Mundial de Londres

Van Niekerk impulsa a África

El velocista sudafricano se pasea sin récord en 400 metros. Kipruto gana los 3.000 obstáculos. Y Bosse, el 800

LONDRESActualizado:

Llegan las carreras de pulmón al Mundial de atletismo y los africanos asoman como las abejas a la miel. Impulsados por la genética o su hábito de vida en el continente negro, los atletas de África aparecieron en escena con toda su identidad y el vigor característico. En una jornada que se anunciaba beneficiosa para sus intereses, capturaron cuatro medallas en tres pruebas, dos oros y dos platas. Y ya comandan el medallero del certamen. Kenia lidera, seguida por Estados Unidos, Sudáfrica y Etiopía. Wayde van Niekerk inauguró su colección con una aplastante y en apariencia sencilla victoria en los 400 metros. En ausencia del enfermo Makwala, se paseó en la final y se reservó en los últimos metros, sin buscar el récord.

Van Niekerk ha alcanzado la mitad de su propósito. Le quedan los 200 metros y el espejo de igualar a uno de los tótem del atletismo, el texano Michael Johnson, que obtuvo el doblete en los Juegos de Atlanta 96 y en el Mundial de Goteborg 95.

La intoxicación de Makwala privó a los espectadores del duelo del campeonato y generó la relajación de Van Niekerk, quien sin sentirse obligado en los últimos metros, se dejó ir hacia el oro (hizo 43,93 segundos) con una estética apabullante, mientras sus competidores echaban espuma por la boca en busca de las otras medallas. El bahamés Steven Gardener (44.41) y el catarí Abdalelah Haroun (44.48) se agenciaron la plata y el bronce.

Van Niekerk se postula como la estrella del campeonato y futuro rey del atletismo. Desde que irrumpió hace dos años en el Mundial de Pekín, su progresión no se ha detenido. Campeón olímpico en Río y de nuevo oro en un Mundial, el sudafricano no parece encontrar límites, ya que también es el favorito para ganar los 200 metros. Es el único atleta en el mundo que baja de los 10 segundos en 100 metros, de 20 segundos en 200 y de 44 segundos en 400.

Saludos en el esprint

En la siempre colorista y aparatosa final de 3.000 obstáculos, el keniata Conseslus Kipruto se dio el gusto de anticipar su victoria en el sprint. El campeón olímpico en Río avisó a los espectadores de todo el mundo que no había emoción o incertidumbre en el esprint que lo midió al marroquí Soufiane Elbakkali. Cuando ambos apretaban los dientes y estiraban el cuello, el atleta del Rif se llevó la mano a la oreja, abrió los brazos y reclamó el aplauso del público porque sabía que tenía reservas de sobra para triunfar en su seco cuerpo de anciano.

Las medallas se habían repartido mucho antes, desde que el intrépido americano Evan Jager (plata en Río) había seleccionado al pelotón y había eliminado africanos a buen ritmo. Lo que siempre fue una cena de kenianos se convirtió ayer en un trío variopinto, Kenia, Marruecos y Estados Unidos. Jager amenazó, pero no pudo consumar. Elbakkali soñó, pero se despertó cuando Kipruto reclamó la atención del público en pleno esprint. Kenia mantiene a salvo su hegemonía en esta prueba con su duodécimo título en quince mundiales.

Sin el jerarca keniata David Rudisha en la pista. el 800 era una moneda al aire en la que tenían opciones los ocho aspirantes. De ese enjambre de incógnitas, surgió implacable el francés Pierre-Ambroise Bosse a doscientos metros de la meta para lanzar un tremendo ataque y resistir el empuje de sus adversarios. Es el primer francés que conquista el oro en los 800 metros.

Otro galo, Renaud Lavillenie, fracasó en su empeño por cazar la pieza que le falta, el título mundial. Lavillenie, que arrebató el récord de salto de pértiga al mítico Sergei Bubka y lo elevó un centímetro hasta los 6,16 metros, lo ha conseguido todo en el atletismo: campeón olímpico, mundial de pista cubierta, de Europa... Pero nunca un oro en un Mundial. El americano Sam Hendricks (5,95) ganó la prueba más excitante de la jornada.