El luchador brasileño Teto Terranossa conecta una patada a su rival
El luchador brasileño Teto Terranossa conecta una patada a su rival

Artes Marciales Mixtas - MMATeto Terranossa, el «jornalero» brasileño enjaulado en España

El luchador carioca, que enfila la recta final de su carrera, luchará por el cinturón del peso gallo de Hombres de Honor, un premio a su nutrida trayectoria

MadridActualizado:

El aterrizaje de Teto Terranossa en tierras hispanas podría perfectamente formar parte del guión de una película romántica. Desde que era un crío se introdujo en la capoeira, un arte marcial de gran belleza y plasticidad que combina la danza, música y acrobacias típico de Brasil, su país de nacimiento. Fue su enorme capacidad como practicante de esta disciplina –de la que fue campeón mundial– la que le permitió aterrizar en 2006 en España para participar en los campeonatos europeos, un evento de enorme prestigio en aquel momento. En este viaje deportivo conoció a una mujer que le cambiaría para siempre la vida. «Después del campeonato conocí a una chica que me dijo que me quedase un mes más. Y me cambié el billete de vuelta. Lo fui alargando hasta los seis meses, nos enamoramos y hasta hoy... que estamos casados. Venía para un campeonato y me quedé a vivir», relata a ABC. Una bonita casualidad del destino que, con el paso de los años, le facultó para dar el salto a las artes marciales mixtas (MMA) y dar rienda suelta a su talento en nuestro país. Ahora, tras 9 primaveras de trayectoria profesional en este moderno deporte, está ante la que considera la oportunidad de su vida deportiva, pues disputará el domingo 15 de abril el cinturón del peso gallo de Hombres de Honor, una de las mejores organizaciones nacionales, frente a Daniel Vázquez en el Roller Center de Moratalaz en Madrid.

Tras proclamarse campeón mundial de capoeira, Terranossa sintió que tenía que subir un escalafón en la lucha. Y dio un paso extremo. Se enroló en el difícil mundo de las MMA. Corría 2009 cuando este guerrero brasileño se enfundó las guantillas por primera vez. Hizo cuatro combates amateur, tres de ellos le sirvieron para alzarse como campeón de España, pues ya residía en este territorio. Era el momento de dar el salto a la categoría profesional. Sin embargo, su habilidad en la pelea de pie debido a la capoeira era mayor a su capacidad de la pelea sobre el tapiz. Es por ello que se centró en desarrollar su formación en jiu-jitsu cuando un entrenador se lo recomendó para «aprender defensa personal». Su vida, desde entonces, siempre ha estado relacionada con el mundo de los deportes de contacto, pero sin olvidarse de trabajar. «Yo soy decorador», apunta con orgullo. «Las MMA para mí fueron aconteciendo, pero yo trabajaba y trabajo de lo mío. La gente me fue viendo pelear y me fueron llamando para ir a diferentes eventos». Esa siempre ha sido la clave: el trabajo. Ser un jornalero. «Para no estar todos los días cogiendo un coche dos horas para entrenar, decidí montar un gimnasio de artes marciales. Alquilé un local y monté yo las jaulas», cuenta el luchador carioca, que ostenta cerca de 40 peleas profesionales porque nunca se ha negado a enfrentar a ningún adversario. Un jornalero también en las MMA. «Yo trabajo de 8:30 de la mañana a las 19:30 de la tarde como decorador. Y luego doy clase de 20 a 23. Esa es mi rutina diaria».

Autodidacta: «Con el tiempo conseguí la maquinaria y los conocimientos para fabricar mis propias jaulas»

El hecho de aceptar introducirse en la jaula, como se le conoce al escenario donde se realizan las luchas de MMA, le ha reportado más de una decena de derrotas, aunque son mayores las victorias. Es el precio a pagar de no poder dedicarse a tiempo completo al deporte profesional. «La verdad es que yo no preparo mis combates de un modo especial y físico», se sincera. «Sí que los preparo teóricamente. El maestro Chinto Mordillo me da buenos consejos para saber qué faceta puedo mejorar y yo lo intento corregir. Tengo que darle las gracias por todas las oportunidades que me ha dado y también a un montón de chicos que vienen de aquí en la ciudad y de fuera y entrenan conmigo». Compatibilizar el jornal como profesor y peleador es una ardua tarea. «Yo tengo que enseñar y entrenar a la vez y es muy complicado para mí hacer esto último. Si yo pudiera practicar todas las horas que enseño pienso que podría haber llegado más lejos. Entreno todos los días a un ritmo del copón, pero no puedo hacerlo solo para mí porque tengo a mis alumnos», explica con un habla que demuestra que su integración en España es total.

