GOLF

El legado de Seve sigue vivo en Valdecilla

La Fundación del astro cántabro inaugura una zona de golf para los niños hospitalizados

Nuevas instalaciones de golf en el Hospital Valdecilla
Nuevas instalaciones de golf en el Hospital Valdecilla - SBF
MIGUEL ÁNGEL BARBERO Madrid - Actualizado: Guardado en:

Severiano Ballesteros fue un todo un personaje dentro y fuera de los campos de golf. Entre las cuerdas fue un revolucionario que incorporó un centenar de títulos internacionales a su palmarés; y fuera de ellas su influencia se vivió en numerosos colectivos con los que trató.

En cuanto al deporte español, fue un convencido del espítitu olímpico y fue un ferviente embajador de la candidatura de Barcelona 92. Luego, participó en multitud de actos e incluso apoyó a su querido Racing de Santander en sus peores momentos.

Su vinculación con el golf derivó en unas consecuencias impensables es su momento. Merced a su carisma y (por qué no decirlo) fuerte carácter, consiguió hitos que hoy en día los vemos normales. Así, el que los jugadores europeos puedan participar en el PGA Tour con normalidad, que se abriera la Ryder Cup a todo el Viejo Continente o el actual desarrollo del Circuito Europeo llevan su firma. Todo esto sin hablar de su importancia en el desarrollo del golf en España merced a su batalla por la construcción de campos públicos.

Pero el genio de Pedreña también tuvo un importante calado social. Ya fuera a título individual (asistiendo a eventos o enviando regalos con su nombre a quien lo socilitaba) o con la Fundación que terminó creando, su nombre siempre estuvo ligado a la solidaridad. Resultó especialmente importante la labor de su entidad cuando se le detectó el tumor cerebral que acabó con su vida. Consciente de que su imagen iba a ser crucial para mejorar la vida de los afectados por cáncer, Seve estableció vínculos muy importantes con investigadores y asociaciones de pacientes para paliar los efectos de esta cruel enfermedad.

Hoy en día la Fundación la preside su hijo Javier, que sigue la labor iniciada por su padre y la especial atención a dos ideas: promover el golf entre los niños y la atención al cáncer. Y qué mejor forma de combinar a ambas que con la acción que desde hoy funciona en Santander, un espacio destinado a que los niños hospitalizados puedan iniciarse en este deporte.

Un recorrido adaptado en el Hospital Valdecilla permitirá que estos pequeños tengan una ilusión más cada vez que se levantan por la mañana. «Mis hermanos y yo estamos muy ilusionados con este proyecto del Hospital Valdecilla, que cumple con los fines de la Fundación que constituyó nuestro padre -comenta Javier-. Él estaría feliz. Para nosotros supone un orgullo que el golf sea el principal entretenimiento de unos niños que necesitan mucho apoyo para enfrentarse a la enfermedad y luchar contra ella con determinación, constancia y disciplina, valores que sin duda les aportará la práctica del golf. Estamos muy agradecidos a la Asociación Buscando Sonrisas y a todas las entidades involucradas en esta iniciativa por contar con nosotros, y a Mercedes-Benz por su apoyo a los proyectos de la Fundación».

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