Joaquín de Luz, bailarín principal del New York City Ballet, fue el cabeza de cartel de la gala
Joaquín de Luz, bailarín principal del New York City Ballet, fue el cabeza de cartel de la gala - ABC

La excelencia del ballet más solidario

El Palau de Les Arts de Valencia acogió la IV Gala Somos Arte de la Fundación Hortensia Herrero

ValenciaActualizado:

La Asociación de Danza y Arte del Mediterráneo (ADAM) y la Fundación Hortensia Herrero volvieron a aunar fuerzas para la organización de la cuarta edición de la Gala Valencia Somos Arte, que tuvo lugar anoche en el Palau de Les Arts Reina Sofía de Valencia. La expectación del espectáculo era tal que hace una semana se agotó el aforo del emblemático recinto diseñado por Calatrava y con una capacidad de 1.400 localidades. Con una duración de dos horas, el programa mostró la excelencia del ballet y de la danza, a través de ocho piezas interpretadas por bailarines de talla internacional.

Bailarín principal del New York City Ballet y premio Nacional de Danza 2016, Joaquín de Luz partía como cabeza de cartel de la gala y no defraudó a sus seguidores. A sus 41 años, el artista madrileño dominó las tablas con señorío y madurez. Junto con YaeGee Park, solista de la Compañía Nacional de Danza, cerró la primera parte con una interpretación llena de arrojo, del rol de Basilio en el paso a dos de «Don Quijote» (1869). Fantástica también su partenaire, quien demostró una gran solidez y seguridad como Quiteria. Para su segunda intervención en el espectáculo, el tándem Park-de Luz se decantó por la pieza romántica «La Sylphide» (1836), un paso a dos exquisito y no excesivamente común en el repertorio de galas. Sumamente dulce como sílfide, YaeGee Park contó con la enérgica complicidad de Joaquín de Luz en la piel del escocés James. La dificultad de la obra radica en la exigente técnica Bournonville, que requiere al mismo tiempo un altísimo nivel de dramaturgia con un virtuosismo en grado máximo, algo que bordó la pareja conformada por el madrileño y la surcoreana.

Exigente coreografía

La velada se había iniciado con la participación de los bailarines principales del Het Nationale Ballet de Ámsterdam, Anna Ol y YoungGyu Choi, quienes abrieron el espectáculo con una inmaculada interpretación de «La Esmeralda» (1844), que le ha reportado recientemente al surcoreano el premio Alexandra Radius. Tras la pieza de Gianluca Schiavoni «L’Altro Casanova» (2011) ofrecida por Antonino Sutera y Marta Gerani, bailarín principal y miembro del cuerpo de baile de La Scala de Milán respectivamente, los valencianos Esther Pérez y Luis Tena, miembros del Ballet de Núremberg, disfrutaron de la especial experiencia de bailar en casa ante los suyos. Para la ocasión, escogieron un fragmento de «Desde Otello» (2011), creado por Goyo Montero, de gran intensidad tanto en lo referente a la exigente coreografía como en la carga emotiva del último encuentro entre Otelo y Desdémona.

Finalizado el primer acto de forma superlativa con la rotunda pareja conformada por YaeGee Park y Joaquín de Luz en «Don Quijote», la segunda parte trajo a escena una propuesta de índole contemporánea, firmada por Nacho Duato. Los antiguos componentes de la Compañía Nacional de Danza y actuales miembros del Staatsballett Berlin Gentian Doda y Lucio Vidal seleccionaron un fragmento de «Static time» (2014), primera creación del coreógrafo valenciano para la compañía alemana que actualmente dirige. En la pieza, los bailarines, buenos conocedores del estilo de Duato, exploran los temas de la memoria, las despedidas, los reencuentros y la eternidad, que, en algún momento, ocupan la existencia del ser humano.

Clasicismo

La gala viró nuevamente hacia el clasicismo, gracias a la estupenda interpretación de un paso a dos del icono navideño por excelencia, «El Cascanueces» (1892), por parte de la pareja formada por Anna Ol y YoungGyu Choi. La segunda participación de Joaquín de Luz y YaeGee Park dio paso al broche de oro con el que finalizó la cuarta edición de la Gala Valencia Somos Arte: la suite de «La Bella Durmiente» (1890), de la mano de una nutrida representación de La Scala de Milán y con el bailarín principal Claudio Coviello en el rol de príncipe Désiré y con la solista Vittoria Valerio corporeizando a la princesa Aurora. Pieza cumbre y referencial del clasicismo del ballet, «La Bella Durmiente» es una verdadera delicatessen para todos los aficionados al ballet.

Absolutamente entusiasmado por la gran calidad del espectáculo, el público ofreció una calurosa salva de aplausos. Además, la repercusión de la fantástica velada organizada por ADAM y la Fundación Hortensia Herrero va más allá: la recaudación íntegra de esta edición se ha destinado a la Alianza Española de familias con Von Hippel-Lindau.