Manolete, en su despacho
Manolete, en su despacho - Efe

Seiscientos poemas con Manolete como protagonista

Fernando del Arco presenta la segunda parte de su antología, «Parnaso manoletista», que alcanza 1.400 versos

ZARAGOZAActualizado:

Acaba de presentarse el segundo volumen de «Parnaso manoletista», una gran antología en torno a Manolete, que suma más de seiscientos poemas a los ochocientos recogidos en la primera entrega. Más de mil cuatrocientas obras poéticas, de casi mil autores, recopiladas por el escritor y ensayista Fernando del Arco, que cumple el objetivo de culminar una obra que comenzó a gestarse en 1950, cuando reunió los primeros versos y odas en homenaje al mítico torero cordobés.

Cuando en 2006 se editó el primer «Parnaso manoletista», su autor lo consideró «un primer paso para recuperar los mil y pico poemas a Manolete, que creo que existen». Ahora, ya están todos, o casi todos; los excelentes, los buenos y los menos buenos, que de todo hay en los dos libros libro en los que conviven obras de Rafael Duyos, Agustín de Foxá, José María Pemán, Manuel Machado o Gerardo Diego, con otros de autores menos conocidos, incluso con aficionados a la poesía, que encontraron su inspiración en la figura de Manuel Rodríguez «Manolete». Federico Alcázar, Rafael Azcona, José Bergamín, Jaime Campmany, Jean Cocteau, Alfredo Marquerie, José Nieto, Matías Prats, Joaquín Sabina, Manolo Caracol o Antonio Burgos, son algunos de los autores que jalonan la antología.

Errores sobre la realidad

La segunda entrega de «Parnaso manoletista» se publica coincidiendo con la celebración de loscien años del nacimiento del Monstruo de Córdoba y los setenta de su trágica muerte en Linares. Todos los poemas aparecen tal y como los redactaron sus autores, aunque a veces se aprecian errores sobre la realidad de la vida y muerte del gran torero para que rimaran mejor sus versos. Así se cambia el color del traje de luces que vestía la tarde de Linares o los apellidos de su madre, doña Angustias.

El segundo volumen mantiene la misma estructura que el primero en el número y título de los capítulos. Los primeros versos que se escribieron a Manolete, los que surgieron en el movimiento de intelectuales que se creó en Lhardy, los anteriores a la tarde de Linares, el gran aluvión de obras tras su muerte, los que tienen como protagonistas a su madre y a su novia Lupe Sino, los que detallan su forma de interpretar el toreo, los que tienen como protagonista al miura «Islero», y hasta los que describen el ambiente de su mausoleo en el cementerio de Córdoba.

El bibliófilo Fernando del Arco, navarro de nacimiento y barcelonés de adopción, vio torear por primera vez a Manolete con solo 8 años de edad. Aquel 22 de junio de 1941, se anunciaba en la Monumental de Barcelona una corrida de doce toros en la que actuaron Marcial Lalanda, Vicente Barrera, Juan Belmonte hijo, Pepe Luis Vázquez, Gallito y Manolete. Desde aquel momento el autor acompaña a su padre a las dos plazas barcelonesas para ver a su ídolo. El influjo de Manolete lo embrujó para el resto de su vida.