Una escena de «Billy Elliot»
Una escena de «Billy Elliot» - Isabel Permuy

«Billy Elliot»: yo lo que quiero es bailar

Se estrena el musical basado en la película de Stephen Daldry, con música de Elton John, y dirección de David Serrano

MadridActualizado:

Dice David Serrano que jamás hasta ahora -ni en el cine ni en el teatro- se había enfrentado a un trabajo como dirigir el musical «Billy Elliot», cuya producción española subió ayer. «Ha sido -confiesa con una inevitable sonrisa de satisfacción- exhaustivo y agotador». Y es que David lleva cerca de dos años preparando este estreno; no solo se ha encargado de la dirección, sino que también es el adaptador del libreto y de las canciones. «Esto ha sido lo más cansado; he trabajado con mi hermano, que es músico, y nos ha llevado siete u ocho meses, porque queríamos respetar la acentuación, la métrica...»

David Serrano, un hombre aparentemente inalterable, se hincha como un pavo cuando habla del trabajo que ha hecho con los cincuenta y seis niños que forman parte del reparto y que, por necesidades legales, se reparten los distintos papeles infantiles (los menores solo pueden hacer dos funciones a la semana). «Lo mejor ha sido trabajar con los chavales; son ya parte de mi familia. He aprendido, y aprendo cada día, muchísimo de ellos».

«Billy Elliot» es un musical basado en la película que dirigió en 2000 Stephen Daldry. El propio cineasta dirigió la adaptación teatral, para la que se contó con las canciones de Elton John. Se estrenó en el West End londinense en 2005, y desde entonces se ha podido ver en cerca de una veintena de países.

Natalia Millán, Carlos Hipólito y Adrián Lastra encabezan el reparto de la producción española, que integran cerca de un centenar de artistas, a los que hay que sumar setenta personas en el equipo técnico. Pero según David Serrano, no es la grandeza de la producción el principal valor de «Billy Elliot», considerado unánimemente como uno de los mejores musicales de las últimas décadas. «Tiene un libreto maravilloso, muy bien escrito -dice el director-; creo que mejora incluso el guión de la película, que ya era buenísimo. También las canciones y las coreografías son de gran calidad».

El pilar de la función es el protagonista, sobre el que requiere el peso del espectáculo: «debe cantar, actuar y bailar clásico y claqué; incluso realizar acrobacias. Y hacerlo todo bien -dice Serrano-. Es un personaje de una hondura y dificultad que no tienen muchos personajes adultos: pasa por todos los estados de ánimo». Para ello, lo mismo que para la preparación del resto de los niños, se ha creado la Escuela Billy Elliot Scaena (dirigida por Víctor Ullate Roche), que lleva trabajando durante año y medio formando a niños para el actual elenco y futuros repartos.