Cultura - Teatros

Lola Herrera: «Me pongo de muy mal humor al ver cómo esta sociedad desprecia la vejez»

La actriz interpreta la obra «La velocidad del otoño» junto a Juanjo Artero, bajo la dirección de Magüi Mira

Lola Herrera y Juanjo Artero, en «La velocidad del otoño»
Lola Herrera y Juanjo Artero, en «La velocidad del otoño» - Pentación

Alejandra, la anciana que interpreta Lola Herrera en la obra «La velocidad del otoño», se rebela contra sus hijos, que pretenden que abandone su casa y se vaya a una residencia, y se parapeta detrás de un pequeño arsenal de cócteles molotov. La actriz se imbuye del espíritu de su personaje y cambia su habitual apacibilidad por un combativo coraje al surgir en la conversación los problemas que tienen los mayores en nuestra sociedad. «Me pongo de muy mal humor al ver cómo esta sociedad desprecia la vejez -dice en un tono que se va enfureciendo gradualmente-; la ignora, es invisible, no existe. Nos dicen que la población está cada vez más envejecida. Pero ¿para qué nos dan más salud para vivir 110 años, si resulta que nos van a dar una vida perra hasta entonces? ¿O es que han pensado llevarnos a todos los viejos a un campo de concentración, que se llamará de otra manera, un campo de recreo, y un día nos fumigarán a todos? Es una cosa tan sumamente horrible ser mayor en una sociedad como ésta... Yo soy una privilegiada, pero lo noto perfectamente; pasas a ser invisible y, si empiezas a perder tus facultades, eso debe de ser la pera. Te tratan como un muñeco de trapo».

El incendio se encrespa al mentar las pensiones... «Hay prioridades en la vida. ¿Que no podemos tener una ciudad más bonita? Pues no se tiene. ¿Que no se tienen mejores carreteras? Pues no se tienen. Pero las pensiones... Cada vez que oigo hablar de ello en el telediario me dan ganas de pegarme con alguien. Cada viejo ha cotizado toda la vida, su pensión no es más que un derecho adquirido... Y si trabajas, como es mi caso, te la quitan. Es indignante. Yo he trabajado tanto... Tengo incluso la medalla del trabajo. Pero ¿para qué la quiero? Yo lo que quiero es cobrar mi pensión, aquello para lo que he cotizado toda mi vida...»

«Aquí tiene a Alejandra -dice Magüi Mira, la directora de la función-. Con toda esa energía y esa belleza. Lola la entiende y la defiende. ¿Que el sistema la arrincona? Pues se convierte en terrorista, y está dispuesta a quemarse y a incendiar todo el edificio en el que vive. “Yo quiero morir aquí”, dice, “¿por qué no puedo?”».

Madre e hijo

«La velocidad del otoño» es una obra del dramaturgo escocés Eric Coble; en la que Lola Herrera está acompañada en escena por Juanjo Artero., y que se acaba de estrenar en el teatro Bellas Artes, donde estará hasta el 26 de marzo de 2017. El actor interpreta a Cris, el hijo menor de la anciana, que vuelve a casa después de veinte años de ausencia. «Vuelve porque sus hermanos le dicen que su madre ha perdido la cabeza y van a llamar a la policía. Y él les dice que le dejen intentar hablar con ella. Es la vuelta del hijo pródigo», dice Artero, que añade que la obra «habla de muchas cosas; es como una trenza. Habla de la libertad, de la elección, del deterioro físico, del paso del tiempo, de las relaciones familiares. Todo está mágicamente conectado; la obra está llena de poesía, y habla también del arte como esperanza y como salvación».

Sigue Magüi Mira: «Hay un cruce maravilloso entre madre e hijo -«él es el más parecido a ella», interrumpe Lola Herrera-; los dos están perdidos. Cris está en un momento de su vida en que no se asume a sí mismo, pero al mismo tiempo no tiene madurez alguna, y Alejandra sabe que está al final de su vida y que, ahora que lo sabe todo, sus hijos no quieren dejársela vivir. Pero hay algo que los une y que los saca del pozo: la cultura, la belleza... Eso es lo que queríamos contar. Éste es un texto contemporáneo necesario», concluye la directora.

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