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Diego Ortiz: «Las artes marciales mixtas son humildad, respeto, educación y mucha caballerosidad»

El escritor onubense presenta su libro «MMA, una historia de éxito» y repasa con ABC el pasado, presente y futuro de este incipiente deporte

El onubense Diego Ortiz presenta su libro «MMA, una historia de éxito»
El onubense Diego Ortiz presenta su libro «MMA, una historia de éxito» - ABC

Las artes marciales mixtas (MMA, por sus siglas en inglés) son el deporte que más crecimiento ha experimentado en los últimos años. Una disciplina amada por unos y denostada por otros, que quizá por desconocimiento –o no– resulta en ocasiones incomprendida. Por eso, ahora más que nunca, era necesaria una explicación. Así es como nace «MMA, una historia de éxito», un libro que ha visto la luz de la mano del onubense Diego Ortiz y que pretende ser una guía básica para introducirse en este joven deporte.

Este apasionado de las artes marciales descubrió el judo a los 8 años y pronto supo que su vida iba a estar ligada a los deportes de contacto. Sus primeras apariciones en radio fueron en 1995, pero luego entre el año 2003 y el 2009 estuvo narrando partidos de fútbol en Primera y Segunda división por toda España. Hace 12 años su verdadera su pasión todavía era una gran desconocida en el país, fue entonces cuando comenzó a escribir sus primeros artículos de MMA y a colaborar con diferentes medios especializados de Hispanoamérica y EE.UU. para luego dar el salto independizándose y emprendiendo su proyecto, «MMA Español», una página de difusión de Facebook donde acerca a más de 110.000 seguidores toda la actualidad de las artes marciales mixtas, y que luego complementó con su canal de YouTube. Pero quería más. Plasmar a golpe de trabajo su pasión y cerrar una deuda con sus simpatizantes.

«Existe un concepto un poco erróneo del artista marcial. Piensan que es un matón y es todo lo contrario: humildes y con gran corazón»
¿La motivación? «Que existe un concepto un poco erróneo del artista marcial, hay muchas personas que piensan que es un matón, que es una persona soberbia, prepotente, y nada más lejos de la realidad. Es todo lo contrario. Son personas humildes, con gran corazón, valientes... Y gente normal», explica Ortiz. «Hay muchas personas que más allá de Conor McGregor no conocen lo que hay desde ahora hacia atrás y era importante para que puedan opinar y un poco también regalarles que las artes marciales mixtas son mucho más que los espectáculos que hoy en día estamos viendo. Hay humildad, hay respeto, hay educación y hay mucha caballerosidad», prosigue.

El onubense comienza su libro hablando del ser humano y su instinto de lucha por supervivencia que compara al resto de animales. «Tenemos unos mecanismos internos en el organismo que provocan una descarga de adrenalina para tener más fuerza, soportar el dolor... Y a partir de ahí lo enlazo con los primeros eventos que se hicieron». Tras contar sin estridencias la historia de las MMA, Ortiz reserva un espacio para la automotivación. «Estoy completamente convencido de que a base de constancia si quieres lograr un sueño, todo lo que te propongas lo conseguirás seguro».

La procedencia del término artes marciales mixtas es clarificado por el escritor a lo largo del libro. Existe cierta controversia entre quién fue el primero que acuñó el concepto. Sin embargo, tras un estudio a fondo, Ortiz le otorga este honor a Howard Rosenberg, que fue Premio Pulitzer en 1985, pues es el texto más antiguo del que se tiene constancia, y fue publicado en el Los Angeles Times. «Él fue rápidamente derribado y despachado por un ahorque del maestro del jiu-jitsu, Royce Gracie, cuya familia es sinónimo del deporte en su Brasil natal, donde los campeonatos de artes marciales mixtas son comunes», reza el texto.

Sorprende a los seguidores y practicantes el rechazo que suscita a parte de la sociedad este tipo de deporte, que sigue considerándose minoritario. «Podríamos decir que es minoritario en España, pero si te vas a Estados Unidos o incluso Inglaterra no lo es». «Se puede considerar así si lo comparamos aquí con el fútbol, pero a nivel local. A nivel mundial lo considero ya uno de los deportes rey y prueba de ello es que la venta de UFC ha sido la transacción económica de mayor cantidad en cuanto a empresas deportivas», aclara el autor.

Un deporte joven y controvertido

Las artes marciales mixtas proceden del «valetudo», en el que los luchadores se enfrentaban sin ningún tipo de protección y donde las normas brillaban por su ausencia. Sin embargo, con la profesionalización de esta disciplina, se introdujeron reglas para poder hacer un deporte más vistoso y menos violento. Una parte muy importante en esta evolución la tuvieron la familia Gracie, inventores del jiu-jitsu brasileño (arte marcial basado en técnicas y palancas en el suelo). «Esta familia fue muy importante, pues en aquella época se tenía la idea de que el deporte de contacto mediante golpes (striking) era lo más efectivo, pero al medir fuerzas con el jiu-jitsu se demostró que no era así», cuenta Ortiz. «Hicieron mucho por las MMA, pero hay innumerables factores y piezas para montar este complejo puzzle».

