Dan Jenkins, a sus 89 años, es toda una institución en el periodismo de golf
Dan Jenkins, a sus 89 años, es toda una institución en el periodismo de golf - MÁB
GOLF - Masters de Augusta

Dan Jenkins, el testigo de los últimos 67 Masters

El periodista texano no se pierde un torneo desde 1951, cuando vio ganar a Ben Hogan

Augusta (EE.UU.)Actualizado:

El golf es un deporte longevo para quienes lo juegan, pero también para quienes están relacionados con él. Es el caso de Dan Jenkins, un periodista estadounidense que se acercó a este juego en 1951 y, desde entonces, le tiene cautivado. Ha cubierto todos los Masters que se han celebrado desde entonces (67) y es testigo directo de todos los cambios que se han producido.

Cuando él empezó, la sala de prensa era un hangar inhóspito lleno de máquinas de escribir y hoy en día parece un hotel de cinco estrellas: está repleta de ordenadores, realización de televisión y unos medios técnicos que parecen de ciencia ficción (¡hay un sistema de reconocimiento facial en la sala de prensa para identificar a los periodistas que hacen las preguntas!). Sin embargo, en cuanto a las facilidades para trabajar, el veterano se queda con los viejos tiempos. «En aquellos momentos éramos pocos los que seguíamos la información, nos conocíamos y los jugadores nos trataban como miembros más de la familias», recuerda, mientras que hoy por hoy, con cientos de reporteros al acecho de la noticia, los golfistas son casi inaccesibles. «Sin duda que me quedo con Ben Hogan antes que con Tiger Woods -bromea- eran otros tiempos y todos disfrutábamos más con nuestro trabajo. Las estrellas eran más humanas y las relaciones mucho más personales. Podías sentarte a comer con Arnold Palmer, Jack Nicklaus o Gary Player sin problemas, mientras que hoy para conseguir una cita con los primeros del ránking tienes que pasar por multitud de agentes y, pese a ello, tener suerte de que te la concedan».

El escritor texano, a sus 89 años, sigue al pie del cañón y la pasada semana no dejó de acudir un solo día a su cita en el Augusta National, donde como deferencia tenía la primera plaza de aparcamiento reservada con un cartel a su nombre. Y él responde a la gentileza con un elogio hacia el torneo. «Para mí es una costumbre venir todos los años y quizá no sea objetivo si digo que es el mejor de los cuatro majors, el más interesante y el que cuida más todos los detalles. De hecho, espero seguir viniendo muchas veces más», comenta con una sonrisa.

Jenkins se ha subido al carro de las nuevas tecnologías (participa en un podcast de la Agencia Associated Press y maneja una cuenta de twitter), es toda una institución en el torneo y los compañeros le veneran como tal por sus acertados comentarios. «Lo bonito de este torneo es que siempre hay que esperar lo inesperado. Es habitual que ganen las figuras, pero no es extraño que lo hagan jugadores primerizos que interpretan bien los resortes de este campo mágico». Es lo que sucedió el domingo con Patrick Redd, texano como él y como su admirado Hogan. «Es un gran campeón y tiene una gran historia de superación detrás. Creo estra ha sido una de las ediciones más competidas de los últimos tiempos», remachó.