Arpad Sterbik
Arpad Sterbik - Reuters
Balonmano | Europeo de Croacia

Aterrizaje providencial de Sterbik

Recién aterrizadopor la lesión de un compañero, el portero paró tres penaltis

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No estuvo en el Europeo de Dinamarca 2014 ni en el Mundial de Qatar 2015 por lesión. Y por una lesión aterrizó en Zagreb horas antes del partido contra Francia. Gonzalo Pérez de Vargas sufrió una distensión en el ligamento interior de la pierna derecha que le impidió seguir y obligó a una llamada de urgencia a Arpad Sterbik.

El español de origen serbio apenas se había entrenado y no jugaba un partido de competición desde el 14 de diciembre. «He llegado directo al pabellón, un poco cansado y sin poder entrenarme mucho. Vengo en un momento que no es mi mejor momento», explicaba nada más aterrizar en Zagreb. Pero Sterbik sigue siendo Sterbik, ese portero que con su sola presencia impone respeto y debilidad en los rivales.

A sus 38 años, asumió desde hace tiempo su edad, el cambio generacional y la gran calidad de Pérez de Vargas. Pero siempre se mostró dispuesto a ayudar en caso necesario. A eso llegó ayer, para impulsar a España en la victoria ante Francia. Fue Rodrigo Corrales quien llevó la responsabilidad de la portería durante todo el encuentro, cada vez más crecido, alimentado por el buen juego de la selección. Pero fue el veterano quien asumió su papel de revulsivo en las acciones desde los siete metros.

Un muro

Con su andar pausado y sus movimientos lentos se aproximó por primera vez a la portería española después de casi dos años para atajar el balón a Kentin Mahe, el lanzador francés que no había errado ni un solo disparo de los once anteriores.

Volvió a ser providencial en su siguiente aparición. Con la misma calma que lo catapultó a ser señalado como el mejor portero del mundo en 2005, se elevó con sus casi 120 kilos para sacar una mano fantástica y evitar el gol de Michael Guigou, que ya no volvió a lanzar.

Y repitió actuación una tercera vez, que evitó que Francia regresara al partido desde el punto de penalti. En esta ocasión, fue su brazo derecho el que frenó el impulso de Raphael Caucheteux. Tres paradas de cinco disparos. Pase el tiempo que pase Sterbik sigue haciendo más pequeña la portería a ojos del lanzador de penaltis.

Y si la española estaba cerrada con el serbio y Corrales, Ferrán Solé abrió la francesa en casi todas las oportunidades que tuvo. Solo Dumoulin supo leer uno de los siete disparos con los que martilleó a Francia en las penas máximas.