Entrevista

José Ramón Lete: «Tengo cuatro carreras, me he pasado la vida estudiando»

El presidente del Consejo Superior de Deportes empezó a jugar con 11 años y soñaba con ser como Corbalán. Es un apasionado de la lectura

José Ramón Lete, durante la entrevista con ABC
José Ramón Lete, durante la entrevista con ABC - JOSÉ RAMÓN LADRA

En su saludo, enérgico y cercano, José Ramón Lete habla con cierto toque gallego, entonando también con la fuerza del gen vasco sin que ni siquiera él sepa exactamente qué es. Nació en San Sebastián hace 59 años, danzó por varios equipos de la liga de baloncesto en sus años mozos, estuvo en Madrid cuando se pasó a los despachos y su última etapa la vivió en Galicia. «A veces me planteo de dónde soy. Creo que era Max Aub... Era judío, vivió en Alemania, tenía tres o cuatro nacionalidades y una vez le preguntaron eso. Respondió: “Uno es de donde hace el Bachillerato”. Si yo aplicara eso, diría que soy vasco. Luego leí a un poeta que aseguraba que uno no es de donde nace, pero tampoco de donde pace. Decía que uno es de donde quiere morir. Entonces, cuando vivía en Galicia afirmaba que yo quería morir ahí. Y ahora se abre una etapa en Madrid. Soy un vasco-gallego con una vocación madrileña estupenda, ja ja ja».

Lete es político y se expresa como secretario de Estado para el Deporte, pero en su discurso se descubre a un exdeportista dispuesto a aportar esa experiencia del vestuario ahora que viste traje y la corbata. De figura fina, dice que su deporte es andar mucho y muy rápido, como Mariano Rajoy. Sin embargo, a la hora de consumir como espectador prefiere ir al pabellón. «Ahora he descubierto el balonmano, que antes me parecía árido. Un espectáculo. Me pasa lo mismo con el fútbol sala, tiene una dinámica, una rapidez, una técnica... Y siempre me ha gustado el voleibol».

Lo suyo, de todos modos, siempre fue la canasta, un base con buena planta que estuvo más de diez años en la elite, impulsado por el deseo de ser como Corbalán. «En el San Viator de Vitoria, con 11 años, un fraile me cogió y, como era un poquito más alto, me puso a jugar al baloncesto. Fuimos campeones de España muchas veces, aprendimos de los mejores. Y veíamos los partidos del Madrid, cuando lo entrenaba Pedro Ferrándiz. Aquellos partidos contra el Ignis Varese... Un par de años más tarde, empezamos a ver la NBA. Magic Johnson, Larry Bird... ¡Queríamos ser como Larry Bird! A nivel nacional, nos gustaban los del Madrid. De hecho, yo quería ser como Juanito Corbalán, mi ídolo y amigo».

Pero no era solo un talento para el baloncesto, pues menciona a escritores y filósofos con soltura, una charla con fundamento. «Me gusta leer todo. He pasado mi vida estudiando y tengo cuatro carreras: empecé con Magisterio. Me gustaba la Psiquiatría, leía a Freud cuando tenía quince años. Quería ser Psicólogo, así que hice primero Magisterio y luego Psicología. Luego estudie Pedagogía. Y finalmente hice Derecho. Cuando resaltaban mi currículum en Galicia les decía que estaría bien que se resaltara mi currículum académico. Porque los niños quieren ser Ronaldo, Messi y demás, pero hay que labrarse también».

Tiene tres hermanos, cuatro hijos (una biológica y tres que aporta su segunda pareja) y su día empieza a las 6.30 de la mañana. «Hemos dado la imagen equivocada de que los españoles no trabajan, y a las nueve de la noche los despachos están llenos. Creo que en eso nos tenemos que modernizar. Hay que salir antes del trabajo, cenar pronto, poco y de manera sana, acostarse antes. A las seis de la tarde, si se ha tenido una jornada intensa, ya es buena hora para salir, conciliar, hacer deporte, consumir cultura. Eso es lo que nos falta». Ahora, sin embargo, tendrá que acostarse pendiente de las radios y de la competición nocturna. «¡A ver cómo lo hago ahora si tengo que escuchar todos los programas nocturnos, esto va a acabar conmigo!», bromea.

Habla sin bufandas y prefiere no postularse en el debate Barça-Madrid, pues únicamente le tiran los colores del Celta. Sin forofismos, eso sí.

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