Golf

Sergio vuelve al principio

Dieciocho años y 72 grandes después, García regresa al PGA Championship, el major que le dio a conocer al mundo

Sergio García en sus inicios
Sergio García en sus inicios - AP

Aunque históricamente el PGAChampionship había sido el grande menos favorable para los golfistas españoles (hasta 1999 solo lo habían disputado siete, con un quinto puesto de Seve Ballesteros en 1984 como mejor puesto), la irrupción de Sergio García en Medinah en el último torneo del siglo marcó toda una revolución en este torneo.

Profesional desde el mes de abril previo, el adolescente de Borriol llegaba a Chicago con un gran nombre desde el campo amateur, pues ya había sido el mejor de su categoría en el Open Británico y en el Masters. Sin embargo, su primer major como pro (el British de 1999) fue todo un fiasco y no obtuvo plaza para el Open USA. Desde su sexto torneo en la máxima categoría ya sabía lo que era ganar (Irlanda, en julio) y no podía permitirse acabar la temporada sin dar la campanada. La Ryder Cup se jugaba en septiembre y Sergio tenía que agarrarse como un clavo ardiendo al PGA de Medinah para demostrar su calidad. ¡Y vaya si lo hizo! Después de un espectacular torneo acabó segundo, a un golpe del entonces intocable Tiger Woods. Pero lo mejor fue el icónico golpe que pegó desde detrás de un árbol en el hoyo 16, que quedó registrado como uno de los más espectaculares del golf moderno.

De nuevo segundo en 2008

La trayectoria de García en los grandes ha estado marcada por la maldición de sus particulares bestias negras. Si el Tigre le privó de un PGA y luego de un British en Liverpool en 2006, fue Rory McIlroy quien le arrebató la Jarra de Clarete en la misma sede en 2014. Pero, sin duda, las derrotas que más le dolieron fueron las sufridas a manos de Padraig Harrington. Primero en el Open Británico de Carnoustie en 2007 y, después, en el PGA del año siguiente. Al igual que sucedió en Escocia, el español era líder con ventaja en Oakland Hills y se dejó alcanzar por el irlandés, que a la postre lograría su tercer grande y le dejaría con la miel en los labios.

Desde entonces, García no ha conseguido levantar cabeza en este torneo, en el que acumula cuatro top-10 en su trayectoria, igual que en el Masters. En el Abierto estadounidense tiene cinco y, en el Británico, diez. Estos puestos de privilegio corroboran la solidez de la carrera de «El Niño», pues desde ese PGA inicial de su debú no ha dejado de participar en ningún major en todos estos años (con el que hoy comienza, serán 74 consecutivos).

En esta ocasión, al contrario que sucedió en los años su bisoñez, el levantino ya no tiene ninguna urgencia histórica. Como ha cumplido su sueño de ganar la chaqueta verde el pasado mes de abril ahora trata de disfrutar a tope cada semana, pero sin presionarse en absoluto. Como demuestra cada vez que se pone delante de una bola, tiene calidad de sobra para ganar cada torneo en el que participa. Lo que sucede es que, siendo realista, las distracciones que está teniendo en las últimas semanas no facilitan la labor. Ha multiplicado sus apariciones en actos públicos y ruedas de prensa y, como colofón a las festividades, su boda de hace apenas dos semanas también le ha tenido un poco distraido.

Quail Hollow, campo ideal

Sergio no va a ser el único español en Carolina del Norte, pues Jon Rahm, Rafa Cabrera y Pablo Larrazábal también aspiran a la gloria, cada uno en su medida. El vasco sabe que tiene que seguir sumando puntos para conservar su sexto puesto mundial, aunque se exige demasiado en los majors y eso le pasa factura. Afortunadamente, es consciente de ello y si el recorrido sigue pesado por las lluvias le favorecerá su condición de pegador.

El canario, después del paréntesis de Akron, debe volver a sacar su espíritu competitivo, mientras que para el barcelonés sería un éxito pasar el corte y volver a entrar entre los 100 primeros del ránking. Frente a ellos, Dustin Johnson (número uno mundial), Jordan Spieth (ganador del British) y Rory McIlroy (dos veces vencedor en este campo) son los favoritos en Quail Hollow, reformado para esta ocasión.

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