GOLF - BMW CHAMPIONSHIP

Golf y motor se dan la mano en Indianápolis

El bronce olímpico Matt Kuchar disfruta en el oval antes del penúltimo torneo del PGA Tour

Matt Kuchar dio el saque de honor del torneo del Centenario de BMW
Matt Kuchar dio el saque de honor del torneo del Centenario de BMW
MIGUEL ÁNGEL BARBERO Madrid - Actualizado: Guardado en:

El golf y el motor siempre han tenido un importante vínculo de unión. Las marcas automovilísticas han recurrido históricamente al deporte verde como escaparate para promocionar sus productos y luego los corredores lo han utilizado como vávula de escape para aliviar tensiones y relajarse antes de subirse a sus vehículos.

Son conocidos los casos de Ángel Nieto, Sito Pons o Jorge Martinez Aspar entre los motoristas y de Carlos Sáinz, Fernando Alonso o Jaime Alguersuari entre los de cuatro ruedas. Es especialmente llamativo el de Nigel Mansell, que no contento con ser un jugador «scracht» (con hándicap 0, igual que los profesionales) se compró una casa en el Algarve con acceso directo al campo de golf que visitaba a diario.

Otro tipo de coincidencia es en el de las ubicaciones. Es habitual que los conductores de Magny-Cours (Francia), Philip Island (Australia) o Laguna Seca (Estados Unidos) se acerquen a los recorridos cercanos, pues se trata de lugares con altas concentraciones de campos de golf. Pero más curioso es el de los lugares que comparten los dos escenarios. El madrileño Circuito del Jarama es vecino del RACE y de la Real Socieda Hípica; el gaditano de Jerez del de Montecastillo; el portugués de Estoril de Penha Longa o el checho de Brno de Kaskada.

Esta semana las coincidencias ascienden un peldaño más, pues la acción llega al templo del motor estadounidense, el Circuito de Indianápolis. Mañana comienza el BMW Championship, en el Crooked Stick Golf Club de la capital de Indiana, el penúltimo torneo de la FedEx Cup. De aquí saldrán los treinta participantes en la gran final del Tour Championship by Coca Cola, que se celebrará en Atlanta dentro de quince días. Y uno de los más emocionados es Matt Kuchar, bronce olímpico en Río, que tuvo el privilegio de dar el golpe de honor del torneo en un marco muy especial: la línea de salida del mítico oval.

«Es un momento único para mí, ya que es un lugar emblemático para el deporte mundial y no está al alcance de muchos pisarlo», declaró el golfista. Y mucho menos conducir por él. Dado que es el centenario de la marca bávara, tuvo el premio de dar una vuelta por los conocidos peraltes a los mandos de un BMW M3. Cuando se recupere del subidón de adrenalina tendrá que vérselas con los pesos fuertes del PGA Tour con una bola por delante. Entre ellos Sergio García, que desde el puesto 25 tiene buenas opciones para llegar a la última fase de la temporada.

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