Trial

La «sombra» de Toni Bou

El «mochilero» del 20 veces campeón del mundo desvela ABC el secreto de esta leyenda del motor

Bou y su «mochilero», durante el GP de Italia
Bou y su «mochilero», durante el GP de Italia - HONDA

Cuando un piloto de trial entra en una de las zonas en las que se divide la competición, no lo hace solo. Mientras inspeccionan los obstáculos que tendrán que sortear, escuchan los consejos de un compañero equipado a juego con ellos: su «mochilero». Trepa, salta, grita... e, incluso, les salva de más de una caída.

Este «ángel de la guarda» suele ser un expiloto como lo fue Joan Cordón. Hasta los 18 años compitió en diferentes campeonatos de trial, incluso llegó a hacerlo contra Bou. Poco después aterrizó en el equipo de Montesa-HRC como mecánico en 2007, el año en el que Bou ganó su primer título mundial, y ahora es su actual «mochilero».

«Sube por la piedra y evita el chorro de agua», aconseja Cordón a Bou en la zona número 7 del GP de Italia, la más complicada de la competición. Le da instrucciones claras y sencillas, como si ejecutarlas también lo fuera. Pero lo cierto es que ninguno del resto de participantes había conseguido superar ese obstáculo. El veinte veces campeón del mundo (diez «indoor» y otras diez «outdoor») lo superó. «Ya no me extraña que lo haga. Toni hace cosas impensables para los demás, es el mejor piloto de la historia», confiesa. «Por el camino vamos tranquilos, pero luego hace cosas que no llegas ni a entender. Sabes que, aunque una cosa no la haga nadie, él probablemente la va a hacer. No es de persona normal, es increíble… Parece que no tiene freno», relata con fascinación sobre Bou.

Aunque el piloto español pocas veces lo necesita, Cordón también ejerce de apoyo moral. «Trabaja muy duro para superarse. Sabe que prácticamente no tiene un competidor tan duro como el mismo. Normalmente salimos cada mañana a entrenar a la montaña, a hacer un recorrido como podría ser el de cualquier carrera, y es como si fuéramos a pasar un día en familia. Echamos el rato juntos, entrenando, haciendo nuestras “coñas”… Es muy divertido trabajar con él, nos pasamos todo el día riendo», cuenta sonriente.

«Es un tipo muy cercano, se hace querer mucho y cuida mucho a la gente de su alrededor... Es fácil admirable, es muy grande. Como piloto no sé cómo describirle, parece que no sea humano, hace cosas increíbles y en el día a día hace cosas qué parecen imposibles de hacer. Es muy bestia», le describió.

Juntos llevan trabajando apenas dos temporadas, desde que Didac Cercós decidió abandonar el mundo de las carreras de trial. «Bou sigue ilusionado como el primer día encima de su Montesa. Le he visto desde distintos puntos de vista (antes como mecánico y ahora como mochilero) y es un gusto ver como disfruta de su «hobby». Porque, aunque se gane la vida con ello, sigue siendo su mayor afición», añade.

El secreto de esta duradera relación es el respeto. Mientras que otros muchos pilotos arremeten contra sus «mochileros» tras cometer un error, Bou jamás lo ha hecho. Es un piloto muy competitivo consigo mismo pero no con ellos. «Aunque él es muy exigente consigo mismo, intenta no tener un mal gesto con nosotros. Puede que en alguna competición, por la frustración, hay tenido una mala contestación. A veces falla él, a veces fallo yo. Sabemos que lo que sucede en la pista, se queda en la pista. Nosotros solo intentamos dar el máximo nivel», cuenta.

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