Bolt, tras la derrota
Bolt, tras la derrota - AFP

Usain Bolt«Ya sabemos que estas cosas pueden pasar»

Usain Bolt agradece al público el cariño y dice que las malas salidas «me han matado»

LondresActualizado:

Como impulsado por la inercia de tantos veranos, Usain Bolt da la vuelta al ruedo del estadio de Londres pese a que la decepción y el bronce cuelgan de su espalda. Convierte el mundo al revés. El ganador se arrodilla ante él, el público lo aclama en una atmósfera de incredulidad, el vencedor se escabulle sin remedio.

El jamaicano ha inclinado la cabeza en la línea de meta con gesto descompuesto y se ha quedado unos segundos paralizado, congelado ante el abrazo de Gatlin, su sombra eterna. «Este lugar es maravilloso y aprecio tanto a esta multitud. Sabemos que estas cosas pueden pasar. Gracias Londres por todo este amor y este aprecio», suelta a la parroquia.

Es el momento en que se ha apagado el clima de exaltación y se recuerda que Bolt nació con escoliosis, una curvatura anormal de la columna vertebral. Tiene la pierna derecha 1,3 centímetros más corta que la izquierda. Y que debido a ese esqueleto desestabilizado ha sufrido una amplia gama de lesiones, que le condujeron de médico en médico y de preparador en preparador hasta que encontró su karma en Glen Mills, un veterano entrenador de atletas en Jamaica, y en el doctor del Bayern de Múnich, Hans Muller-Wolhlfahrt.

La grada rememora en sus ovaciones su prodigiosa trayectoria, el sinfín de adversarios a los que venció y hasta ayer anuló, y siempre respetó. El estandarte de la escuela americana Tyson Gay, el sancionado y ahora campeón Justin Gatlin, su compañero y amigo Yohan Blake, su entrañable Asafa Powell de la escuela jamaicana o el emergente Andre de Grasse.

La tensión

Bolt aprendió hace tiempo a soportar la presión frente al riesgo de sentirse abrumado por la emociones, el marketing o la tensión que, a menudo, paraliza a otros deportistas. Su dimensión histórica es apabullante y hasta Londres llegó con la certeza de un curso complejo, en el que había emitido signos de desgaste y fatiga. Ya había perdido en la semifinal ante Coleman.

Bolt sigue hablando. No para, de televisión en televisión. «Mi salida me ha matado, normalmente mejora durante el paso de las rondas, pero esta vez no. Y eso es lo que me mató», explicó en un micrófono. «Solo estoy decepcionado por ellos. El apoyo ha sido excepcional durante años, pero a veces tiene que ser así», se despidió mirando al tendido.