Rosario Pardo, en «Los días de la nieve»
Rosario Pardo, en «Los días de la nieve» - Teatro del Barrio
CRÍTICA DE TEATRO

«Los días de la nieve»: puntadas del corazón

Alberto Conejero es el autor de este texto, que dirige Chema del Barco e interpreta Rosario Pardo

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Cose y cose en su máquina Singer Josefina Manresa (1916-1987) y escucha cómo habla el tiempo. Está en su taller de Elche y ultima un vestido azul de mar mientras conversa con la clienta que lo ha venido a recoger, una mujer a la que ni vemos ni sabemos quién es, y a la que quizás inopinadamente ha abierto el cofre de sus recuerdos. Aquella mujer que se moría de casta y de sencilla según su novio y luego marido Miguel Hernández ha aprendido a convivir con la pesadumbre de lo que pasó, iluminada y reconfortada a la vez por el rescoldo íntimo e incontaminado de lo que fue.

Alberto Conejero ha cosido con puntadas del corazón una delicada y emocionante joyita con retazos de las memorias de la viuda del poeta oriolano y de la correspondencia mantenida por ambos, mientras percibimos entre líneas el aroma evocador de los versos que él escribió. El retrato de una relación sobre el paisaje de una época trágica, resuelto con sensibilidad y verdad, la verdad del teatro, la verdad de la poesía. Chema del Barco lo dirige cuidando al detalle la tracería de los gestos y el valor de las pausas sobre la atinada escenografía de Manuel Ramos, que reproduce con mimo un tallercito de costura; también firma una iluminación teñida de memoria mecida por el tiempo. Soberbia la interpretación de Rosario Pardo, que vive y respira el monólogo mientras sobrehila, cose a máquina, ajusta distintos detalles de la labor y navega por el tranquilo borbotón de los recuerdos de su personaje.