Raúl Prieto (Don Juan) y Mamen Camacho (Tisbea), en una escena de «El burlador de Sevilla»
Raúl Prieto (Don Juan) y Mamen Camacho (Tisbea), en una escena de «El burlador de Sevilla» - MarcosPunto

Todos somos Don Juan

La Compañía Nacional de Teatro Clásico presenta una nueva producción de «El burlador de Sevilla» de Tirso de Molina

MadridActualizado:

Ofrecer una nueva mirada de la figura anacrónica del seductor. Ese es el objetivo de la nueva producción de «El burlador de Sevilla», la obra de Tirso de Molina, por la Compañía Nacional de Teatro Clásico, que no la ponía en pie desde hace quince años. Se trata de uno de los textos fundamentales del repertorio del Siglo de Oro, y Helena Pimenta, directora de la compañía, lo ha puesto en manos de Borja Ortiz de Gondra (versión) y Josep Maria Mestres (dirección). El extenso reparto -quince actores- lo conforman Raúl Prieto, Elvira Cuadrupani, Mamen Camacho, Irene Serrano, Lara Grube, Pepe Viyuela, Ricardo Reguera, Pedro Miguel Martínez, Samuel Viyuela, Egoitz Sánchez, Paco Lahoz, Juan Calot, Ángel Pardo, José Juan Rodríguez y José Ramón Iglesias.

«Me preocupaba hacer un espectáculo para los jóvenes de hoy», se sincera Josep Maria Mestres. Para ello, la versión de Ortiz de Gondra se ha centrado en tres ejes que explica el dramaturgo: «en primer lugar, Don Juan es producto de una sociedad corrupta, que no difiere tanto de la actual; así que nos preguntamos si todos podemos ser hoy en día Don Juan. También queríamos ver cómo podíamos tratar el papel de la mujer en tiempos del #MeToo; hemos tratado con respeto, pero sin reverencia, el texto de Tirso, en el que las mujeres saben lo que quieren, no son seres humanos desvalidos. Y nuestro tercer eje ha sido otra pregunta: ¿quién paga a los que vienen detrás cuando todo se reestablece?»

Del trasnochado personaje de Don Juan, a quien ya pocos ven como el héroe romántico como se pintó en el pasado, dice Josep Maria Mestres que «es un psicópata que no siente empatía por nadie y al que no le importa nada lo que les ocurra a los demás. Él emprende un viaje transgresor hacia la nada». Pero no todo son reproches hacia el burlador. «Don Juan lleva el infierno dentro de sí; esa desazón, ese desasosiego es el que nos hace de alguna manera comprenderle. No conoce el amor... Pero porque nadie le ha querido nunca».

Raúl Prieto, que encarna a Don Juan, abunda en la definición del personaje: «Es un burlador, pero por encima de todo es un gran estafador, y la sociedad actual está sobrada de ellos... Se burla de todo y de todos, hasta de Dios. Pero no ocurre nada; es un antisistema que sin embargo tiene la protección del sistema».

Ortiz de Gondra asegura que se ha tratado el texto de Tirso de Molina «con respeto pero sin reverencia», y que ha habido intervención en el texto para «contar el “Burlador” a un público de hoy». Y añade Mestres que el autor, más moderno de lo que nos puede parecer a priori, «nos pone a los espectadores actuales muchos deberes, y nuestro espectáculo termina precisamente con una pregunta para el público».

Y concluye el director que «hay tanta poesía, tanta belleza, tanta magia, tanto sentido del humor, tanta teatralidad en el cuento de Tirso que no nos cansamos de escucharlo. Quizás sí siga siendo un mito».