro sigue en el aire. «Estaré pegado a un avión hasta que el cuerpo aguante». Quiere seguir sintiendo la adrenalina de tener el cielo a sus pies.

Castor Fantoba. This is aerobatics 2014 from castor fantoba on Vimeo.

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