Cultura - Teatros

Vanessa Montfort: «El teatro es el espacio natural para la fantasía»

La autora dirige en la Sala de la Princesa del teatro María Guerrero el espectáculo «El hogar del monstruo»

Jorge Usón, en «La criatura o ¿sabe el pez lo que es el agua?»
Jorge Usón, en «La criatura o ¿sabe el pez lo que es el agua?» - CDN

Hijos de Mary Selley es el nombre de la compañía que acaba de crearse, y delata la intención de sus miembros: cultivar el teatro fantástico, un género que apenas se asoma a los escenarios españoles. Su primer trabajo es «El hogar del monstruo», un espectáculo compuesto por seis textos (que se presentan en dos veladas) escritos por Espido Freire («Abril en Estambul»), Fernando Marías («El espectro de la estación de Atocha»), Vanessa Montfort («D. Darwin & Mr. Hyde», «El último vals de Mary Shelley» y «Sirena negra») y Jose Sanchis Sinisterra («La criatura o ¿sabe el pez lo que es el agua?»).

Vanessa Montfort
Vanessa Montfort- Ángel de Antonio

«El hogar del monstruo» se presenta en la Sala de la Princesa del Teatro María Guerrero hasta el 9 de octubre, bajo la dirección de la propia Vanessa Montfort y con música de Luis Antonio Muñoz. Interpretan los distintos textos Espido Freire, Ruth González, Fernando Marías, Miguel Ángel Muñoz, Enrique Sánchez-Ramos y Jorge Usón.

Aunque en el cine el género fantástico está consolidado, no ocurre lo mismo en el teatro. «El teatro es el escenario natural para la fantasía; con muy pocos elementos te permite viajar. ¿Cómo es posible que en esta caja mágica lo llevemos todo, y yo la primera, al realismo? Y el poco teatro fantástico que se monta se hace bajo el paraguas del circo, del musical o del terror. Y existe cierta resistencia del público hacia este último».

«En la novela -sigue Vanessa Montfort-, este género triunfa entre el público joven; y los teatros siempre se quejan de que hay una franja de público, entre los dieciséis y los veintitantos años, perdido. Hay teatro infantil y teatro para adultos, y quizás este género pueda atraer a esos jóvenes».

«El hogar del monstruo» apuesta por lo fantástico y no por el terror. «De hecho, nuestros montruos no dan verdadero susto. Los hemos construido, desde los textos y desde la puesta en escena, con la vocación de entenderlos, aunque no de justificarlos. De ver qué tienen que contarnos en primera persona».

«Al público -dice la autora y directora- le pedimos que se relaje y se deje seducir. Yo confío mucho en la capacidad de sugestión del teatro, y esta sala, que es ideal por la cercanía de los espectadores, nos permite añadir efectos como un sonido surround que sale del suelo. Es un espectáculo cercano, íntimo, pero no invasivo».

Hay un leitmotiv en los distintos textos. «Les pedimos a los autores, y nos pedimos Fernando Marías y yo a nosotros mismos, que para crear a estos monstruos teníamos que comprenderlos. Y hablar de la soledad, trabajar sobre ella, porque son todas criaturas incomprendidas; todos los textos, en algún momento, hablan de la soledad, del aislamiento, y sobre su condición de ser mitad humano mitad ser fantástico».

Hijos de Mary Shelley se ha creado, con vocación de continuidad, antes de crear un espectáculo, y no al revés como suele ser lo habitual. «Ha sido por la implicación de las personas que formamos la compañía, desde la parte técnica a los actores. Estos me pedían más ensayos... Y esa implicación ha permitido una creación en conjunto, donde el actor deja de ser un mero intérprete, donde el músico participa en la puesta en escena y donde el autor cambia un párrafo si el texto no funciona en un momento determinado».

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