Roiz, Young, Herador y Miró este martes en la exposición
Roiz, Young, Herador y Miró este martes en la exposición - RAÚL DOBLADO
EXPOSICIÓN

Robert Capa se reinventa en Sevilla como fotógrafo a color de grandes reportajes

El CaixaForum presenta hasta el 13 de mayo sus instantáneas para revistas en la que retrata rodajes, celebridades y el mundo del lujo

SEVILLAActualizado:

Robert Capa es uno de los grandes del fotoperiodismo del siglo XX, autor de imágenes tan icónicas como «Muerte de un miliciano», con la que medio mundo identifica a la Guerra Civil española.

Sin embargo, tras la Segunda Guerra Mundial este fotógrafo de origen húngaro se reinventó como fotógrafo de grandes reportajes, convirtiéndose en uno de los pioneros del uso del color en la fotografía para publicaciones como Life o Holiday, en las que mostró el mundo surgido de la contienda, con paradas en el mundo de la «jet set» internacional, pero también la Unión Soviética.

Esa faceta, para muchos desconocida, es precisamente la que da cuerpo a la exposición «Robert Capa en color», que se inaugura este miércoles en el CaixaForum de Sevilla, donde permanecerá abierta hasta el próximo 13 de mayo.

Se trata de una muestra, organizada por la fundació La Caixa en colaboración con el International Center of Photography de Nueva York, y que cubre los últimos diez años de producción de este fotógrafo que falleció cuando pisó una mina antipersona cuando cubría en 1954 la guerra de Indochina.

En estos diez años se puede ver la evolución de la fotografía de Robert Capa desde sus primeras aproximaciones al color, cuando cubría la guerra chino-japonesa en 1938, solo años después de que Kodak hubiera desarrollado el Kodachrome, el primer rollo de película en color.

El icónico fotógrafo falleció al pisar una mina antipersona mientras cubría la guerra de Indochina

Capa le pidió a un amigo de Nueva York que le mandara una docena de películas de Kodachrome tras haber utilizado un carrete que le pasó un fotoperiodista suizo que también cubría ese conflicto en China, en el que fue el punto de partida de la reinvención del húngaro como fotógrafo.

Así, en los próximos diez años, Capa trabajó para las grandes revistas mostrando el mundo surgido de la Segunda Guerra Mundial, apostando antes que la mayoría de medios por la fotografía en color, «porque era el futuro y un nuevo medio», explica Cinthia Young, conservadora del International Center of Photography y comisaria de la muestra. «De haber vivido la transición de lo analógico a lo digital, Capa se hubiera pasado al digital», explica.

La exposición

De esta forma, la muestra de CaixaForum mustra en dieciséis secciones el trabajo en color del fotoperiodista, poco conocido porque las publicaciones no conservaban los negativos, muchos de los cuales ha habido que restaurar par poderlos mostrar, y que muestran lo avanzado de la visión del fotógrafo.

Dos ejemplos de ello pueden ser, de entrada, las fotos de moda que realizó, ubicando a las modelos en la calle y en contraste con la ropa de la gente normal, lo que puede apreciarse en unas instantáneas en París. Un tipo de fotografía que se impondría a partir de los años noventa en el ámbito de la moda.

Otro ejemplo son sus fotos para el cine, donde muestra a actores como Ingrid Bergman o Peter Lorre, en poses distentidas mientras esperan su escena en el rodaje, pero también sus retratos de Picasso en su nuevo estudio de cerámica en la Costa Azul, donde lo muestra con el torso desnudo en el mar, en una imagen también muy avanzada para su época.

La muestra presenta también el reportaje que realizó Capa en la Unión Soviética junto John Steinbeck o en el Estado de Israel mostrando los inicios de su fundación. A lo que se suman, imágenes de los grandes centros de ski e imágenes de la «jet set» en Roma, así como un reportaje realizado junto a otros fotógrafos de Magnum, como Cartier-Bresson, para mostrar la imagen romántica de París.

El final de este recorrido vital y creativo es la Guerra de Indochina, en la que Capa perdió la vida y donde realizó sus últimas fotografías.