Una imagen de la obra «Betroffenheit», sobre las tablas
Una imagen de la obra «Betroffenheit», sobre las tablas - M. SLOBODIAN

Crystal Pite y Jonathon Young, bailando la palabra en el Teatro Central de Sevilla

Se estrena «Betroffenheit», primera colaboración de ambos creadores combinando danza y dramaturgia

SevillaActualizado:

En el año 2009 la hija de 14 años de Jonathon Young y dos de sus primos murieron en un incendio. Desde esta durísima noticia parte el montaje titulado «Betroffentheit», una creación de la coreógrafa Crystal Pite y el dramaturgo Jonathon Young.

Young dice que este montaje no es un intento de recuperarse del trauma, «fue el punto de partida cuando empecé a escribir, pero no quería hacer una obra de personajes. Lo que sí me interesaba era el fenómeno de la adicción al drama», afirma el escritor, quien a pesar de que ya ha trabajado con Crystal Pite, es la primera vez sin embargo que lo hace en clave coreográfica e incluso que sale a escena. «Cuando nos encontramos Crystal y yo no sabíamos cómo íbamos a trabajar. Estuvimos juntos una hora y casi surgió el espectáculo».

Pero usar el material no fue fácil, tratándose del dramático origen de la muerte de su hija, «había que hacerlo con mucho respeto, aunque habían pasado cinco años. Yo la verdad es que siempre parto de algo personal al escribir».

«Betroffenheit» es una obra «imprescindible», según Manuel Llanes, director del Teatro Central, «es de las mejores fusiones que he visto hacer entre la palabra y el movimiento».

Jonathon Young comenta que se han hecho improvisaciones con los bailarines, «porque al final de lo que hablamos es de cosas que pueden pasarle a cualquier persona, de la vida».

En esta obra la escenografía, la luz, el vestuario tienen una especial importancia, «todo baila», dice Manuel Llanes, y también hay humor, «si, claro que sí, hay humor y comedia».

La coreógrafa Crystal Pite ha tomado prestada la danza de múltiples disciplinas además del contemporáneo, como el claqué o incluso la estética del vodebil y las variedades».

Y otra de las sorpresa de esta obra es la interpretación de Young en escena, a quien la coreógrafa le impone un movimiento en medio de los bailarines, «me ha gustado mucho la experiencia».

El experimento ha resultado, hasta tal punto que la obra ha originado una segunda creación de ambos, Young y Pite, para el año 2019, «vamos a repetir con los mismos bailarines».