Atletismo

Bruno Hortelano y la importancia de las manos en el atletismo de élite

La lesión del velocista español condicionará su entrenamiento, la salida de tacos, el equilibrio en carrera y los relevos

Bruno Hortelano en acción durante los Juegos de Río
Bruno Hortelano en acción durante los Juegos de Río - EFE
M. Á. BARROSO Madrid - Actualizado: Guardado en:

Hay algo difícilmente cuantificable en Bruno Hortelano que da una pátina de optimismo al drama vivido anteayer, cuando un accidente de tráfico le produjo gravísimas lesiones en su mano derecha, hasta el punto de que los servicios de urgencia temieron la pérdida de la extremidad. Se trata del carácter indomable de un velocista que ha irrumpido como un soplo de aire fresco en el atletismo español, un tipo descarado (hay que serlo para correr sin complejos junto a Usain Bolt, Justin Gatlin, Yohan Blake y compañía) que, en apenas unas semanas, ha pasado del anonimato para el gran público a ser uno de los héroes del deporte español.

El campeón de Europa de 200 metros y plusmarquista nacional de 100 y 200 cumplirá 25 años el próximo 18 de septiembre. Tiene todo el futuro por delante después de que los doctores le reconstruyeran la mano dañada. «Bruno tendrá que adaptarse. Y lo hará, estoy convencido», comenta a ABC el hombre que enarboló la bandera de la velocidad en nuestro país durante años, Ángel David Rodríguez, «El Pájaro». Su optimismo no es solo un deseo para quedar bien. Tampoco el de los médicos consultados por este periódico.

La cuestión es: ¿hasta qué punto una mano es importante para un velocista? «No se corre sólo con las piernas; se corre con todo el cuerpo», señala Rodríguez. «La mano no es una herramienta esencial para nosotros, y lo ocurrido sería realmente preocupante si Bruno quisiera ser cirujano o hacer encaje de bolillos. Pero no hay que restarle importancia. Con las manos nos atamos las zapatillas, levantamos pesas, nos echamos el bidón de agua a la boca... En ellas nos apoyamos para saltar disparados en una carrera. Hay atletas que utilizan los dedos en la salida de tacos; otros, los nudillos. Depende de la comodidad de cada uno. Y después, ya lanzados, hay quien lleva las manos abiertas y los dedos separados (yo, por ejemplo) y quien cierra los puños. O los que empiezan de una manera y acaban de otra. Diferentes caminos conducen a la misma meta».

Para «El Pájaro» tiene más relevancia el movimiento de los codos, que no haya demasiada apertura del antebrazo. Pero eso es algo que no se entrena. No hay un librillo con instrucciones. Es intuitivo. «Hay muchos atletas de alto rendimiento a los que preguntas por estas cosas y no tienen ni idea. No saben por qué lo hacen. Cuando Bruno Hortelano se recupere de las intervenciones en su mano y empiece a entrenar tendrá que ver qué puede hacer y qué no. Y hallará la mejor solución para ser competitivo de nuevo».

Hay una disciplina dentro de la velocidad donde las manos sí tienen un protagonismo evidente, que es el relevo 4x100, una carrera espectacular donde los jamaicanos -con Bolt a los mandos- son intratables desde hace años. El récord del mundo en esta especialidad lo ostenta Jamaica con un tiempo de 36.84 logrado en los Juegos de Londres 2012. Vértigo, habilidad, coordinación y capacidad prensil. Cuatro postas, dos de ellas con la mano izquierda (se realizan en segundo y cuarto lugar porque los atletas reciben el testigo en curva y es más cómodo), cesiones que se ejecutan de manera ciega para el receptor, lo que añade dificultad. El margen de error es muy pequeño.

«¿Tendrá Bruno que utilizar la zurda? Es posible. Te aclimatas a lo que sea. Lo entrenas una y mil veces», concluye Rodríguez. «Relámpago» Bolt, por ejemplo, recibe el testigo con la mano izquierda para iniciar el esprint final e, inmediatamente, se lo cambia a la derecha, porque se siente más seguro (si se le cayera sería descalificado).

«La mano es la parte más importante del aparato locomotor», asegura Juan Carlos Sánchez, director de la Unidad de Cirugía de la Mano del Hospital Ramón y Cajal, de Madrid. «Es lo que ayuda a las personas a relacionarse con el entorno». El doctor Sánchez cree que, en el caso de un corredor, las lesiones en esta extremidad no son incapacitantes desde el punto de vista físico gracias a la adaptación a la que nos referíamos antes. Pero apunta otro factor de riesgo: el psicológico.

«Los seres humanos tendemos a somatizar los problemas con las manos», continúa. «Nos las tomamos muy en serio. A través de ellas damos y recibimos información. Pierdes la vista y el oído y lo primero que echas hacia adelante son las manos. Hay dos cosas que hablan a favor de Bruno Hortelano: una es la edad, es un chico muy joven; la otra es que parece muy centrado. Aunque sufra secuelas psicológicas podrá luchar contra ellas y salir airoso».

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