Ahora le ha llegado el momento que llevaba esperando muchos años. Desde el comienzo de su carrera, Chinto Mordillo, el promotor de Hombres de Honor, le dio la oportunidad de progresar profesionalmente. Y no la desaprovechó ya que cuenta todas sus batallas en esta organización por victorias. «Estoy invicto en esta competición y por eso me han dado la oportunidad de ganar el cinturón. Para mí es el título más importante de toda mi carrera. Me ha costado muchos años de pelear que llegue este momento. No lo sé, pero quizá sea el último de mi carrera», destaca Terranossa. A sus 39 años es inevitable que su etapa en las MMA esté enfilando la recta final. Pero eso no es impedimento para seguir poniéndole la misma pasión y estar enfocado en derrotar a su próximo contendiente al que, humildemente, le desea «mucha suerte». «En función de con quién pelee busco un juego u otro. Aunque reconozco que me gusta mucho el intercambio de golpes. Hoy por hoy con la edad que tengo he de buscar una estrategia».

Un experto dentro y fuera de la jaula

La necesidad en numerosas ocasiones apremia. Es así como Terranossa descubrió una de sus mayores habilidades: la creación y montaje de las jaulas con las que se desarrollan las competiciones de MMA. «Cuando monté un gimnasio quería una jaula y decidí fabricarla. Salió más o menos bien», recuerda. Luego le surgió la idea de hacer un evento en Benavente, la ciudad zamorana donde reside. «Necesitaba jaulas de competición, continué fabricándolas y a la gente le gustó». Fue entonces cuando decidió venderlas por toda España. «Tengo actualmente tres jaulas. Una en el gimnasio y otras dos que son para eventos. Por eso cuando voy a Madrid a los eventos de Hombres de Honor la monto yo. En este caso, después peleo. A mí me gusta el montaje y además soy muy hiperactivo». Cuando termine la batalla, Terranossa no tendrá descanso. Será el momento de desmontar el escenario.

Con ese afán incesable de aprendizaje, el luchador carioca decidió dar un paso más en el mundo de las jaulas y saltarse toda la cadena de producción para convertirse en el único eslabón de la cadena de fabricación. «Yo la fabrico desde la nada hasta el final. Viajaba a ver a un proveedor de hierro, a otro de tatami, a otro del recubrimiento de las espumas de protección de las barras, la lona y confeccionaba todo yo. Es una forma de buscar ingresos extra. Con el tiempo conseguí la maquinaria y ahora cada pieza de la jaula la fabrico yo», desgrana. Cuando para cualquier oficinista la jornada llega a su fin, es el momento en el que Terranossa puede disfrutar de una de las cosas que más le gustan: su gimnasio. Porque lejos de ser un simple local, lo que se concentra allí es una amalgama de valores que durante su carrera aprendió y ahora trata de inculcar a sus discípulos. Una manera de alejar los manidos estigmas que acechan sobre este tipo de deportes. «Soy profesor de niños, y a ellos les enseñamos disciplina. Le enseñas que, si a otro niño le pegas, le puedes hacer daño, y en el colegio son los que mejor se portan porque saben que si le agrede a un compañero le puede lastimar». El luchador carioca trata de explicar que es un deporte familiar y nunca mejor dicho: «Vienen familias enteras, con el padre la madre y los hijos». Este jornalero deportivo concluye la conversación haciendo hincapié en la filosofía que este mundo se empeña en transmitir. «Es un deporte que te da cierta educación, que te ayuda a mezclarte con las personas. Cuando practicamos MMA no hay negros y blancos, pobres y ricos, somos todos iguales. Es un deporte bonito y acogedor». Llegó el momento de regresar al trabajo.