Jordan Spieth está fino en Quail Hollow con todos los palos salvo con el putter
Jordan Spieth está fino en Quail Hollow con todos los palos salvo con el putter - AFP
Golf

Spieth, a superar a Tiger

Después de ganar el Masters, el Open USA y el Open Británico, solo le falta el PGA para completar el Grand Slam

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Al margen de gustos particulares, hay datos objetivos que ayudan a determinar quiénes han sido los mejores golfistas de la historia. Si los majors son el factor que distingue a los grandes jugadores del resto, hay dos hombres que se destacan en cuanto a victorias: Jack Nicklaus (18) y Tiger Woods (14). El primero pertenece a una época pasada en la que no existía tanta competencia en el global de participantes (aunque sí que se cruzó con grandes estrellas como Arnold Palmer, Gary Player o Tom Watson), mientras que el segundo arrasó en el nuevo milenio con todo el que se puso por delante. Se puede asegurar que «el Tigre» ha sido más poderoso que el «Oso Dorado» en menos tiempo y con más autoridad que su referente.

Desde que el californiano cayó en desgracia por sus problemas físicos y adictivos, otros jugadores han intentado ocupar su trono en los «grandes». Rory McIlroy (4) y Jordan Spieth (3) son los que más están sumando de entre los jóvenes, aunque el estadounidense es el único que puede mantener el ritmo de los dos genios. De hecho, con su último triunfo en el British les igualó en cuanto a precocidad al conseguir su tercer major con menos de 24 años. Y ahora, en el PGA Championship, Spieth puede marcar otro hito en su fulgurante carrera: conseguir el cuarto diferente con esa edad, algo que ni siquiera fue capaz de conseguir el propio Woods.

Para ello, el texano debe ganar en Quail Hollow esta semana, un reto que no está al alcance de cualquiera. El recorrido de Carolina del Norte es uno de los preferidos por los jugadores en cuanto a su belleza y exigencia. Sin embargo, para este campeonato le han realizado una serie de cambios que lo han dejado mucho más complicado y duro para hacer un buen resultado. De hecho, el tramo final de la «milla verde» es el más duro de todo el circuito, con los hoyos 16, 17 y 18 causando estragos en las tarjetas.

Un pateador en problemas

Jordan ha basado los éxitos en su aún corta carrera en la eficacia del juego largo y del putter. Era una máquina de tee a green y, luego, está considerado por el resto de sus compañeros como el mejor en los greens («cuando nosotros pateamos de lejos aspiramos a meter alguno de los que tiramos, salvo que te llames Spieth, que emboca la mayoría», comentaba entre risas Sergio García en Inglaterra), y cuando está afinado con este palo no hay quien le tosa. Este año, sin embargo, está basando sus éxitos exclusivamente cerca de las banderas. Está bastante fallón con los palos largos (solo hay que recordar la escapada que se pegó en el hoyo 13 de Royal Birkdale antes de ganar la Jarra de Clarete) y está solucionando las papeletas con su acierto en los tapetes. No solo consigue bajar golpes en su cartulina, sino que acaba por destrozar la moral de sus directos rivales.

Sin embargo, su arranque en Charlotte no fue el más indicado para atacar el récord de Woods. En esta ocasión no estuvo desacertado desde las salidas (cogió 10 de 14 calles) ni desde las calles (12 de 18 greens), pero no funcionó bien en las llegadas. Sumó 32 putts (su quinta peor actuación del año) y eso le llevó a acabar con uno sobre par. Lo malo de esta cifra no es estar a cinco golpes de la cabeza (una distancia más que superable con tres rondas aún por delante) sino que históricamente nunca ha terminado entre los diez primeros cuando en la primera ronda actuó sobre par. Si quiere hacer historia global va a tener que romper la suya propia particular.

Algo que no parece que vayan a lograr los españoles esta semana. El mejor colocado de primeras, Jon Rahm, pinchó en la segunda ronda (+4) y perdió bastante fuelle de cara al título. Sergio García había firmado esa misma cifra el jueves, y Rafa Cabrera ayer (para +7), mientras que Larrazábal perdió sus opciones con el más 6 inicial.