Cultura - Teatros

«Evita» regresa a Madrid en una producción «totalmente libre»

Jaime Azpilicueta dirige, como ya hiciera hace treinta y seis años, el musical de Andrew Lloyd Webber

Inma Mira encarna a Eva Perón, acompañada por Jadel (Ché) e Ignasi Vidal (Perón)

A punto estuvo Andrew Lloyd Webber de parar en el descanso la función de su musical «Evita». Había venido el compositor a Madrid junto a Sarah Brightman (que poco después se convertiría en su segunda esposa) y no le gustaron los arreglos que se habían hecho para que su partitura «más argentina». Montó en cólera; a duras penas le calmaron y la función pudo concluir. Fue uno de los momentos más tensos que vivió Jaime Azpilicueta durante el tiempo en que estuvo en cartel.

Era el año 1980, y los musicales eran rara avis en la cartelera teatral española. Treinta y seis años después, el musical basado en la vida de Eva Duarte de Perón vuelve al escenario. Hoy arrancan las representaciones de «Evita», en una producción del Cabildo de Tenerife (se presentó el pasado año en aquella isla), bajo la dirección musical de Julio Awad y la dirección general de Jaime Azpilicueta. Inma Mira (Evita), Jadel (Ché) e Ignasi Vidal (Perón) encabezan un reparto compuesto fundamentalmente por artistas canarios.

«Yo tenía ganas desde hace mucho tiempo -reconoce Jaime Azpilicueta-, pero es una producción muy cara y encontrar un reparto adecuado es muy complicado. Y hasta no tener las condiciones adecuadas no me he querido lanzar. “Evita” es un espectáculo que no tiene fecha de caducidad, porque es una crónica de la historia de una mujer apasionante».

De actriz a vicepresidenta

«Evita» cuenta el ascenso de Eva Duarte, la hija ilegítima de un terrateniente argentino, que comenzó una carrera como actriz y se convirtió en primera dama, y después vicepresidenta, de Argentina tras casarse con el presidente Juan Domingo Perón. Su particular participación en la vida política y su labor social le dieron una gran popularidad en el pueblo argentino, que la convirtió en uno de sus mitos tras morir de cáncer en 1952, con tan solo treinta y tres años.

«Fue una líder nata -dice Inma Mira, que encarna a Eva Perón-. Tenía una personalidad arrolladora que la acercaba al pueblo. Me llama mucho la atención su poder de convicción, esa manera de llegar a la gente, que la idolatraba o la odiaba». No ha buscado en ningún momento parecerse físicamente a Eva. «Con la peluca ya es suficiente. Pero sí me mimetizo. No hay manera de hacer este personaje sin meterse en esa personalidad, sin buscar su expresividad, su constante mover las manos. Intepretarla es todo un reto, como cantante y como actriz».

En el musical aparecen dos hombres que marcaron la vida de Eva: Juan Domingo Perón, al que conoció en una gala benéfica en el Luna Park; y Agustín Magaldi, un cantante de tango del que la leyenda cuenta que fue quien la sacó de Junín, el pueblo en el que vivía, con quince años.

Pirueta dramática

Andrew Lloyd Webber y Tim Rice hicieron una pirueta dramática al meter en el musical al Ché, que aparece en el musical como un impertinente y crítico observador y narrador de la historia. Ernesto Ché Guevara tenía dieciocho años y vivía en Córdoba cuando Perón ascendió al poder, y nunca conoció a Evita. Su personaje aporta las gotas de cinismo y ensombrece la gloria de la primera dama argentina.

En el tratamiento de la historia es donde están las mayores diferencias entre este montaje y el que Jaime Azpilicueta firmó hace treinta y seis años. «Todos los clásicos, y “Evita” lo es -dice el director donostiarra-, necesitan una revisión, y ha pasado mucho tiempo. Para los españoles es una historia muy cercana -incluso en el musical se cuenta la visita a España de Eva Perón, recibida por Franco con todos los honores-, y ahora la podemos contar con absoluta libertad, sin el recuerdo de tremendo de aquellos señores “con la espada” que eran los censores. Ahora nos hemos ceñido a lo que creo que el texto original quiere decir».

Hay también novedades musicales en esta ópera -no hay diálogos en ella, todo el texto es cantado-; la utilización de un «Réquiem» en la escena final, cuenta Julio Awad, responsable de los arreglos de la partitura, y la inclusión de «You Must Love Me» («Adórame»), la canción que Lloyd Webber compuso para la versión cinematográfica, y que protagonizó Madonna.

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