GOLF

Footgolf, la última adicción deportiva

En menos de una década, esta modalidad ha calado hondo entre los jugadores de todo el mundo

Gareth Morcombe, nuevo record en el Open de España de Palomarejos con 121 golpes
Gareth Morcombe, nuevo record en el Open de España de Palomarejos con 121 golpes - PALOMAREJOS GOLF
MIGUEL ÁNGEL BARBERO Madrid - Actualizado: Guardado en:

Una brillante idea de Juan Manuel Asensi, la de combinar el fútbol y el golf, no ha dejado de germinar desde 2008. Entonces, al amparo del mítico ex jugador internacional del Barcelona, empezaron a adaptarse algunos campos de golf para que los recorridos pudieran hacerse dando patadas a un balón; es decir, se mantenían las normas básicas del histórico deporte escocés en unas condiciones en las que también pudieran practicar los de la actividad nacida en Inglaterra. Y así nació el footgolf.

La base del juego es simple: hacer una vuelta de 18 hoyos en el menor número de golpes posible. Y éstos no se realizan con palos, sino con los pies. De manera que hay tiros largos (los típicos balonazos) o «putts» (toques de precisión en el «green»), para acabar embocando en un agujero de 52 cm de diámetro en el que entra sin problema una pelota reglamentaria.

Pero la mezcla de culturas no se queda ahí, ya que los footgolfistas respetan unas normas de etiqueta similares a las de los golfistas de siempre. Cada cual es su propio árbitro y no se necesitan unas horas de enseñanza previas a la iniciación, como sucede en el golf. «Desde el principio apostamos por esta modalidad porque nos aporta muchos beneficios», reconoce Beatriz Hesse, presidenta de Palomarejos Golf, donde se acaba de celebrar el Open de España. «Hasta hace poco existían ciertos prejuicios ante los campos de golf por parte de gente que no los conocía y en cuanto se han acercado por esta otra vía han quedado encantados. Disfrutan de las instalaciones y de la naturaleza de una manera que ni se imaginaban», apostilla la rectora talaverana.

De hecho, los mínimos cambios que se necesitan (como construir los hoyos de mayor tamaño) se hacen en zonas alejadas de recorrido habitual y conviven por el campo de manera habitual los dos tipos de deportistas. Por eso la fiebre caló pronto en otros países y, desde 2009 existe la Federación Internacional, de la mano del ex futbolista holandés Michael Jansen. Ya existen 500 campos adaptados en 50 países y la mayor rivalidad actual se produce entre Estados Unidos y Argentina, a nivel americano, y Hungría e Italia, en Europa. En España la progresión es constante y como no hay que estar federado y se pueden completar los 18 hoyos en dos horas (por cinco del juego con palos), cada vez se están sumando más adeptos.

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