Rafa Usín trata de zafarse de un rival
Rafa Usín trata de zafarse de un rival - SEFUTBOL
Europeo de Fútbol Sala

Los errores defensivos amargan el debut de España

Los vigentes campeones se toparon con una Francia que se defendió de forma brillante y aprovechó cada fallo español

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A España se le atragantó el debut en el Europeo de fútbol sala que se disputa en Liubliana, Eslovenia. La siete veces campeona continental no pudo pasar del empate (4-4) ante la debutante Francia en un partido en el que siempre fue a remolque por culpa de sus errores en la salida del balón y en las transiciones defensivas. A los galos, muy serios a la hora de frenar los ataques españoles, les bastó con aprovechar los regalos para firmar la segunda gran sorpresa del torneo tras el pinchazo de Rusia, la otra gran favorita al título.

Un afortunado gol de Bebe en los últimos compases del choque, con España jugando con portero-jugador, evitó que el disgusto fuera mayor para el vigente campeón, que llegó a ir perdiendo de dos goles mediado el segundo acto (2-4).

España llevó el peso del juego y de las ocasiones pero tuvo que nivelar dos marcadores adversos ya en el primer tiempo, porque pagó un grosero fallo en la salida de balón de Marc Tolrá, aprovechado por Francia para el 0-1 de Abdessamad Mohammed, y porque su adversario hizo después el 1-2.

La selección de José Venancio López respondió con jerarquía y rapidez. Primero, con la precisión, velocidad y eficacia de un equipo de su potencial, con el 1-1 de Adolfo en el minuto 10; una jugada lanzada por Marc Tolrá, con dejada de Álex y transformación del futbolista del Barcelona. Francia había logrado el 0-1 en el 8.

Y después, apenas dos minutos más tarde del 1-2 de Samir Alla, con una acción afortunada: un saque de esquina de Bebe que Lin esperaba en el otro lado y que interrumpió decisivamente un rival, Aigoun. Su rechace fue directo a su portería y al 2-2 a 30 segundos del descanso. Un alivio entonces para España, a contracorriente.

En la segunda parte Francia dio otro golpe a la 'Roja' en sólo trece segundos, nada más reanudarse el choque, cuando Souheil Mouhoudine empujó el 2-3 al marcador ante la incredulidad general.

Un error de concentración y una nueva prueba de capacidad y carácter para España, que chocó entonces con el poste, en un tiro de Miguelín; después con el portero Djamel Haroun, en un remate desde el suelo de Álex, en un córner de Bebe o en una acción de Solano; con su propia falta de puntería... Y con un gol en propia puerta.

El 2-4, a trece minutos del cierre del choque con un despeje del capitán Carlos Ortiz que se coló en la portería de Paco Sedano, complicó aún más el panorama, ya de por sí difícil, para la selección española, que unos segundos más tarde ya se había reenganchado al partido, con el 3-4 de Solano, con un taconazo tras un tiro de Sergio Lozano.

Superado de inmediato el momento más delicado -la única vez que el electrónico mostró dos goles de ventaja para su oponente-, la ofensiva de la selección española ya fue constante, con toda la presión del marcador en contra, con toda la responsabilidad de su condición de favorito y con todo el riesgo del contragolpe rival.

La apuesta subió incluso después, con el juego de cinco para los últimos cuatro minutos y medio; ya una carrera contrarreloj al menos a por el empate, conseguido por Bebe, el futbolista que hacía la función de portero-jugador, a dos minutos y 18 segundos del final de un duelo (4-4) que terminó con una última ocasión de Francia.