GOLF

Tiger Woods reaparece en un mar de dudas

El exnúmero uno mundial vuelve a competir después de quince meses lesionado

Tiger Woods, de nuevo en acción
Tiger Woods, de nuevo en acción
MIGUEL ÁNGEL BARBERO Madrid - Actualizado: Guardado en:

Cualquier otro deportista con su palmarés y su cuenta corriente habría optado por ponerse a vivir de las rentas. A punto de cumplir 41 años y con la vida resuelta, Tiger Woods no tiene ninguna necesidad de volver a sufrir los dolores que le provocaron los excesos de sus entrenamientos pasados.

Para llegar a ser el mejor jugador de la época moderna y dominar el golf mundial durante tres lustros el californiano sometió a su cuerpo a toda clase de riesgos. Sobre todo, físicos y mentales. Los de la cabeza los fue solventando bien gracias a su herencia asiática y a su capacidad de concentración y auroconfianza; sin embargo, su anatomía sufrió los excesos de su adiestramiento con los boinas verdes y poco a poco comenzó a resquebrarse por distintas partes.

El primer toque de atención sucedió en 2008, cuando ganó su último grande con la rodilla destrozada y tuvo que pasar por el quirófano para una delicada operación. «Sabía que me tenían que rehacer la articulación, pero era una cuestión meramente mecánica», reconocio el astro. Sin embargo, la última intervención que sufrió el año pasado ya fue más preocupante. «Se trataba de liberarme los conductos nerviosos de la columna y eso era más delicado. Ahí no existen unos plazos determinados porque no se sabe exactamente hasta dónde puede llegar el daño», apuntó ayer antes de su vuelta a los campos, quince meses después de aquello.

Volver sin prisas

Por eso ya no quiso forzar las cosas y no se puso ningún plazo para reaparecer. «Volveré cuando me vea con fuerzas para hacerlo», fue su declaración incial y la llevó hasta las últimas consecuencias, aunque eso le acarreara incumplir algunos compromisos: tenía pensado volver en Napa y Turquía en octubre y tuvo que postponerlo hasta hoy, cuando lo haga en las Bahamas en el transcurso de su torneo benéfico, el Hero World Challenge. Aunque se trata de una cita menor, se medirá a algunos de los mejores jugadores del mundo, como Jordan Spieth, Henrik Stenson, Dustin Johnson, Bubba Watson, Patrick Reed o Hideki Matsuyama.

«No voy a mentir sobre mi estado físico -se sinceró- porque es toda una incógnita. Ahora mismo tengo todas las ganas del mundo de poder hacer una temporada completa y de emplearme a fondo cada semana; mas no sé cómo me va a responder el cuerpo y si voy a ser capaz de hacerlo. Prefiero ir poco a poco y no marcarme grandes expectativas». Lo que ocurre es que en el caso de Woods, las medias tintas no existen. «No voy a negar que cada vez que juego es para ganar. Los otros jugadores están deseando superarme y yo aspiro a quedar por encima de ellos, así que en ese sentido nada ha cambiado. Que nadie piense que he venido aquí de paseo», apuntó con una sonrisa.

Una nueva filosofía de vida

En el terreno deportivo el estadounidense lo tiene claro y piensa que aún le quedan momentos de gloria por delante. «Claro que creo que puedo batir el record de grandes de Jack Nickalus», comentó. Le faltan cuatro para alcanzar al Oso Dorado y, teniendo en cuenta la fortaleza que muestra la nueva generación de los McIlroy, Spieth o Day, no parece un objetivo muy realista. Sí que lo puede ser, en cambio, el de convetirse en el golfista con más victorias del PGATour, pues está a sólo tres de las 82 que estableció Sam Snead en tiempos pretéritos. Como él mismo no cesa de repetir, prefiere ir subiendo los escalones progresivamente, sin sofocones.

A ello van a contribuir, sin duda, su nueva situación familiar, más consolidada en torno a sus hijos, y empresarial, centrada en torno a su nueva firma deportiva. Su gran patrocinador, Nike, ha decidido abandonar el negocio del material de golf y Tiger ha decidido crear su propio entramado.

Pero lo más importante de todo es el apoyo que está recibiendo de sus propios compañeros. «Son innumerables las llamadas y mensajes que he recibido en estos meses para darme ánimos», reconoció. Y las camisetas pidiendo su vuelta en la última Ryder Cup le emocionaron. Tiger ya es humano.

Toda la actualidad en portada
publicidad

comentarios