Ron Lalá, en un momento de su espectáculo «Crimen y telón»
Ron Lalá, en un momento de su espectáculo «Crimen y telón» - David Ruiz

Ron Lalá hace en su nuevo espectáculo un striptease teatral

«Crimen y telón», un thriller con la historia del teatro como fondo, se presenta en el teatro Fernán Gómez

MadridActualizado:

«Todo comienza con Arquímedes», dice Yayo Cáceres para hablar del origen de «Crimen y telón», el nuevo trabajo de Ron Lalá, que se presenta en el teatro Fernán Gómez, donde estará en cartel hasta finales de enero. Y es que Arquímedes, sigue Cáceres, «fue requerido por Hierón, Rey de Siracusa, para averiguar si un joyero había engañado a su majestad en la construcción de una corona; Arquímedes utilizó entonces su principio aplicado a cuerpos de distinto peso específico y descubrió que el joyero efectivamente había defraudado parte del oro que le había sido entregado para construir la corona. Aunque esta anécdota solo es una anécdota, y nos queda lejos de lo que hoy conocemos como novela negra, se lo toma como “el primer caso”».

En «Crimen y telón», Ron Lalá -Juan Cañas, Íñigo Echevarría, Miguel Magdalena, Daniel Rovalher, Álvaro Tato y el propio Cáceres- viaja al año 2037. Los ordenadores han tomado el poder del planeta, convertido en Ciudad Tierra. Se han prohibido la música, la literatura, la escultura, la pintura y el restro de las artes, que se exilian a otros planetas; para «defender el Estado de Consumo, acechado por los pocos artistas que resisten en clandestinidad. Éste es el entorno en el que se se desarrolla «Crimen y telón». «El Teatro ha muerto -cuenta Ron Lalá- y el detective Noir tiene que descubrir al asesino antes que la Agencia Anti Arte desvele el secreto de su oscuro pasado. Para ello recorrerá la historia del Teatro en busca de verdades ocultas mientras una red de misteriosos personajes conspiran en la sombra...»

Según explica la compañía, una de las que con mayor brillantez trabaja el teatro de humor, «Crimen y telón» es «un homenaje al teatro universal con forma de thriller de género negro, ambientado en un cercano futuro en que las artes están prohibidas y nuestro planeta, convertido en Ciudad Tierra, es liderado por una inteligencia artificial con un ejército de drones. Una investigación contrarreloj en que el asesino podría ser cualquiera. Incluso los espectadores». Además de este homenaje al arte de Talía, la función quiere ser, explica Ron Lalá, una parodia de la precaria situación actual de las artes y la cultura en nuestro país (y en el mundo)». Yayo Cáceres califica la función de «striptease teatral».

El espectáculo, continúan, tiene el más puro estilo «ronlalero»: «acción, carcajadas, música y poesía, poniendo en marcha la imaginación del espectador en cada escena». En el texto están desde Dashiell Hammett hasta Raymond Chandler, pasando por «referencias a todos los grandes estilos teatrales». La música, un elemento indispensable de los trabajos de esta compañía, está escrita «sin complejos». «Tiene diversidad de instrumentos que recrean las atmósferas de cada escena, desde el jazz hasta la música barroca. El estilo ronlalero funde la disciplina musical y dramatúrgica en un discurso unitario que, en esta ocasión, se plantea un “más difícil todavía”, recorriendo sonora y literariamente la historia del teatro occidental».