Doug Pederson, entrenador de los Eagles, levanta el título de la Super Bowl
Doug Pederson, entrenador de los Eagles, levanta el título de la Super Bowl - Reuters

Super BowlDoug Peterson devuelve la magia a la Super Bowl

El entrenador de los Eagles tiró de valentía, descaro y trucos de fantasía para ganar a los Patriots en la final más entretenida que se recuerda

New YorkActualizado:

La gestión de riesgos es un pilar del fútbol americano. Perder una pelota por tratar de avanzar un puñado de yardas más o sufrir la interceptación por jugártela con un pase complicado pueden marcar un partido en tu contra. Por eso son tan habituales las carreras contra un muro de jugadores de pocos metros, que duran apenas un par de segundos y acaban con el estruendo de la colisión de cascos. O los pases repetidos a los mismos recibidores, con menos posibilidades de perder la pelota. La obsesión por el control de la posesión, sumada al portento físico de los jugadores, acaban por convertir muchos partidos en un choque de trenes monótono, con miles de pausas publicitarias.

Este domingo, sin embargo, en la final de la Super Bowl, el entrenador de los Philadelphia Eagles, Doug Pederson, miró de frente a los riesgos y decidió jugar con ellos. Hacían falta arrestos: era la primera vez que su equipo llegaba a la gran final de la NFL desde que se creó la Super Bowl hace más de medio siglo y enfrente tenía al equipo dominador de esta era, los New England Patriots. El resultado fue la final más entretenida que se recuerda. Y los Eagles se llevaron el título (41-33).

Pederson se había mostrado durante toda la temporada como un entrenador agresivo y con gran capacidad de adaptación. Un jugador de ajedrez que estudia las defensas rivales y busca minar sus puntos débiles y sorprender con jugadas imprevisibles. Emplea tácticas creativas, propias de equipos universitarios, que apenas se ven en la NFL. Y no le tiembla la mano para arriesgar en el cuarto «down», la última de las posesiones que cada equipo tiene para avanzar yardas o conseguir anotaciones. Lo habitual es que en el cuarto «down» los equipos busquen una patada para llevarse tres puntos -si están cerca del área de castigo- o para forzar al equipo contrario a empezar su posición desde la zona más lejana posible. Los Eagles, sin embargo, son el segundo equipo de la NFL que más se la ha jugado en el cuarto «down» durante la temporada regular: en 26 ocasiones no entregaron la cuchara e hicieron una jugada para mantener la posesión (17 veces tuvieron éxito).

Pederson no tardó en mostrar que se mantendría fiel a su estilo. Al filo del final de la primera parte, cerca del área de castigo («touchdown») y con el cuarto «down», los Eagles renunciaron a dar una patada y llevarse tres puntos y optaron por una jugada de fantasía. En contra de lo habitual, el «quarterback», Nick Foles, no recibió la pelota, que fue a parar a Trey Burton. Foles simuló quedarse donde estaba, pero de forma imprevista esprintó hacia la zona de «touchdown» donde recibió sin oposición el pase de Burton. Es lógico que los Patriots parecieran confundidos con el engaño: Burton no había dado un pase en sus cuatro años en la NFL. Foles no recibía uno desde su época en la universidad. La jugada era un cúmulo de riesgos que podía haberles dejado sin tres puntos y tocados psicológicamente para el descanso. La apuesta salió bien. Tras el partido, Pederson la bautizó como la «Philly Special», un nombre que quedará para la historia de este deporte.

Algo parecido volvió a ocurrir en el segundo tiempo, quizá en el momento clave del partido. Perdían los Eagles por un punto (33-32), estaban de nuevo en su cuarto «down» y quedaban 5:39 para el final. La decisión normal hubiera sido dar una patada, alejar la pelota, confiar es que los Patriots no anotaran en su siguiente posesión y puntuar cuando recuperaran la pelota. Pero Pederson se la jugó a ganar yardas y mantener la posesión. Foles, el héroe inesperado de la Super Bowl, un jugador que estuvo a punto de dejar la NFL hace dos años después de ser despedido por los St. Louis Rams, conectó por los pelos un pase con el recibidor Zach Ertz. Perder esa pelota hubiera sido casi despedirse del partido.

Lo que decían los jugadores tras el partido sobre lo que tiene Pederson en la entrepierna no se puede publicar. «Nuestro entrenador tiene agallas, ¿eh?», dijo Burton a la ESPN tras el partido. «Las tiene bien grandes».