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Juan Manuel Márquez cuelga sus guantes de dinamita

El púgil mexicano, campeón del mundo en el peso pluma, superpluma, ligero y superligero, se despide de los cuadriláteros a los 43 años

Juan Manuel Márquez (d) conecta un golpe noqueador a Manny Pacquiao (i)
Juan Manuel Márquez (d) conecta un golpe noqueador a Manny Pacquiao (i) - AFP

Golpe a golpe y siempre hacia adelante. Así se forjó la leyenda del púgil mexicano Juan Manuel Márquez, el «Dinamita», campeón del mundo en el peso pluma, superpluma, ligero y superligero, que cuelga los guantes con 43 años tras una larga y envidiable carrera boxística en la que nunca dio un paso hacia atrás, ni rehuyó ningún desafío por difícil que fuera tal empresa.

«Quiero anunciar mi retiro, las lesiones no me han permitido continuar, han frenado mis entrenamientos y lo hago para no regresar», ha explicado Márquez en la cadena ESPN, donde lleva analizando durante años las peleas y la actualidad del boxeo. El mexicano llevaba desde el 17 de mayo de 2014 sin subirse a los rings debido a los problemas físicos que arrastraba tras una exigente carrera.

Márquez se enfundó los guantes de manera profesional por primera vez con 19 años. Fue su primera derrota. Pero los grandes campeones no pierden. Ganan o aprenden. Así, pese a haber sido descalificado en aquella primera pelea, sumó 29 victorias consecutivas, dando a conocer al mundo una pegada descomunal de la que procede su apodo. Sobran las palabras para explicarlo, pues abandona los cuadriláteros con un récord de 56 victorias, 40 por KO, 7 derrotas y un combate nulo.

Si algo ha caracterizado la carrera de Márquez ha sido su amor incondicional por el deporte que practicaba. Además de un estilo basado en un exquisito contragolpe y una capacidad para fajarse en el intercambio. Nunca se marcó un límite, pero su cuerpo se lo ha terminado marcando con esta retirada. «Me causa mucha tristeza. El boxeo es mi deporte, mi pasión, y duele, pero tenía que llegar algún día y es a partir de hoy», se lamentaba el púgil mexicano.

De la mano de Nacho Beristáin, el «Dinamita» no paró de tumbar rivales. Tanto es así que estableció su récord en un meritorio 42-2. Luego llegaría alguna derrota, pero con valentía. No rechazó medirse con los más grandes. Así se batió en duelo con Floyd Mayweather, Marco Antonio Barrera y Pacquiao. Es este último el que más le hizo brillar. Hasta en cuatro ocasiones se enfrentaron, llevándose dos victorias el filipino, un nulo y, en el cuarto combate, Márquez logró dar la campanada al mandar a dormir al supercampéon en el sexto asalto. Un KO que ya forma parte de la historia del boxeo.

Tras sufrir un traspié contra Timothy Bradley, el púgil mexicano se subió al cuadrilátero el 17 de mayo de 2014, derrotando a Mike Alvarado en la que, sin saberlo, iba a ser su última velada. Márquez se despide con sus vitrinas repletas de cinturones, pues fue campeón de los cuatro organismos que rigen el boxeo de élite: el Consejo Mundial de Boxeo (CMB), la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), la Federación Internacional de Boxeo (FIB) y la Organización Mundial de Boxeo (OMB).

Desde que un púgil se retira, han de pasar cinco años para que pueda ingresar en el Salón de la Fama del Boxeo, donde a buen seguro tendrá un asiento con un cartel de «reservado». Los aficionados a este deporte echarán de menos la dinamita del mexicano entre las dieciséis cuerdas.

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