Cultura - Teatros

El CDN recupera «Escuadra hacia la muerte», de Alfonso Sastre, sesenta años después de su fugaz estreno

Paco Azorín dirige esta obra, de la que en 1953 se pudieron ofrecer solo tres funciones en el teatro María Guerrero

Unax Ugalde e Iván Hermes, en un ensayo de la función
Unax Ugalde e Iván Hermes, en un ensayo de la función - Pedro Chamizo

El 18 de marzo de 1953, un joven Alfonso Sastre (Madrid, 1926) estrenaba en el teatro María Guerrero una obra, «Escuadra hacia la muerte», con la que, en palabras del crítico de ABC, Rodríguez de León, ingresaba, «tranquila y arriscadamente, en la nómina de los autores españoles de hoy». Tres días después de su estreno, la censura retiraba la obra de cartel; el Alto Estado Mayor del Ejército argumentó que «la obra retrataba todo lo innoble que puede ser el sujeto humano», y «llevando al espíritu del espectador una impresión irreal de la familia militar».

«Decíamos ayer...». El mismo escenario donde «Escuadra hacia la muerte» vio la luz acoge hoy la que Paco Azorín, su director y adaptador, llama «la cuarta representación». Lo hace con un reparto que incluye a Jan Cornet, Iván Hermes, Carlos Martos, Agus Ruiz, Unax Ugalde y Julián Villagrán. La obra, en estos más de sesenta años, no ha despertado interés en el teatro profesional, y Azorín sabe que con estas representaciones de lo que él califica como «una obra capital de la literatura dramática española del siglo XX» se salda una deuda con uno de nuestros más emblemáticos autores (al tiempo que personaje polémico por su radical postura política). «Estoy seguro de que dentro de cien años, cuando no quede más que su obra, Alfonso Sastre tendrá un resurgir».

Tercera guerra mundial

«Escuadra hacia la muerte» se sitúa en una hipotética tercera guerra mundial y presenta a un grupo de soldados encerrados en la caseta de un bosque en un lugar indeterminado de Europa, esperando para entrar en acción. «Mi obra -escribió Sastre- es una invitación al examen de conciencia de una generación de dirigentes que parecía dispuesta, en el silencioso clamor de la Guerra Fría, a conducirnos al matadero»,

Asegura Paco Azorín que el texto «ha resistido muy bien el paso del tiempo»; su versión ha consistido fundamentalmente en «actualizar el lenguaje y en quitarle la pátina del teatro costumbrista que tiene el texto; pero da la sensación de estar escrita la semana pasada».

Con seis personajes oscuros de pasado turbio a los que la obra sitúa en una situación límite, Paco Azorín ha cambiado el eje y lo ha situado en el soldado Luis Foz (Jan Cornet), el más joven y al tiempo el más noble del grupo. Con ello quiere subrayar la luminosidad que asegura que tiene el texto. «La obra habla de la oscuridad del ser humano, sí, pero también sobre el futuro del individuo. Vivimos una época de cambios, de crisis, estamos al principio de un nuevo Renacimiento. “Escuadra hacia la muerte” es una tragedia contemporánea. Si se lee desde un punto de vista realista es un “tragedión”, pero toda tragedia ha de tener un rayo de esperanza, y yo he mirado esta obra con las gafas del optimismo. Mi lectura convierte el título en una escuadra hacia la vida, y he tratado de hacer un espectáculo luminoso y poético».

Futurista

Para ello ha llevado el universo de la obra a un futuro indeterminado. «En el momento en que la escribió, el mundo había vivido dos guerras mundiales en apenas cuatro décadas, y no parecía disparatada una tercera. Ahora estamos en un momento diferente del que se vivía en 1952, en un momento bisagra». El montaje tiene aspecto futurista; «he procurado -dice el director- darle ese aire, pero no en exceso. No queremos convertirla en ciencia ficción. Me gustaría plantear al público la pregunta de qué será de nosotros dentro de cincuenta años».

Ha situado Azorín la acción en una suerte de búnker aislado del mundo, totalmente cerrado, que se convierte en una olla a presión al tiempo que «una especie de arca de Noé con seis personajes totalmente distintos».

Toda la actualidad en portada
publicidad

comentarios