CRÍTICA DE TEATRO

«Demasiado al Este es el Oeste»: si yo fuera presidente

Los Absurdos Teatro presentan en el teatro Lara la comedia escrita y dirigida por Alfonso Mendiguchía

Üna escena de la obar
Üna escena de la obar - Los Absurdos Teatro
JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN - Actualizado: Guardado en: Cultura , Teatros

Aunque esta compañía ha elegido el apelativo de Los Absurdos como vitola de marca, no sé yo si sus divertidos desvaríos resultan tan absurdos a poco que echemos un vistazo a nuestro alrededor. Como asegura el conocido aserto puesto en circulación por Oscar Wilde en «La decadencia de la mentira», la naturaleza muestra una tozuda inclinación a imitar al arte, y el trío que interpreta «Demasiado al este es el oeste» busca entre las costuras de la realidad para pasearse por un territorio regido por la descoyuntada lógica que parece gobernar demasiados aspectos de la vida cotidiana.

«Demasiado al Este es el Oeste» (***)Texto, dirección y escenografía: Alfonso Mendiguchía. Vestuario y atrezzo: Patricia Estremera. Intérpretes: Patricia Estremera, Alfonso Mendiguchía y Jorge Gonzalo (Compañía Los Absurdos Teatro). Sala Off del Teatro Lara. Madrid

Los Absurdos Teatro han servido con anterioridad otra pieza, «Manténgase a la espera», en las mismas coordenadas que la que ahora presentan en la sala off del Teatro Lara. Protagonizan también «La bombonera de don Cándido», una animada visita guiada por las entrañas y la historia de este enclave teatral madrileño que ya acumula ciento treinta y seis años de vida sobre sus espaldas. Lo que tienen bien claro es que «tomárselo todo en serio es una absurdez. Y da acidez». Con estas premisas como punto de partida, su espectáculo mezcla pretendida inocencia e higiénica mala uva con el objetivo de tomar el pulso a una cotidianidad convulsa y desabrida.

Reunidos en la azotea de la quimérica vivienda en la que habitan, estos «tres tipos incoherentes que -según se presentan- caminan boca abajo en un mundo al revés» y que «sin haber sido invitados a la fiesta, juegan a tener poder», se embarcan en la formación de un nuevo partido político y preparan un programa cuya falta de ética, normalización del abuso personal y otras lindezas que resultan descacharrantes sobre el escenario son estremecedoras cuando las confrontamos con lo que sucede a este otro lado de la cuarta pared; como decía por lo bajini un espectador a mi lado, dan ganas de animarles a que, si hubiera unas próximas elecciones, se presenten a ellas, porque al menos no mienten sobre sus intenciones. Bajo la batuta de Alfonso Mendiguchía, que también ha escrito el texto y lo interpreta, Patricia Estremera (que reparte besos en las calvas del público; doy fe) y Jorge Gonzalo completan el trío de absurdos que, visto lo visto, no lo son tanto. Pero divertidos, un montón.

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