Germán Torres y Sabela Hermida, en una escena de la obra
Germán Torres y Sabela Hermida, en una escena de la obra - Guindalera
CRÍTICA DE TEATRO

«Política sentimental»: María Casares y Albert Camus, una gran pareja

Javier Villán presenta en el teatro Guindalera una obra sobre relación entre la la actriz española y el autor francés

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Una de las actuales actividades múltiples de la antigua Sala Guindalera, convertida ahora en «espacio de degustación artística», es servir de plataforma a proyectos escénicos para que las compañías asociadas puedan «mostrar dignamente sus montajes a espectadores cercanos con los que contrastar impresiones, antes de estrenar sus espectáculos en otros teatros». Una muy interesante iniciativa que permite disfrutar de trabajos casi en construcción, a los que el pequeño escenario de este entrañable y muy apreciado ámbito sirve de piedra de toque en lo teatral y de prueba de confrontación con el público.

Con carácter de ensayo abierto, se han ofrecido tres funciones (los días 19, 20 y 21 de este mes) de «Política sentimental», una pequeña joya escénica que trenza lo biográfico, lo histórico y el entramado amoroso de una gran pareja que lo fue en lo artístico y en lo íntimo, la actriz María Casares (1922-1996) y el escritor Albert Camus (1913-1960).

Se conocieron en 1944 en un París invadido por los nazis e iniciaron su relación al poco de ese primer encuentro, durante los ensayos de «El malentendido» en el Théâtre des Mathurins. La actriz gallega, hija de Santiago Casares Quiroga, presidente del Gobierno español entre 13 de mayo y el 19 de julio de 1936, había viajado a Francia acompañando en el exilio a su padre poco antes del final de la guerra civil española. La bella y brillante jovencita que se convertiría en una de las más excelsas actrices «francesas» de su tiempo y el autor de la obra que ensayaba, ya entonces reconocido como gran escritor, vivieron un flechazo fulminante. Su unión, con alguna intermitencia, pues él estaba casado, se prolongó hasta la muerte de Camus en 1960, tres años después de haber recibido el Premio Nobel de Literatura.

Javier Villán, poeta, taurófilo y querido colega en la crítica teatral, realiza una cuidada y emocionante aproximación a esta pareja mítica, retratándola al comienzo y durante diversas etapas de su unión hasta el accidente automovilístico que puso el punto final definitivo, y pergeñando a la vez el paisaje de fondo de una época y una atmósfera intelectual.

Dos almas gemelas iluminadas por las llamas del amor y la inteligencia, que Villán dibuja con precisos trazos impresionistas y notable vigor didáctico en la aportación de datos, acotaciones y opiniones, con España siempre al fondo; Camus tenía raíces familiares en nuestro país y siempre fue un enamorado de la cultura española. Así, al hilo de la pasión entre ese hombre y esa mujer concretos, brotan como flores inesperadas versos de Lope, Calderón y Quevedo, además de referencias al galleguismo, Castelao y Luis Seoane; a figuras de la política como Manuel Azaña, Casares Quiroga y Francisco Franco, y de la literatura, entre ellas alguna broma a costa de Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir.

Un documentado tapiz biográfico y sentimental –que el autor subtitula «El encuentro necesario entre María Casares y Albert Camus»– hilvanado con gran sentido de lo dramático y bien engrasado conocimiento de la carpintería teatral. David Loaysa lo dirige con buen sentido en el austero y eficaz espacio escenográfico que él mismo ha diseñado, con unos pocos elementos que le sirven para matizar espacios. Es, ya se ha comentado, un montaje que aún está ajustando sus costuras, y en el que, tal vez por ello, los dos entusiastas intérpretes, Germán Torres y Sabela Hermida, bien ceñidos a los perfiles de la pareja, se instalan en alguna ocasión más en el aura de los personajes que en el calor de las personas que también fueron.