Tenis de mesa Los discípulos de «Juanito»

El adiós del jugador chino a la selección después de 26 años deja un panorama incierto en el tenis de mesa español

Los miembros de la selección despiden a Juanito a lo grande
Los miembros de la selección despiden a Juanito a lo grande - EFE

Con 9 años, Álvaro Robles soñaba con ser como Sergio Ramos. Jugaba al fútbol todos los días. Por la mañana, por la tarde y por la noche. No se perdía ningún partido del Recreativo de sus amores... hasta que una pala se cruzó en su camino. Se la regaló su hermano, que por entonces jugaba en un club de su Huelva natal, y alentado por su padre comenzó a entrenarse y jugar torneos. Por entonces, He Zhi Wen -conocido como «Juanito» en España- era ya la cara más conocida del tenis de mesa español y se convirtió en un ídolo para Robles, que una década y media después se ha convertido en el gran relevo del jugador chino dentro de la selección española.

«Durante todo este tiempo hemos aprendido mucho de Juanito. Ha dado a España sus mejores años»Víctor Sánchez, seleccionador nacional

Robles es la cara visible de la nueva generación que viene pidiendo paso. Jugadores que han crecido con Juanito o Carlos Machado como referencias y que quieren liderar el relevo generacional. «Hace cinco años decidí marcharme a vivir a Alemania porque aquí veía difícil seguir progresando. En España, el tenis de mesa es casi clandestino. Aunque la organización a nivel de clubes es buena, cuesta mucho avanzar y la crisis hizo mucho daño», asegura el andaluz a ABC justo antes de tomar un avión rumbo a Ochsenhausen, donde pule sus defectos junto a algunos de los mejores jugadores de Europa. Rivales que le exigen y que, al mismo tiempo, le ayudan a progresar.

Robles ha pasado unos días en España para participar en la despedida de Juanito del equipo nacional. Un adiós en el que brilló como ningún otro, con dos triunfos de mérito que le dieron la victoria a España frente a Rusia en la Liga de Naciones. «Álvaro es la esperanza más real que tenemos de cara al futuro», asume el seleccionador, Víctor Sánchez. «La marcha de Juanito deja un legado importante dentro del tenis de mesa español que debemos aprovechar. Hemos aprendido mucho de él, de su inteligencia y su capacidad táctica, y muchos jóvenes han crecido siguiéndole y teniéndole como referencia», apunta.

Enamorado de España

Se refiere a las dos décadas largas en las que Juanito ha sido la gran figura del equipo nacional y el único jugador español que ha disputado cuatro Juegos Olímpicos. A sus 54 años, el deportista de origen chino quiere dejar paso a los jóvenes y ayudar a que España eleve su nivel en los próximos años. «Me encanta ir a ver jugar a los niños. Si tengo tiempo, intento hacerlo. Cuando cuelgue la pala -asegura que aún le queda cuerda para rato- sí me gustaría ser entrenador y devolver a España algo de lo mucho que me ha dado durante todos estos años», afirma Juanito, que vive feliz en Granada desde 1990. Allí llegó con la única intención de «conocer mundo» y se enamoró del «clima, la comida y la gente». «El día que llegué a España llovía mucho. Yo pensaba que era una broma. Luego ya conocí la paella, el jamón y la alegría de la gente y me quedé para siempre», acierta a decir en un español macarrónico.

«Quiero ayudar a los niños y devolver a España un poco de todo lo que me ha dado»Juanito, jugador de tenis de mesa

Desde entonces, su presencia alentó el crecimiento de este deporte. «El tenis de mesa se ha profesionalizado mucho en estos 25 años en los que Juanito lleva con nosotros. La cantidad de jugadores que lo practican es mucho mayor y las infraestructuras han crecido a pesar de que la crisis económica nos golpeó con dureza», señala David Corral, director deportivo de la federación.

Sembrar en los colegios

Junto al seleccionador, es el encargado de velar por el futuro sin Juanito y de poner el foco en la base. «Queremos que en los colegios se juegue más al tenis de mesa y que haya más entrenadores formados para poder desarrollar el talento», reconocen como objetivo principal de la federación.

«Claro que hay vida después de Juanito, pero todos tenemos que ayudar para elevar el nivel en España»Álvaro Robles, internacional español

Mientras, las miradas están puestas en jóvenes como el mencionado Robles, Carlos Franco y Miguel Ángel Vílchez -que viven en Suecia-, o Carlos Vedriel, residente del CAR tras proclamarse subcampeón del mundo en categoría júnior. «El espíritu de lucha lo tenemos y entre todos tenemos que empujar para estar lo más arriba posible», afirma Robles, que ve a Carolina Marín como un espejo en el que mirarse para relanzar el tenis de mesa en España.

«Lo que ella ha conseguido con el bádminton es impresionante. Ese carácter y esa lucha han hecho que ahora el bádminton sea un deporte muy conocido en España», opina el español, esperanzado con un futuro mejor que le permita regresar a España para disfrutar del tenis de mesa y llegar a los Juegos.

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