Luis Bolívar, que cortó una oreja, en el dibujo de Humberto Parra
Luis Bolívar, que cortó una oreja, en el dibujo de Humberto Parra - ABC
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Toros en Sevilla 2018 - CONTRACRÓNICA

Coincidencias bajo la lluvia de abril

Luis Bolívar aguantó el chaparrrón y logró cortar una oreja del destacado encierro debutante de La Palmosilla

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Cuando Rafael Serna se estaba vistiendo de torero debió pensar en que hacer el paseíllo en Sevilla era sinónimo de lluvia. Bajo el diluvio fue su presentación como novillero con picadores en una tarde interminable que todavía se recuerda. Lidiaba por primera vez la ganadería de Albarreal, como La Palmosilla en este jueves de preferia aunque con la diferencia en el juego del ganado: los deslucidos novillos nada tuvieron que ver con el más que notable juego de los toros debutantes.

Debió acordarse el sevillano del 8 de mayo de 2016, junto a Varea y Curro Durán, ya que bajo el diluvio cortó una oreja. Y eso que cuando salió el tercero, las nubes negras ya eran blancas y el cielo se había tornado azul como el color de su terno. Era un toro para despejar dudas por eso Serna le brindó su primer astado a Octavio Mulet, cirujano jefe de la Maestranza. En su manos estuvo en otro primer toro importante, el primero de su carrera como matador, ya que el día de su alternativa sufrió una grave cornada en la axila cuando entraba a matar. Todas las dudas se esfumaron cuando dejó una gran estocada. Pero medio muerto estaba el tercero, que aunque fue protestado se mantuvo en el ruedo.

Se empeñó Rafa en que el inválido le tenía que servir así que insistió hasta hilvanar un buen ramillete de naturales. Fue lo mejor de su tarde porque cuando salió el sexto llovía con fuerza arrastrando sus ilusiones. Y brindó al público que empezaba a abandonar las localidades que estoicamente había ocupado desde que comenzó el paseíllo y Luis Bolívar acabó con el primero, con más pena que gloria.

El colombiano fue el único que logró un trofeo en la desangelada tarde de lluvia. Igual recuerda aquella otra tarde de sol en la que, coincidencia o no, vino vestido de grana y oro. Junto a Antonio Barrera y Juan Bautista, hace casi una década, el 23 de abril de 2009, el de Cali también cortó un trofeo con otro debut: el de la ganadería de Peñajara en la Feria de Abril. Tuvo que ser el cuarto con el que de verdad se confió. Las claras y humilladas embestidas de «Destilado» sirvieron para que cortara el trofeo y sacara, por momentos, lo mejor de su toreo. Lo que no pudo hacer en el que abrió plaza, que perdió las manos y flojeó en exceso mientras el público andaba más pendiente de no mojarse que de lo que ocurría en el ruedo.

Era la vuelta del colombiano a Sevilla desde 2012 cuando toreó la del conde de la Maza junto a Salvador Cortés y Joselito Adame. Ese fue el día de la presentación del mexicano en la Maestranza con la del conde de la Maza y su primera oreja. El hidrocálido le tenía tomada la medida a la plaza aunque la perdió con La Palmosilla en su faena a «Goloso» en la que pareció que intentaba batir un récord de muletazos.

Ayer mismo en la sección de Deportes del periódico «El sol de México» —sí, en la sección de Deportes—se destacaba en titulares: «El torero azteca se ha convertido en el mexicano con más orejas cortadas en la Feria de Abril en los últimos 50 años». El que volvió a estar medido con los palos fue Fernando Sánchez, el tercero de Adame, con un par de bandera asomándose al balcón. Y si alguien tenía dudas de cómo es la afición maestrante, el gesto del torero no pasó desapercibido. El aplauso no cesó hasta que salió a saludar.