Luis David Adame
Luis David Adame - Efe

Triunfal debut de los toros del Parralejo en San Sebastián

Luis David Adame corta dos orejas y su hermano Joselito logra un trofeo, al igual que López Simón

SAN SEBASTIÁNActualizado:

El toro bravo es el centro de la Fiesta. La ganadería del Parralejo lleva años triunfando, con las novilladas. Esta tarde, por primera vez, lidia una corrida de toros y el resultado es muy bueno: todos, aplaudidos; al quinto, se le da la vuelta al ruedo.

El primero es bravo, codicioso, noble, repite: un gran toro. Joselito Adame le da distancia, aprovecha las nobles embestidas para ligar muletazos y mata con decisión: oreja, petición de la segunda y gran ovación al toro. Recibe con verónicas rodilla en tierra al cuarto, veleto, que se llama «Tapabocas» (como el bravísimo, de Carmen de Federico, que agobió a Domingo Ortega, en 1934). Banderillean con guapeza Sergio Aguilar (hasta hace poco, buen matador) y Fernando Sánchez. Joselito manda mucho, bajándole la mano, en una faena de buen profesional, culminada de frente, sin estoque. Con habilidad, mata en la suerte de recibir pero atravesado y la apoteosis se frustra.

El segundo es pronto pero protesta y se apaga. Saludan Siro y Arruga. López Simón se queda muy quieto, vertical, algo rígido; sufre un desarme, recurre al arrimón: el trasteo se queda en aceptable. No mata bien. Pica bien al quinto Ángel Rivas, saluda Vicente Osuna. El toro repite, incansable; Alberto liga muchos muletazos de desigual limpieza y pincha: oreja generosa. En su nueva etapa, apoderado por Curro Vázquez, debe mejorar. Vuelta al ruedo a «Rabanito», un gran toro.

Luis David, el segundo Adame (hay un tercero), triunfó en Las Ventas como novillero, inicia ahora su carrera, en España, como matador. El tercero, bien armado, rompe a embestir. Dos grandes pares de Miguel Martín. Luis David muestra gran disposición: enlaza muletazos cambiados, corre bien la mano, se luce en los circulares. Una faena variada y vistosa, con algún barullo novilleril pero indudables cualidades. Estocada rinconera de rápido efecto: oreja. En el último, que queda algo corto, vuelve a entregarse: quita por zapopinas, banderillea, tira del toro; cuando queda corto, recurre al arrimón. Mata rápido: oreja y le piden la segunda. Es una novedad interesante, merece torear.

Al revés que ayer, la gente sale encantada: ha habido toros, ésa es la clave.

Posdata. Antes de que los ilustrados, a fines del XVIII, construyeran las primeras Plazas de Toros (arquitectura funcional, la más adecuada a su función, define Bonet Correa), los festejos taurinos tenían lugar en la Plaza Mayor de muchas ciudades españolas: Salamanca, Madrid, Córdoba… También, San Sebastián. En la Parte Vieja, en la Plaza de la Constitución (para parecer jóvenes y simpáticos, algunos, aquí, la llaman la «Konsti», con ka), se conservan, desde hace siglos, los números de los balcones corridos: eran las localidades, para ver los toros. ¡Y algunos dicen que los toros no son de aquí!