«UFC tuvo un papel fundamental en la historia de las MMA, luchó por aquel deporte en el que se enfrentaban diferentes disciplinas»
En este puzzle del que habla el onubense hay un engranaje que es indispensable. La Ultimate Fighting Championship (UFC), creada en 1993, es la mayor organización de artes marciales mixtas sin la cual es difícil comprender la evolución de este joven deporte. «UFC tuvo un papel fundamental en la historia de las MMA, al igual que Dana White (su presidente) y su equipo, tras la compra a sus primeros dueños al tener que luchar muy duro por aquel deporte donde se enfrentaban diferentes disciplinas de combate, algo que en aquel momento estaba muy mal visto, por lo que hubo que realizar un importante trabajo convenciendo a las comisiones atléticas, que acabaron cediendo tras analizar muchos vídeos y, a partir de ahí dotarlo de la normativa adecuada para que pudiera competir de forma legal».

Una de las claves para la rápida expansión de las MMA han sido las estrategias de marketing de UFC y Bellator, dos de las organizaciones más reconocidas. «Tienen una gran promoción y publicidad y han conseguido llegar a todo el mundo», especialmente a través de las redes sociales. ¿Y el «boom» en España? «Gran parte de culpa ha sido que hayamos tenido un luchador en el TUF (reality de UFC) para que la gente conociera más este deporte. Pero todavía hay mucho camino por recorrer y vamos a alcanzar números muy importantes en España con los grandes deportistas que tenemos».

El futuro de las MMA en España

Sería injusto asignar el crecimiento de este deporte en España a solo un par de nombres, pues son muchos los practicantes y luchadores que día a día ponen su granito de arena desde su trinchera. Pero injusto sería también no reconocer que tanto Enrique Marín «Wasabi», participante en el TUF y que peleó contra Sage Northcutt en el UFC 200, convirtiéndose en el primer español en debutar en un gran evento de la compañía americana, Abner Lloveras, participante también en el reality mencionado, Enoc Solves y Javier Fuentes, que de la mano de Chinto Mordillo representan a España en M-1 Global en Rusia y Manu García en Bellator, son algunos de los estandartes que abren el largo camino que hay por recorrer.

Con todo, la falta de apoyo institucional y mediático no permite a los luchadores, por lo general, dedicarse a pleno rendimiento a este deporte, por lo que España está falto de una mega estrella. «Sigo diciendo que necesitamos un Fernando Alonso que nos enganche de una vez para siempre a los aficionados a las MMA que ya estamos y a los que van a llegar», incide el onubense. «Es muy importante una figura que nos represente con muchas garantías y que haga un gran papel en una de las grandes ligas», apostilla Ortiz.

«Estamos en un punto de inflexión en el que todos los deportistas, medios y aficionados tenemos que estar ahí empujando»
Aunque cada vez España gana más territorio a nivel internacional, una de las claves para que termine de consolidarse este deporte es que aterrice un evento principal de una de las grandes ligas mundiales. «Cuando UFC va a algún país pone varias peleas de los luchadores locales. Aquí el nivel todavía tiene que crecer, no es culpa de los deportistas, sino de la falta de ayudas, que no permiten dedicarse al 100% al entrenamiento pues hay que alimentar a la familia. Creo que es la diferencia con Estados Unidos, por ejemplo».

No obstante, el interés sigue creciendo, y es un hecho que se están abriendo nuevas puertas a los luchadores españoles. Es más, los aficionados ya pueden ver numerosos combates en la pequeña pantalla. «Estamos en un punto de inflexión en el que todos los deportistas, medios de comunicación y aficionados nuevos y más antiguos tenemos que estar ahí empujando porque sabemos lo importante y grande que es este deporte y si sumamos todos, se dan las condiciones para que sea una disciplina con gran seguimiento dentro de España», concluye.

McGregor-Mayweather, ¿espectáculo o circo?

A menos de dos semanas para el llamado combate del billón de dólares, es inevitable poner sobre la mesa el tema de esta controvertida pelea, en la que el imbatido boxeador estadounidense Floyd Mayweather (49 victorias, 0 derrotas) y la estrella de UFC y actual campeón del peso ligero, el irlandés Conor McGregor, se subirán al cuadrilátero para medirse en boxeo el 26 de agosto en el T-Mobile de Las Vegas.

¿Qué opinión le merece McGregor? «Es un buen luchador, que debería defender los cinturones que consigue. Lo cierto es que es un hombre-espectáculo que genera grandes niveles de audiencia», matiza Ortiz. «Lo que hay que preguntarse es cuáles son los espectadores que queremos atraer a las artes marciales mixtas, los que solo les gusta ese "show-business" del irlandés y Mayweather o gente que vea en el deporte solo una competición donde prime el respeto ante todo».

«Ni McGregor ni Mayweather son representantes de cómo veo las artes marciales»
El escritor onubense lleva grabada una frase a fuego: «Existen dos tipos de luchadores, los que han perdido y los que tienen que perder». Tras una carrera boxística inmaculada de Mayweather, ¿es el momento de probar el sabor amargo de una derrota? «A mí me gustaría, aunque lo veo poco posible. Siendo benevolente le daría entre un 5 y un 10 por ciento», sostiene, aunque rechaza el comportamiento de ambos. «Por su actitud, ninguno de los dos son representantes de cómo veo las artes marciales, aunque como estandarte de las MMA quiero que sea McGregor quien levante el brazo», finaliza Ortiz.

Alejadas de este «circo» que se llevará a cabo en boxeo, las artes marciales mixtas viven un momento dulce. El progresivo apoyo mediático y los inversores que ven en este deporte un nicho de negocio permiten que su expansión sea una realidad. Todo aquel que forma parte de este mundo es consciente de que, para seguir escalando peldaños, han de fintar los ataques de sus detractores. Solo hay una manera. Desde el andamio. A golpe de trabajo.

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