INFORME SOCIOLABORAL DE AISGE 2016

Los actores y bailarines andaluces, entre los más pobres de España

El 80% de los artistas de la comunidad se sitúan por debajo del umbral de la pobreza. Además, el 58% carece de empleo en su profesión, superando diez puntos a la media nacional

Momento de una función teatral
Momento de una función teatral - ALEJANDRO ESPADERO

Los actores y bailarines andaluces están entre los más pobres de España y son los que sufren más el paro dentro de su profesión. Estas son dos de las conclusiones principales que arroja el «Informe sociolaboral sobre el colectivo de actores y bailarines en España», un estudio realizado por la Fundación Aisge, entidad que gestiona los derechos de propiedad intelectual de estos artistas, a partir de 3.282 encuestas, de las que 176 se realizaron en Andalucía.

Las cifras que aporta el informe arrojan datos preocupantes sobre un sector que sufre la precarización de las condiciones laborales o directamente el paro que los obliga a lanzarse a otras ocupaciones no relacionadas con las tablas o el audiovisual. El dato que más llama la atención es que el 80% de los actores y bailarines andaluces que trabajan en el sector se sitúan por debajo del umbral de la pobreza, que este informe define como el porcentaje de artistas que no tuvieron ningún ingreso o los que, habiendo conseguido trabajar en el sector, no superaron los 6.000 euros anuales, esto es, 500 euros al mes. Ese porcentaje crece hasta el 84% en el sector teatral.

Este porcentaje sitúa a los intérpretes andaluces entre los más pobres de España. Así, si en esta comunidad el porcentaje de actores y bailarines por debajo del umbral de la pobreza se sitúa en el 80%, una cifra superior en doce puntos no solo con la media nacional, en el 68%, sino también con las registradas en Cataluña, con el 58%; Galicia, con el 60%; Comunidad de Madrid, con el 68%; y la Comunidad Valenciana, con el 70%.

Del 20% restante, un 9% de estos artistas se situarían en la franja de «situación precaria», con ingresos medios entre 500 y 1.000 euros al mes. Solo superan la condición de mileuristas el 11% restante.

La cifra de los que se encuentran bajo el umbral de la pobreza se reduce al 46% en Andalucía si se tienen en cuenta no solo los ingresos percibidos en su sector profesional, sino también los logrados por otros empleos, una práctica habitual de supervivencia de numerosos actores y bailarines. Con este criterio,el 28% de los artistas andaluces estaría en precario y solo el 26% percibe más de 1.200 euros de ingresos totales al mes.

Estos datos son consecuentes con las cifras de paro que sufren los actores y bailarines andaluces. En total, el 58% de los artistas andaluces carecen ahora mismo de empleo en su profesión, lo que supera en diez puntos a la media estatal. Según la Aisge, Andalucía tiene la «situación más alarmante de toda España, junto a la que se registra en la Comunidad Valenciana».

En el campo audiovisual, ese porcentaje se eleva, además, al 72% en Andalucía, mientras que en los profesionales del teatro se sitúa en el 58% y entre los dobladores en un 21%.

Esta incertidumbre laboral tiene como consecuencia directa que más de la mitad de los profesionales andaluces (53%) busque ocupaciones en otros empleos no relacionados con su profesión artística. De ellos, la tercera parte consigue una actividad más o menos cercana a su profesión, lo que abarca desde cursos a producción. Las dos terceras partes restantes trabajan en profesiones que no tienen nada que ver con las artes escénicas, haciendo válido el tópico, del «artista que trabaja como camarero u oficinista», señala la Aisge.

Las condiciones laborales en las artes escénicas también son precarias. De entrada, el 18% de los encuestados admite trabajar habitualmente sin contrato en Andalucía, mientras que el 43% admite trabajar por debajo de los baremos prefijados, porcentaje que se eleva al 80% en el doblaje andaluz y al 55% en el teatro.

El coordinador de este estudio y del área de asistencia de Aisge, Iván Arpa, explica esta situación en las carencias en la regulación laboral del sector, porque mientras hay un convenio estatal en teatro, es inexistente en el caso del doblaje. Además, en la situacion de precariedad laboral del sector, la supervivencia se impone más que por una «falta de ética».

Finalmente, las artes escénicas no son una excepción en la discriminación laboral de las mujeres. Por lo pronto, sufren más el paro ellas (60%) que ellos (55%), pero, además, perciben sensiblemente menos ingresos derivados de la profesión artística. Entre los que ingresan menos de 600 euros al año, el 42% son mujeres, frente al 27% de hombres, proporción que se invierte entre los que superan los 6.000 euros anuales, siendo un 12% actrices y bailarinas, y el 28% varones. Además, ellas trabajan más frecuentemente sin contrato que ellos, el 24% frente al 14%.

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