Pablo Viña y Eugenia Alonso, en una escena de la función
Pablo Viña y Eugenia Alonso, en una escena de la función - Kiku Piñol

«Olvidémonos de ser turistas», teatro a tres bandas

El Teatro Español presenta esta obra hispanoargentina en coproducción con la sala Beckett de Barcelona

MadridActualizado:

A tres bandas se ha creado esta producción transoceánica. Dos de sus patas descansan en España: el Teatro Español y la Sala Beckett de Barcelona. El tercer vértice del triángulo es la directora argentina Gabriela Izcovich. Precisamente ella, junto a la actriz catalana Lina Lambert, la impulsora del proyecto, fraguado en el citado espacio barcelonés, y construido a partir de un texto creado para la ocasión por Josep Maria Miró, uno de los dramaturgos españoles más interesantes de nuestros días. De hecho, el Teatro Español la incluye dentro de su ciclo 3D de dramaturgos vivos contemporános de esta temporada, donde ya han comparecido Denise Desperoux y José Sanchis Sinisterra.

Con la idea de emplear actores españoles y argentinos, Josep María Miró escribió un texto en cuyo proceso de creación participó la propia Gabriela Izcovich. Cuenta la obra las vacaciones de una pareja barcelonesa, casada desde hace más de treinta años, en Foz de Iguazú, una ciudad brasileña, frontera con Argentina y Paraguay. La irrupción de un joven viajero solitario, que han conocido casualmente en una de las rutas turísticas y que se les ha sumado espontáneamente, será el desencadenante de una discusión cuando la pareja regresa al hotel».

Los actores españoles Lina Lambert y Pablo Viña y los argentinos Eugenia Alonso y Esteban Meloni son los intérpretes de «Olvidémonos de ser turistas», que Gabriela Izcovich presenta en un escenario prácticamente desnudo, con apenas dos elementos de escenografía. «Habitualmente dirijo mis propios textos o mis adaptaciones de obras de la literatura –explica–;de hecho es la primera vez que dirijo un texto de otro autor, aunque lo siento como propio. Y ya cuando escribo tengo en cuenta la precariedad con que seguramente voy a contar», sonríe la directora, que continúa. «Todo el peso de la función descansa en el trabajo actoral».

La obra tiene que ver, sigue Gabriela Izcovich, con el viaje que realizamos cuando nos desplazamos a otro lugar, a otra cultura. Pero ese viaje físico -en el que se cuenta también la proyección que los europeos tenemos fue, y el contraste entre Europa y America- no es más que la punta del iceberg del viaje que quiere contar Josep María Miró. «Es un viaje interior -cuenta Lina Lambert-; el viaje que hace el ser humano cuando ha estado callando durante mucho tiempo sin querer aceptar su verdad hasta el momento en que la vida le pone enfrente de ella. Es un viaje que todos tenemos que hacer, un viaje hacia nuestra propia alma».

«La vida -reflexiona Gabriela Izcovich- no está hecha de paisajes naturales, sino de paisajes humanos, y eso es lo que se muestra en esta obra». En realidad -tercia Pablo Viña- habla de nosotros, porque hay un viaje emocional que se mezcla con el propio viaje que ha supuesto para los cuatro actores este proceso». Y es que la mezcla de actores españoles y argentinos ha sido, dicen los cuatro, una experiencia emocionante y distinta».